Lack of safe housing: seismic vulnerability four decades after the 1986 earthquake — Falta de viviendas seguras: vulnerabilidad sísmica a cuatro décadas del terremoto de 1986

Oct 12, 2026

Lack of safe housing: seismic vulnerability four decades after the 1986 earthquake
Forty years after the October 10, 1986 earthquake, the Permanent Roundtable for Risk Management in El Salvador (MPGR) and other organizations and sectors involved in risk management warn that vulnerability conditions persist across the country. They call for stronger public policies on disaster prevention, safer housing and community preparedness for disasters. — A 40 años del terremoto del 10 de octubre de 1986, la Mesa Permanente para la Gestión de Riesgos en El Salvador (MPGR), organizaciones y sectores vinculados a la gestión del riesgo, advierten sobre la persistencia de las condiciones de vulnerabilidad en El Salvador y llaman a fortalecer las políticas públicas de prevención, la seguridad habitacional y la preparación de las comunidades ante desastres.

Forty years after the October 10, 1986 earthquake, the Permanent Roundtable for Risk Management in El Salvador (MPGR) and other organizations and sectors involved in risk management warn that vulnerability conditions persist across the country. They call for stronger public policies on disaster prevention, safer housing and community preparedness for disasters.

The statement, titled “Memory, Dignity and Forward-Looking Action: 40 Years After the October 10, 1986 Earthquake in El Salvador,” emphasized the need to remember the victims of the tragedy and recognize the solidarity of the population, volunteers, health workers and rescue teams who worked to assist those affected.

The earthquake occurred on October 10, 1986, at 11:49 a.m., with a moment magnitude of 5.7 and an intensity of IX on the Mercalli scale. The quake, which originated at a depth of 5.4 kilometers beneath San Salvador, left between 1,530 and 2,000 people dead, more than 10,000 injured and close to 200,000 affected, according to the figures cited in the document.

The MPGR explained that the disaster’s consequences were linked to the earthquake’s ground shaking and the social and housing conditions of the time. Identified factors include deficiencies in urban planning, a lack of earthquake-resistant design and the collapse of buildings that had been declared uninhabitable after the 1965 earthquake.

It also warned that low-income families faced greater difficulties in accessing safe housing, a situation that increased their exposure to the effects of the earthquake.

The organization also warned that risks persist across the country. According to data from the Ministry of Environment and Natural Resources (MARN), 63% of the national territory faces high or very high seismic hazard, while more than 70% of the population, close to five million people, is exposed to this condition.

The interaction between the tectonic plates, the presence of the volcanic chain and the country’s topographic characteristics, which favor landslides, shape a permanent risk scenario that requires measures for prevention and territorial planning.

According to official figures, 86% of the economic losses caused by disasters in El Salvador are directly associated with earthquakes. In addition, 40% of disaster-related deaths correspond to these events, while 26% are related to landslides.

The MPGR estimates that close to 2,800 lives have been lost over the last 40 years, mainly as a result of the 1986 and 2001 earthquakes. It also warned that women and children tend to face disproportionate impacts during these emergencies, due to social, cultural and economic factors.

Safe housing and prepared communities

For the International Day for Disaster Risk Reduction, observed every October 13, the MPGR took up the 2026 theme, “Resilience starts at home,” to highlight the role of homes as the first line of protection in an emergency.

Among the proposed measures are the strict application of earthquake-resistant building codes, territorial planning with a risk-based approach and the guarantee that homes are safe and inclusive spaces.

In addition, it raised the need to strengthen preparedness from the family and community environment, through information, organization and training processes that enable the population to identify hazards and act in a timely manner in an emergency.

The organization emphasized that the active participation of communities and organized civil society is fundamental for development plans and comprehensive disaster risk management strategies to achieve effective results.

“Four decades after the 1986 tragedy, the call is to turn the memory of the victims into concrete actions to reduce vulnerability, improve housing conditions and strengthen prevention as part of public policies,” it concluded.

