Amid the bustle of a livestock market in El Salvador, cows with their skin clinging to their ribs stand out. Their owners will sell them, at a reduced price, before they die from the drought caused by the El Niño phenomenon.
The haggling begins very early at the fair in Sensuntepeque, a town located 80 kilometers northeast of San Salvador, in the Central American Dry Corridor, an arid zone that stretches from southern Chiapas (Mexico) to western Panama and is highly vulnerable to climate change and El Niño.
“Just imagine how skinny this little animal is! Why? Because of a lack of pasture,” Antonio Aguilar, a 54-year-old cattle rancher, tells AFP as he points to a cow that is all skin and bones.
It had been a long time, some sellers say, since they had seen anything like this.
What is happening at this “tiangue,” as the popular animal markets are known in El Salvador, is no exception.
The Cattle Ranchers’ Association of El Salvador, consulted by AFP, estimates that the drought caused by El Niño is affecting 60% of the country’s cattle sector, with a greater impact in areas of the Dry Corridor.
Grass is not growing because of the lack of rain, and animal feed has become more expensive.
A year ago, a load of corn for cattle cost about $500, but now it is around $900, one rancher says.
“There are those who have opted to sell the little animals because they have no way to keep them,” Aguilar asserts.
“Cattle have lost quite a lot of value,” laments rancher Francisco Escobar.
A skinny cow, which under normal conditions could cost about $500, is worth half that because of how difficult and expensive it will be for the new owner to maintain it, explains Misael Novoa, a seller and buyer of cattle.
Novoa has just sold a bony cow along with her calf, which still seeks milk from an udder that produces little. When he bought her, “she was even skinnier,” he recalls.
For a month he tried to get her back into condition with feed and vitamins, but it was costly, and he preferred to sell her at a small profit margin.
The new owner, José Escobar, 48, who has spent 12 of those years in the business, decided to “take a risk” and take advantage of the drop in animal prices.
He estimates that he will need between one and two months of food and vitamins for the animal to “recover” so that he can then sell it at a higher price, although he acknowledges that the profit may be small if the drought intensifies.
In the last days of September, sporadic rains fell in Sensuntepeque, insufficient to revive the scorched pastures and the parched cornfields.
The omens are not good. The UN warned that El Niño will continue to intensify before reaching its “peak” in December, and that it could be one of the strongest recorded since at least 1950.
Even so, the ranchers celebrate every drop that falls. “The hope is that it keeps raining,” Novoa says longingly.
El Diario de Hoy: https://www.eldiariodehoy.com/noticias/nacionales/el-nino-deja-vacas-flacas-y-desploma-precios-en-los-mercados-ganaderos-de-el-salvador/96691/2026/
El Niño deja «vacas flacas» y desploma precios en los mercados ganaderos de El Salvador
Por AFP
En medio del bullicio de un mercado ganadero de El Salvador sobresalen vacas con la piel pegada a las costillas. Sus dueños las venderán, a precio rebajado, antes de que mueran por la sequía que provoca el fenómeno de El Niño.
El regateo empieza desde muy temprano en la feria de Sensuntepeque, localidad ubicada 80 kilómetros al noreste de San Salvador, en el Corredor Seco Centroamericano, una zona árida que se extiende desde el sur de Chiapas (México) al occidente de Panamá, muy vulnerable al cambio climático y a El Niño.
«¡Imagínese cómo está de flaca esta animalita! ¿Por qué? Por falta de pasto», comenta a la AFP Antonio Aguilar, un ganadero de 54 años, al señalar una res en los huesos.
Hace rato, dicen algunos vendedores, no veían algo así.
Lo que pasa en este «tiangue», como se conoce a los populares mercados de animales en El Salvador, no es una excepción.
La Asociación de Ganaderos de El Salvador, consultada por la AFP, estima que la sequía provocada por El Niño afecta a 60% del sector bovino del país, con mayor impacto en las zonas del Corredor Seco.
El pasto no crece por falta de lluvia y se ha encarecido el alimento de los animales.
Hace un año, una carga de maíz para ganado costaba unos 500 dólares, pero ahora ronda los 900, cuenta un ganadero.
«Hay quienes mejor han vendido los animalitos porque no tienen cómo mantenerlos», asegura Aguilar.
«El ganado se ha devaluado bastante», lamenta el ganadero Francisco Escobar.
Una vaca flaca, que en condiciones normales podría costar unos 500 dólares, vale la mitad por lo difícil y caro que será para el nuevo dueño mantenerla, explica Misael Novoa, vendedor y comprador de ganado.
Novoa acaba de vender una res huesuda con su ternero, que aún busca leche en una ubre que produce poco. Cuando la compró «estaba más flaquita», recuerda.
Durante un mes intentó recuperarla con alimento y vitaminas, pero era costoso y prefirió venderla con poco margen de ganancia.
El nuevo dueño, José Escobar, de 48 años, 12 de ellos en el negocio, decidió «arriesgarse» y aprovechar la caída de precios de los animales.
Calcula que necesitará entre uno y dos meses de comida y vitaminas para que el animal «se componga» y luego venderlo más caro, aunque reconoce que la ganancia puede ser poca si la sequía arrecia.
En los últimos días de septiembre cayeron en Sensuntepeque lluvias esporádicas, insuficientes para recuperar los pastizales quemados y las milpas resecas.
Los augurios no son buenos. La ONU alertó que El Niño seguirá intensificándose antes de alcanzar su «punto álgido» en diciembre, y que podría ser uno de los más fuertes registrados desde por lo menos 1950.
Aún así los ganaderos celebran cada gota que cae. «La esperanza es que siga lloviendo», anhela Novoa.
El Diario de Hoy: https://www.eldiariodehoy.com/noticias/nacionales/el-nino-deja-vacas-flacas-y-desploma-precios-en-los-mercados-ganaderos-de-el-salvador/96691/2026/
