Basic food staples reach $269.15, their highest price since records began — La Canasta Básica llega a $269.15, su precio más alto desde que hay registros

Oct 23, 2026

Basic food staples reach $269.15, their highest price since records began
ONEC data indicate that never, since 2001, had the prices of basic food staples reached such a high level, which translates into greater pressure on the pockets of the country's households. — Los datos de la ONEC apuntan que nunca, desde 2001, los precios de la Canasta Básica habían alcanzado un nivel tan alto, lo cual se traduce en mayores presiones para el bolsillo de los hogares del país.

September is, officially, the month with the highest recorded prices for the set of foods that make up the basic food staples (CBA), something that reflects how difficult 2026 has been for the vast majority of the country’s households, which have experienced price increases that are increasingly evident and damaging to the family budget.

Specifically, data from the National Office of Statistics and Censuses (ONEC) show that last month the CBA reached $269.15 for families in the country’s urban area, a figure that represents an increase of as much as $18.33 so far in 2026 alone, given that in January of this year the figure stood at $250.82.

In this regard, the behavior of food prices is something closely related to the international situation, specifically to the war in Iran, which caused oil prices to soar starting in March and, with that, a cascade effect that has ended up directly affecting several sectors of the economy: from industrial production to the logistics chains for transporting goods, including agricultural production that depends on fertilizers made from petrochemical products.

This series of circumstances is what has caused prices in the country to remain high, something that has also been evident in the levels of inflation and of the Consumer Price Index (CPI), which has likewise been breaking its own record figures since the current calculation methodology was established (2009).

Likewise, it is worth stressing that the highest figure that had been recorded prior to September dates from July 2024, when ONEC calculated a price of $264.91 for the set of up to 22 foods consumed by a family of 3.73 members.

Regarding this last point, a clarification is in order: the prices ONEC calculates are not definitive, so, depending on consumption habits and the number of members in a household, the monthly amount a family spends to feed itself could vary significantly, which means that for some families the increase could go unnoticed, while for others, especially those that depend on a single income, the pressure could be even more significant if they have more than 4 members.

In fact, recent surveys conducted by universities such as the UCA and the UES indicate that a large part of the population has had to cut back its spending in order to absorb the general rise in the cost of goods and services, while another large portion has to live on incomes of $400 or less, which leaves a very narrow margin for covering other obligations such as health, education or basic services once money has been set aside for buying food.

According to economists, inflation and the rising cost of food have eroded families’ purchasing power because wages have not risen at the same pace as the prices of goods, which means that spending has indeed increased, but the money available to cover it has not.

And what about rural families?

Although the basic food staples figure for rural families is not the highest since 2001, it does remain considerably high when compared with previous years, according to the figures released by ONEC.

Specifically, in September the set of foods for rural households stood at a price of as much as $191.03, a figure that represents an increase of as much as $6.54 when compared with the prices recorded at the close of 2025.

In this regard, it should be noted that the rural CBA is “cheaper” than the urban one because it does not include some foods such as French bread or vegetables, but its weight within the family budget remains quite high because, in the countryside, families earn lower wages than in the city.

Added to this is the fact that the purchasing power of these households is even more eroded because, according to reports from international organizations, the El Niño phenomenon has caused demand for labor in agricultural production to decline so far this year, which has left workers with fewer opportunities to earn income.

ONEC calculates the monthly cost of the rural CBA based on the daily consumption of a family of 4.26 members, so, once again, the actual cost could vary depending on the consumption habits or the number of members of families in the Salvadoran countryside.

El Diario de Hoy: https://www.eldiariodehoy.com/negocios/la-canasta-basica-llega-a-269-15-su-precio-mas-alto-desde-que-hay-registros/97766/2026/

La Canasta Básica llega a $269.15, su precio más alto desde que hay registros

Juan Carlos Mejía

Septiembre es, oficialmente, el mes que registra los precios más altos del conjunto de alimentos que componen la Canasta Básica Alimentaria (CBA), algo que da cuenta de lo difícil que ha sido el 2026 para la gran mayoría de los hogares del país, los cuales han experimentado subidas de precios cada vez más evidentes y negativas para el presupuesto familiar.