Diario CoLatino: https://www.diariocolatino.com/falta-de-viviendas-seguras-vulnerabilidad-sismica-a-cuatro-decadas-del-terremoto-de-1986/

Falta de viviendas seguras: vulnerabilidad sísmica a cuatro décadas del terremoto de 1986

Saúl Méndez

Colaborador

A 40 años del terremoto del 10 de octubre de 1986, la Mesa Permanente para la Gestión de Riesgos en El Salvador (MPGR), organizaciones y sectores vinculados a la gestión del riesgo, advierten sobre la persistencia de las condiciones de vulnerabilidad en El Salvador y llaman a fortalecer las políticas públicas de prevención, la seguridad habitacional y la preparación de las comunidades ante desastres.

En el pronunciamiento, denominado “Memoria, Dignidad y Acción Prospectiva: A 40 Años del Terremoto del 10 de octubre de 1986 en El Salvador”, se destacó la necesidad de recordar a las víctimas de la tragedia y reconocer la solidaridad de la población, los voluntarios, el personal de salud y los equipos de rescate que trabajaron para auxiliar a los afectados.

El terremoto ocurrió el 10 de octubre de 1986, a las 11:49 de la mañana, con una magnitud de momento de 5.7 e intensidad IX en la escala de Mercalli. El sismo, originado a 5.4 kilómetros de profundidad bajo San Salvador, dejó entre 1,530 y 2,000 personas fallecidas, más de 10,000 heridas y cerca de 200,000 damnificadas, según las cifras citadas en el documento.

La MPGR explicó que las consecuencias del desastre estuvieron relacionadas con el movimiento sísmico y con las condiciones sociales y habitacionales de la época. Entre los factores identificados figuran las deficiencias en la planificación urbana, la falta de diseños sismorresistentes y el colapso de edificios que habían sido declarados inhabitables después del terremoto de 1965.

Asimismo, advirtió que las familias de escasos recursos enfrentaron mayores dificultades para acceder a viviendas seguras, una situación que incrementó su exposición a los efectos del sismo.

La organización también alerta sobre los riesgos que persisten en el territorio nacional, y de acuerdo con los datos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), el 63 % del territorio salvadoreño enfrenta una amenaza sísmica alta o muy alta, mientras que más del 70 % de la población, cerca de cinco millones de personas, está expuesta a esta condición.

La interacción entre las placas tectónicas, la presencia de la cadena volcánica y las características topográficas del país, que favorecen los deslizamientos, configuran un escenario de riesgo permanente que requiere medidas de prevención y planificación territorial.

Según las cifras oficiales, el 86 % de las pérdidas económicas ocasionadas por desastres en El Salvador está asociado directamente a los terremotos. Además, el 40 % de las muertes vinculadas a desastres corresponde a estos eventos, mientras que el 26 % está relacionado con deslizamientos de tierra.

La MPGR estima que en los últimos 40 años se han perdido cerca de 2,800 vidas, principalmente a causa de los terremotos de 1986 y 2001. También alertó que las mujeres y la niñez suelen enfrentar impactos desproporcionados durante estas emergencias, debido a factores sociales, culturales y económicos.

Viviendas seguras y comunidades preparadas

En el marco del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, que se conmemora cada 13 de octubre, la MPGR retomó el lema para el 2026: “La resiliencia empieza en casa”, para destacar el papel de las viviendas como primera línea de protección ante una emergencia.

Entre las medidas propuestas figura la aplicación estricta de códigos de construcción sismorresistentes, la planificación del territorio con enfoque de riesgo y la garantía de que las viviendas sean espacios seguros e inclusivos.

Además, planteó la necesidad de fortalecer la preparación desde el entorno familiar y comunitario, mediante procesos de información, organización y capacitación que permitan a la población identificar amenazas y actuar oportunamente ante una emergencia.

La organización enfatizó que la participación activa de las comunidades y de la sociedad civil organizada es fundamental para que los planes de desarrollo y las estrategias de gestión integral del riesgo de desastres tengan resultados efectivos.

”A cuatro décadas de la tragedia de 1986, el llamado es a convertir la memoria de las víctimas en acciones concretas para reducir la vulnerabilidad, mejorar las condiciones habitacionales y reforzar la prevención como parte de las políticas públicas“, concluyó.

Diario CoLatino: https://www.diariocolatino.com/falta-de-viviendas-seguras-vulnerabilidad-sismica-a-cuatro-decadas-del-terremoto-de-1986/