Housing conditions are also part of the challenges facing micro and small enterprises (MYPEs) in El Salvador, many of which conduct their economic activities in spaces that also serve family life, as noted in the report El Estado de la MYPE 2026: La otra cara de la economía (The State of the MYPE 2026: The Other Side of the Economy), which was recently presented by the Fundación Salvadoreña de Apoyo Integral (FUSAI) and which analyzes that relationship, while also warning that the characteristics of the homes can affect the businesses’ growth prospects.
According to the study, 43.1% of MYPEs use part of their home to work, produce, store merchandise or serve customers, underscoring the important role that microentrepreneurs’ homes play in their daily work.
Likewise, the report found that 48.8% of the businesses that operate from their homes consider that housing conditions restrict their growth prospects, while the remaining 51.2% do not perceive that limitation.
In this regard, the use of the home as a workspace is more common among MYPEs engaged in services, where it reaches 54.1%, and in production, at 50.1%, while in commerce it accounts for 42%. There is also a difference according to the sex of the owners: half of women’s businesses operate from home (50.4%), compared with 33.2% of those belonging to men.
The report calls this arrangement, in which the same property serves both family life and the operation of the business, “casa-taller” (home-workshop). “The dwelling simultaneously fulfills three functions: it is a home, a family asset and productive infrastructure,” notes the document, which analyzes housing conditions as part of the environment in which MYPEs operate.
Housing conditions
Among the shortcomings identified, 43.6% of the homes of MYPE entrepreneurs have limited access to drinking water, 35.3% have deficiencies in graywater disposal and 24.9% in solid waste removal. In addition, 56.9% have roofing materials classified as inadequate, a category that includes metal sheeting and which, on its own, does not mean that all of those homes are precarious.
The effect of these conditions on businesses also varies according to their size. Among subsistence microenterprises that work from home, 50.3% consider that the characteristics of the property restrict their growth, a perception shared by 45% of small enterprises.
The study cautions that using the home to carry out an economic activity does not necessarily constitute a sign of precariousness, since it also makes it possible to take advantage of family resources and to organize work flexibly. The difficulty arises when the available space or its physical conditions become an obstacle to the business’s operations.
For this reason, the authors maintain that “housing conditions cannot be analyzed as a matter separate from productive performance,” since the home functions both as a domestic space and as a workplace for a significant share of MYPE entrepreneurs.
El Diario de Hoy: https://www.eldiariodehoy.com/negocios/el-43-1-de-las-microempresas-utiliza-su-vivienda-para-trabajar-y-casi-la-mitad-tiene-dificultades-para-crecer/98171/2026/
El 43.1% de las microempresas utiliza su vivienda para trabajar y casi la mitad tiene dificultades para crecer
Juan Carlos Mejía
Las condiciones de las viviendas también forman parte de los desafíos que enfrentan las micro y pequeñas empresas (Mypes) en El Salvador, muchas de las cuales desarrollan sus actividades económicas en espacios que comparten con la vida familiar, tal como lo apunta el informe El Estado de la MYPE 2026: La otra cara de la economía, presentado recientemente por la Fundación Salvadoreña de Apoyo Integral (FUSAI) y el cual analiza esa relación, al mismo tiempo que advierte que las características de las viviendas pueden incidir en las posibilidades de crecimiento de los negocios.
Según el estudio, el 43.1% de las mypes utiliza parte de su vivienda para trabajar, producir, almacenar mercadería o atender clientes, lo que da cuenta del peso que tienen los inmuebles en los que habitan los microempresarios en su dinámica diaria.
Asimismo, el informe encontró que el 48.8% de las empresas que funcionan desde su vivienda considera que las condiciones habitacionales restringen sus posibilidades de crecimiento, mientras que el 51.2%, no obstante, no percibe esa limitación.
En este sentido, el uso de la vivienda como espacio de trabajo es más frecuente entre las mypes dedicadas a los servicios, donde alcanza el 54.1%, y a la producción, con el 50.1%, mientras que en el comercio representa el 42%. También hay una diferencia según el sexo de los propietarios: la mitad de los negocios de mujeres funciona desde casa (50.4%), en comparación con el 33.2% de los que pertenecen a hombres.
El informe denomina «casa-taller» a esta modalidad, en la que el mismo inmueble sirve para la vida familiar y el funcionamiento del negocio. «La vivienda cumple simultáneamente tres funciones: es hogar, patrimonio familiar e infraestructura productiva», señala el documento, que analiza las condiciones habitacionales como parte del entorno en el que operan las mypes.
Las condiciones del inmueble
Entre las carencias identificadas, el 43.6% de las viviendas del empresariado MYPE tiene limitaciones en el acceso al agua potable, el 35.3% presenta deficiencias en la disposición de aguas grises y el 24.9% en la eliminación de desechos sólidos. Asimismo, el 56.9% cuenta con materiales de techo clasificados como inadecuados, una categoría que incluye láminas metálicas y que, por sí sola, no significa que todas esas viviendas sean precarias.
El efecto de estas condiciones sobre los negocios también varía según su tamaño. Entre las microempresas de subsistencia que trabajan desde casa, el 50.3% considera que las características del inmueble restringen su crecimiento, una percepción que comparte el 45% de las pequeñas empresas.
El estudio advierte que utilizar la vivienda para desarrollar una actividad económica no constituye necesariamente una señal de precariedad, pues también permite aprovechar los recursos familiares y organizar el trabajo con flexibilidad. La dificultad surge cuando el espacio disponible o sus condiciones físicas se convierten en un obstáculo para las operaciones del negocio.
Por eso, los autores sostienen que «las condiciones habitacionales no pueden analizarse como un asunto separado del desempeño productivo», ya que la vivienda funciona tanto como espacio doméstico como lugar de trabajo para una parte importante del empresariado MYPE.
El Diario de Hoy: https://www.eldiariodehoy.com/negocios/el-43-1-de-las-microempresas-utiliza-su-vivienda-para-trabajar-y-casi-la-mitad-tiene-dificultades-para-crecer/98171/2026/
