The inflow of family remittances to El Salvador continues to increase, but at an ever slower pace. Between January and September 2026, the country received $7,619.9 million through this channel, an increase of $260.9 million over the $7,359 million recorded in the same period of 2025, according to figures from the Central Reserve Bank (BCR).
However, cumulative growth was 3.5%, a rate considerably lower than the 18.5% reported during the first nine months of last year, when transfers from abroad experienced a sharp increase.
Likewise, the monthly data show that $831.64 million came in during September, an amount that exceeds the $819.74 million received in the same month of 2025 by $11.9 million, but that represents a decrease of $31.79 million compared with August, when $863.43 million was recorded.
The slowdown in these inflows is occurring amid changes in migration to the United States, the main country of origin of Salvadoran remittances, where the tightening of immigration policies and the increase in deportations could limit the ability of some migrants to keep sending money to their families.
Income that sustains consumption
On the other hand, remittances retain significant weight in the national economy because most of the money received is used to cover households’ everyday expenses, from buying food to paying for services, medicine and education.
Of the $7,619.9 million received between January and September, around $7,541.5 million went to consumption, equivalent to nearly 99% of the total. By contrast, the funds classified as investment totaled $78.5 million, a much smaller amount that includes expenses such as the purchase or renovation of real estate and the establishment or expansion of businesses.
This pattern reflects the importance of remittances for the domestic market, since the money sent by Salvadorans abroad is incorporated into economic activity through the purchases and payments made by recipient families.
In addition, the reach of these inflows goes beyond households with relatives who emigrated recently. A BCR study on migration, remittances and living conditions found that 26.3% of Salvadoran households received remittances in 2024, equivalent to 505,668 households, that is, approximately one in four. In 2015, the proportion was 20%.
Less momentum for the economy
In this scenario, the loss of dynamism in remittances may weaken consumption and the commercial activities that depend, in part, on the income families receive from abroad.
Economist and former BCR vice president Otto Boris Rodríguez warned in September that the slowdown in remittances, combined with that in construction, could affect the pace of economic activity during the second half of 2026.
Likewise, the organization Inter-American Dialogue estimated that El Salvador could receive around $10,458 million in remittances for all of 2026, an increase of 4.8% over the $9,979 million recorded in 2025. That projection would imply much more moderate growth than last year’s, when transfers increased 17.7%.
Developments in the coming months will be key to determining how much momentum these funds will continue to provide to the Salvadoran economy, especially because they represent a source of income for hundreds of thousands of households and a significant share of the money circulating in the national market.
El Diario de Hoy: https://www.eldiariodehoy.com/negocios/las-remesas-acumulan-7619-millones-hasta-septiembre-pero-crecen-a-menor-ritmo/98005/2026/
Las remesas acumulan $7,619 millones hasta septiembre, pero crecen a menor ritmo
Juan Carlos Mejía
El ingreso de remesas familiares hacia El Salvador continúa aumentando, pero a un ritmo cada vez menor. Entre enero y septiembre de 2026, el país recibió $7,619.9 millones por esta vía, un incremento de $260.9 millones respecto a los $7,359 millones registrados en el mismo período de 2025, según las cifras del Banco Central de Reserva (BCR).
Sin embargo, el crecimiento acumulado fue de 3.5%, una tasa considerablemente inferior al 18.5% reportado durante los primeros nueve meses del año pasado, cuando los envíos desde el exterior experimentaron un fuerte aumento.
Asimismo, los datos mensuales muestran que en septiembre ingresaron $831.64 millones, una cantidad que supera en $11.9 millones los $819.74 millones recibidos en el mismo mes de 2025, pero que representa una reducción de $31.79 millones respecto a agosto, cuando se contabilizaron $863.43 millones.
La desaceleración de estos ingresos se produce en un contexto de cambios en la migración hacia Estados Unidos, principal país de origen de las remesas salvadoreñas, donde el endurecimiento de las políticas migratorias y el aumento de las deportaciones podrían limitar la capacidad de algunos migrantes para seguir enviando dinero a sus familias.
Un ingreso que sostiene el consumo
Por otro lado, las remesas mantienen un peso importante en la economía nacional porque la mayor parte del dinero recibido se utiliza para cubrir los gastos cotidianos de los hogares, desde la compra de alimentos hasta el pago de servicios, medicamentos y educación.
De los $7,619.9 millones recibidos entre enero y septiembre, alrededor de $7,541.5 millones se destinaron al consumo, equivalentes a cerca del 99% del total. En cambio, los recursos clasificados como inversión sumaron $78.5 millones, una cantidad mucho menor que incluye gastos como la compra o remodelación de inmuebles y el establecimiento o ampliación de negocios.
Este comportamiento refleja la importancia de las remesas para el mercado interno, ya que el dinero enviado por los salvadoreños en el exterior se incorpora al movimiento económico a través de las compras y los pagos que realizan las familias receptoras.
Además, el alcance de estos ingresos va más allá de los hogares con familiares que emigraron recientemente. Un estudio del BCR sobre migración, remesas y condiciones de vida encontró que el 26.3% de los hogares salvadoreños recibía remesas en 2024, equivalente a 505,668 hogares, es decir, aproximadamente uno de cada cuatro. En 2015, la proporción era del 20%.
Menor impulso para la economía
En este escenario, la pérdida de dinamismo de las remesas puede restar fuerza al consumo y a las actividades comerciales que dependen, en parte, de los ingresos que reciben las familias desde el exterior.
El economista y exvicepresidente del BCR Otto Boris Rodríguez advirtió en septiembre que la desaceleración de las remesas, sumada a la de la construcción, podría afectar el ritmo de la actividad económica durante la segunda mitad de 2026.
Asimismo, la organización Diálogo Interamericano estimó que El Salvador podría recibir alrededor de $10,458 millones en remesas durante todo 2026, un aumento de 4.8% respecto a los $9,979 millones registrados en 2025. Esa proyección supondría un crecimiento mucho más moderado que el del año pasado, cuando los envíos aumentaron 17.7%.
La evolución de los próximos meses será clave para determinar cuánto impulso seguirán aportando estos recursos a la economía salvadoreña, especialmente porque representan una fuente de ingresos para cientos de miles de hogares y una parte importante del dinero que circula en el mercado nacional.
El Diario de Hoy: https://www.eldiariodehoy.com/negocios/las-remesas-acumulan-7619-millones-hasta-septiembre-pero-crecen-a-menor-ritmo/98005/2026/