Puntualmente, los datos de la Oficina Nacional de Estadística y Censos (ONEC) reflejan que el mes pasado la CBA alcanzó los $269.15 para las familias de la zona urbana del país, una cifra que representa un incremento de hasta $18.33 solo en lo que va de 2026, debido que para enero de este año la cifra se colocaba en $250.82

En este sentido, el comportamiento de los precios de la comida es algo que está estrechamente relacionado con la coyuntura internacional, específicamente con la guerra en Irán, la cual provocó que los precios del petróleo se dispararan desde marzo y, con ello, un efecto cascada que ha terminado por afectar directamente varios rubros de la economía: desde la producción industrial, hasta las cadenas logísticas para transportar la mercadería, incluyendo la producción agrícola dependiente de los fertilizantes elaborados a partir de productos petroquímicos.

Esta serie de situaciones es lo que ha causado que en el país los precios se mantengan altos, algo que también se ha evidenciado en los niveles de inflación y del Índice de Precios al Consumidor (IPC), el cual también ha venido rompiendo sus propias cifras récord desde que se estableció la metodología de cálculo actual (2009).

Asimismo, cabe recalcar que la cifra más alta, hasta antes de septiembre, que se había registrado data de julio de 2024, cuando la ONEC calculó un precio de $264.91 para el conjunto de hasta 22 alimentos que consume una familia de 3.73 miembros.

Con respecto a esto último, cabe hacer esa aclaración: los precios que calcula la ONEC no son definitivos, por lo que, dependiendo de los hábitos de consumo y de la cantidad de integrantes de un hogar, el gasto mensual que hace una familia para alimentarse podría variar significativamente, lo que implica que para algunas familias el aumento podría pasar desapercibido, mientras que, para otras, sobre todas aquellas que dependen de un solo ingreso, la presión podría ser incluso más significativa si tienen más de 4 integrantes.

De hecho, encuestas recientes realizadas por universidades como la UCA y la UES apuntan que una buena parte de la población ha tenido que reducir sus gastos con el fin de absorber el encarecimiento general de los bienes y servicios, mientras que otra gran porción tiene que vivir con ingresos de $400 o menos, lo que deja un margen muy reducido para solventar otras obligaciones como la salud, la educación o los servicios básicos una vez que se destina el dinero para la compra de alimentos.

Según economistas, la inflación y el encarecimiento de la comida ha deteriorado el poder adquisitivo de las familias debido a que los salarios no han subido al mismo ritmo que los precios de los bienes, lo que implica que el gasto sí ha incrementado, pero no así el dinero disponible para asumirlo.

¿Y las familias del campo?

A pesar de que el dato de la Canasta Básica para las familias del campo no es el más alto desde 2001, sí se mantiene considerablemente elevado si se compara con años anteriores, de acuerdo con las cifras divulgadas por la ONEC.

De manera puntual, en septiembre el conjunto de alimentos de los hogares rurales se colocó en un precio de hasta $191.03, una cifra que representa una subida de hasta $6.54 si se compara con los precios registrados al cierre de 2025.

En este sentido, cabe señalar que la CBA rural es más «barata» que la urbana debido a que no incorpora algunos alimentos como el pan francés o las verduras, pero su peso dentro del presupuesto familiar se mantiene bastante alto debido a que, en el campo, las familias perciben salarios más bajos que en la ciudad.

A esto hay que sumarle que la capacidad de compra de estos hogares está, incluso, más deteriorada debido a que, según informes de organismos internacionales, el fenómeno de El Niño ha provocado que la demanda de mano de obra en la producción agrícola haya disminuido en lo que va del año, lo cual ha provocado que los trabajadores tengan menos oportunidades de generar ingresos.

La ONEC calcula el costo mensual de la CBA rural con base en el consumo diario de una familia de 4.26 miembros por lo que, de nuevo, el costo real podría variar dependiendo de los hábitos de consumo o de la cantidad de integrantes de las familias del camo salvadoreño.

El Diario de Hoy: https://www.eldiariodehoy.com/negocios/la-canasta-basica-llega-a-269-15-su-precio-mas-alto-desde-que-hay-registros/97766/2026/