Transport, infrastructure and communication barriers, along with the limitations in enforcing the legislation, hinder the exercise of the rights of persons with disabilities in El Salvador. Activists in the sector warn that, despite having a Special Law on Inclusion for Persons with Disabilities, institutional gaps persist that prevent conditions of equality and autonomy from being guaranteed.
Rafael García, a citizen and activist for the rights of persons with disabilities, pointed out that the country continues to face obstacles in public spaces, educational centers and transport services, as well as difficulties in access to information for blind and deaf people. He also questioned the fact that, six years after the law’s approval, it still has neither a budget nor a sanctioning tribunal. So there is a law on paper, but it is not being put into practice on the streets, he added.
García also called for moving beyond the idea that persons with disabilities must individually resolve the difficulties they face. He maintained that the responsibility is to transform the social and physical conditions so that they can function independently and autonomously.
Article 1 of the Special Law on Inclusion for Persons with Disabilities states that “the State shall guarantee the elimination of barriers that hinder the full development of persons with disabilities, ensuring reasonable accommodations.”
However, José Roberto Gómez, an activist for the rights of persons with disabilities, pointed out that even the dissolution of the National Council for the Inclusion of Persons with Disabilities (CONAIPD) weakened the public institutional framework responsible for supporting their rights. He considered that the entity should have been strengthened with administrative, technical and economic independence.
On November 18, 2025, the Legislative Assembly approved the dissolution of the National Council for the Inclusion of Persons with Disabilities and the transfer of its functions to the Institute for the Administration of Benefits for Veterans and Former Combatants (INABVE).
Gómez added that the Special Law on Inclusion lacks the mechanisms necessary to guarantee compliance with it. In his view, since 2019, the issue has lost space on the public agenda, and subsequent legal reforms have not benefited persons with disabilities.
For persons with disabilities, inclusion requires more than a law; it demands institutions that function and real conditions to study, work, get around and participate in society.
A seis años de su aprobación, ley que garantizaría derechos de Personas con Discapacidad, sigue sin presupuesto
Por: K. Ventura
Las barreras de transporte, infraestructura y comunicación, junto con las limitaciones para hacer cumplir la legislación, dificultan el ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad en El Salvador. Activistas del sector advierten que, pese a contar con una Ley Especial de Inclusión para las Personas con Discapacidad, persisten vacíos institucionales que impiden garantizar condiciones de igualdad y autonomía.
Rafael García, ciudadano y activista por los derechos de las personas con discapacidad, señaló que el país mantiene obstáculos en espacios públicos, centros educativos y servicios de transporte, además de dificultades de acceso a la información para personas ciegas y sordas. También cuestionó que, a seis años de la aprobación de la ley, esta continúe sin contar con presupuesto ni un tribunal sancionador. Así que hay una ley en papel, pero no ejerciéndose en las calles, agregó.
García también llamó a superar la idea de que las personas con discapacidad deben resolver individualmente las dificultades que enfrentan. Sostuvo que la responsabilidad es transformar las condiciones sociales y físicas para que puedan desenvolverse de manera independiente y autónoma.
El Articulo 1 de la Ley Especial de Inclusión para las Personas con Discapacidad señala que, “el Estado garantizará la eliminación de barreras que obstaculicen el pleno desarrollo de las personas con discapacidad, asegurando los ajustes razonables”.
Sin embargo, José Roberto Gómez, activista por los derechos de las personas con discapacidad señaló que incluso la disolución del Consejo Nacional para la Inclusión de las Personas con Discapacidad (CONAIPD) debilitó la institucionalidad pública encargada de respaldar sus derechos. Consideró que la entidad debió fortalecerse con independencia administrativa, técnica y económica.
El 18 de noviembre de 2025, la Asamblea Legislativa decidió aprobar la disolución, liquidación de las funciones del Consejo Nacional para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, para ser trasladada al Instituto Administrador de los Beneficios de los Veteranos y Excombatientes (INABVE).
Gómez agregó que la Ley Especial de Inclusión carece de mecanismos necesarios para garantizar su cumplimiento. A su juicio, desde 2019, el tema perdió espacio en la agenda pública y las reformas legales posteriores no han favorecido a las personas con discapacidad.
Para las personas con discapacidad, la inclusión requiere más que una ley, demanda instituciones que funcionen y condiciones reales para estudiar, trabajar, movilizarse y participar en la sociedad.
