By Sarah Morland
Oct 27 (Reuters) – El Salvador has sent about 1,000 troops to Haiti after four Salvadoran members of a UN-backed security mission went missing in a gang ambush on the outskirts of the capital on October 18, a security official in Haiti told Reuters on Tuesday.
The troops’ arrival aboard flights in recent days dramatically expands the Central American nation’s role in Haiti’s long-standing gang conflict. Yet it remains unclear who will command the new Salvadoran contingent, how long it will stay in Haiti or whether more forces will follow.
Neither the Haitian nor Salvadoran government immediately responded to requests for comment. The official in Haiti spoke on condition of anonymity because of the sensitivity of the security situation.
The deployment comes as the UN-backed Gang Suppression Force has reached about 2,000 personnel, just over a third of its planned strength a year into its mandate, with little improvement in Haiti’s security.
Armed gangs in Haiti have meanwhile expanded their influence over the capital and surrounding regions through extortion and brutal attacks that have displaced nearly 1.5 million people.
Haiti’s leaders have sought international security support since 2022, despite the country’s fraught history of foreign intervention. Gangs’ influence grew rapidly after the 2021 assassination of President Jovenel Moise, deepening an insecurity crisis that has caused authorities to repeatedly delay elections.
Pierre Esperance, head of Haiti’s National Human Rights Defense Network, welcomed the unusually rapid Salvadoran deployment and said he hoped it would help stop gangs from terrorizing civilians. But he warned that any operation must avoid harming residents trapped in gang-held neighborhoods.
“Not everybody living in gang-controlled areas are gangsters,” he said.
President Nayib Bukele last week announced a military operation to recover the missing Salvadorans, who remain unaccounted for since jumping from a burning vehicle during the ambush. He has not said how many troops would be sent.
The US provided C-130 transport aircraft to help move Salvadoran troops to Haiti, a US military official said.
Additional commercial and military flights between San Salvador and Port-au-Prince were visible on flight-tracking site Flightradar24 and were also reported by the Miami Herald.
A photo posted on X on Tuesday by a lawmaker from Bukele’s ruling party showed a plane carrying uniformed soldiers, some taking selfies.
NO CLAIM OF RESPONSIBILITY
Bukele has built strong domestic support through a hardline anti-crime campaign that several right-wing governments in the Americas have sought to emulate. Human rights groups however warn that the crackdown has come at the cost of due process and has been linked to hundreds of deaths in custody.
Bukele said the missing Salvadorans were air force technicians, returning to base from a market, and that he believed they were being held hostage by criminal groups.
No Haitian gang has claimed responsibility for the ambush. Wilson Joseph, leader of the 400 Mawozo gang, has released videos denying that his group is holding the Salvadorans or was involved in the attack.
Before the ambush, El Salvador had deployed at least 124 personnel to the force. Bukele said they were pilots and technicians sent to evacuate wounded personnel, not combatants.
Alongside the international mission, Haiti’s government has also hired a private military company run by Blackwater founder Erik Prince – an ally of US President Donald Trump – which has since 2025 carried out controversial anti-gang drone operations.
Luis Contreras, a Salvadoran security and organized crime analyst, said he expected that at least some of the new troops would operate outside the UN-backed mission’s chain of command and could coordinate with Prince’s firm.
“The UN has lacked the political will to resolve the issue of the gangs in Haiti,” he said. “Once the whereabouts of the four members have been established, they will have to assess whether to engage in a direct and protracted confrontation.”
(Reporting by Sarah Morland in Mexico City, Gerardo Arbaiza in San Salvador and Harold Isaac in Port-au-Prince; Editing by Daina Beth Solomon, Bill Berkrot and Jonathan Spicer )
El Salvador envía a toda prisa unos 1.000 soldados a Haití tras una emboscada de pandillas, según una fuente
27 oct (Reuters) – El Salvador ha enviado unos 1.000 soldados a Haití después de que cuatro miembros salvadoreños de una misión de seguridad respaldada por la ONU desaparecieran en una emboscada de pandillas en las afueras de la capital el 18 de octubre, dijo el martes a Reuters un funcionario de seguridad en Haití.
La llegada de las tropas a bordo de vuelos en los últimos días amplía drásticamente el papel de la nación centroamericana en el prolongado conflicto de pandillas de Haití. Sin embargo, sigue sin estar claro quién comandará el nuevo contingente salvadoreño, cuánto tiempo permanecerá en Haití o si le seguirán más fuerzas.
Ni el Gobierno haitiano ni el salvadoreño respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios. El funcionario en Haití habló bajo condición de anonimato debido a lo delicado de la situación de seguridad.
El despliegue se produce en un momento en que la Fuerza de Supresión de Pandillas, respaldada por la ONU, ha alcanzado unos 2.000 efectivos, poco más de un tercio de su dotación prevista al cumplirse un año de su mandato, con escasa mejora en la seguridad de Haití.
Mientras tanto, las pandillas armadas en Haití han ampliado su influencia sobre la capital y las regiones circundantes mediante la extorsión y ataques brutales que han desplazado a casi 1,5 millones de personas.
Los líderes de Haití han buscado apoyo internacional en materia de seguridad desde 2022, a pesar de la conflictiva historia de intervención extranjera en el país. La influencia de las pandillas creció rápidamente tras el asesinato en 2021 del presidente Jovenel Moise, lo que profundizó una crisis de inseguridad que ha llevado a las autoridades a aplazar repetidamente las elecciones.
Pierre Esperance, director de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos de Haití, acogió con satisfacción el inusualmente rápido despliegue salvadoreño y dijo que esperaba que ayudara a impedir que las pandillas aterrorizaran a los civiles. Pero advirtió que cualquier operación debe evitar causar daño a los residentes atrapados en barrios en poder de las pandillas.
“No todos los que viven en zonas controladas por pandillas son pandilleros”, dijo.
El presidente Nayib Bukele anunció la semana pasada una operación militar para recuperar a los salvadoreños desaparecidos, cuyo paradero sigue sin conocerse desde que saltaron de un vehículo en llamas durante la emboscada. No ha dicho cuántos soldados serían enviados.
Estados Unidos proporcionó aviones de transporte C-130 para ayudar a trasladar a las tropas salvadoreñas a Haití, dijo un funcionario militar estadounidense.
Otros vuelos comerciales y militares entre San Salvador y Puerto Príncipe eran visibles en el sitio de seguimiento de vuelos Flightradar24 y también fueron reportados por el Miami Herald.
Una foto publicada el martes en X por un diputado del partido gobernante de Bukele mostraba un avión que transportaba a soldados uniformados, algunos de ellos tomándose selfis.
SIN REIVINDICACIÓN DE AUTORÍA
Bukele ha forjado un fuerte apoyo interno mediante una campaña de mano dura contra la delincuencia que varios gobiernos de derecha del continente americano han intentado emular. Sin embargo, grupos de derechos humanos advierten que la ofensiva se ha producido a costa del debido proceso y se ha vinculado con cientos de muertes bajo custodia.
Bukele dijo que los salvadoreños desaparecidos eran técnicos de la fuerza aérea que regresaban a la base desde un mercado, y que creía que estaban retenidos como rehenes por grupos criminales.
Ninguna pandilla haitiana se ha atribuido la autoría de la emboscada. Wilson Joseph, líder de la pandilla 400 Mawozo, ha difundido videos en los que niega que su grupo tenga retenidos a los salvadoreños o que haya estado involucrado en el ataque.
Antes de la emboscada, El Salvador había desplegado al menos 124 efectivos en la fuerza. Bukele dijo que eran pilotos y técnicos enviados para evacuar a personal herido, no combatientes.
Junto a la misión internacional, el Gobierno de Haití también ha contratado a una empresa militar privada dirigida por el fundador de Blackwater, Erik Prince – aliado del presidente estadounidense Donald Trump -, la cual desde 2025 ha llevado a cabo polémicas operaciones con drones contra las pandillas.
Luis Contreras, analista salvadoreño de seguridad y crimen organizado, dijo que preveía que al menos parte de las nuevas tropas operaría fuera de la cadena de mando de la misión respaldada por la ONU y podría coordinarse con la empresa de Prince.
“La ONU ha carecido de voluntad política para resolver el problema de las pandillas en Haití”, dijo. “Una vez que se haya establecido el paradero de los cuatro miembros, tendrán que evaluar si entablan un enfrentamiento directo y prolongado”.
