GREENBELT, Md. (AP) — A hearing for Kilmar Ábrego Garcia which was expected to determine whether the man mistakenly sent by the Trump administration to El Salvador would be deported to Liberia was abruptly canceled Tuesday for reasons that were not immediately clear.
The government is moving to vacate a preliminary injunction put in place by U.S. District Judge Paula Xinis preventing U.S. Immigration and Customs Enforcement from detaining and deporting Ábrego Garcia to the West African country of Liberia. His legal team is seeking to make the injunction permanent. The judge left previous orders in place last December and ordered him released from custody.
Abrego Garcia was in the courtroom Tuesday but Judge Xinis never took the bench. Instead attorneys for both sides left the courtroom about five minutes before the hearing was supposed to begin. They held a 15-minute conference and then the hearing was canceled. No announcement was made in court as to why the hearing was canceled.
Simon Sandoval-Moshenberg, a lawyer for Ábrego Garcia, told media outside the courthouse simply that the hearing could not happen Tuesday and that an update to the case would be posted on the court docket in the next few days. He shed no light as to why the hearing was cancelled.
“Unfortunately the court was unable to go forward today,” Sandoval-Moshenberg said.
The Salvadoran national’s case became a focal point in the immigration debate after he was mistakenly deported to his home country last year. Since his return, he has been fighting a second deportation to an African country as proposed by Department of Homeland Security officials.
Ábrego Garcia argued that if he were to be deported, it should be to Costa Rica, which had previously agreed to accept him. But Todd Lyons, the former acting director of ICE, said in a March 2026 memo that deporting Ábrego Garcia to Costa Rica would be “prejudicial to the United States,” because the U.S. had expended resources and political capital negotiating with Liberia to accept third-country nationals.
The push for deportation to Liberia continued even after the U.S. signed an agreement with Costa Rica to accept deportees who cannot legally be returned to their home countries.
“The government is leading the same rodeo as many times before. Sending Kilmar to Costa Rica is on the table. However, the government continues to punish him for pursuing his constitutional rights and seeks to ship him to Liberia,” said Jossie Flor Sapunar, the national communications director for We Are CASA, an activist group that has supported Ábrego Garcia and his family and intends to be at the courthouse. “Kilmar has become an international symbol of due process, a symbol which the Trump administration wants to silence.”
Supporters of Abrego Garcia gathered outside the courthouse in the Washington, D.C., suburbs Tuesday, some wearing green vests that said “CASA.”
Nadine Seiler, 61, held a banner supporting Ábrego Garcia while a choir sang “We Shall Not be Moved.” Seiler said she immigrated from Trinidad nearly 39 years ago.
“I’m an immigrant. I have come to represent for my immigrant community,” said Seiler. She said Abrego Garcia said months ago that he was willing to leave the country, but the government hasn’t agreed. “It’s not about policy. It’s about cruelty.”
She added in an email that the family deserves privacy, either at home in Maryland or in Costa Rica.
Ábrego Garcia, 31, has an American wife and child and has lived in Maryland for years, but he immigrated to the U.S. illegally as a teenager. In 2019, an immigration judge ruled that he could not be deported to El Salvador because he faced danger there from a gang that had threatened his family.
He was arrested in Baltimore in March 2025 after picking up his then-5-year-old son, who has autism and other disabilities, from his grandmother’s house, according to court papers.
Ábrego Garcia was then sent to a mega-prison in El Salvador known as CECOT, which activists say is rife with abuses and where inmates are packed into cells and never allowed outside. ICE officials admitted in court filings that his deportation there was an “administrative error.”
Facing public pressure and a court order , President Donald Trump’s Republican administration brought him back in June 2025, but only after securing an indictment charging him with human smuggling in Tennessee. A federal judge dismissed that case in May 2026, finding that the Justice Department’s pursuit of criminal charges was designed to punish Ábrego Garcia for challenging his deportation. The government is appealing.
EEUU: Se cancela audiencia sobre el caso de deportación de Ábrego García
GREENBELT, Maryland, EE.UU. (AP) — Una audiencia para Kilmar Ábrego García en la que se pretendía determinar si el hombre que fue enviado erróneamente por el gobierno de Estados Unidos a El Salvador sería deportado a Liberia fue cancelada abruptamente el martes por razones que no estaban claras de momento.
El gobierno del presidente Donald Trump busca anular una orden preliminar dictada por la jueza Paula Xinis que impide que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus iniciales en inglés) detenga y deporte a Ábrego García al país africano. Su equipo legal intenta que la orden sea permanente. La jueza mantuvo vigentes órdenes anteriores en diciembre pasado y ordenó su liberación.
Ábrego García estaba en la sala del tribunal el martes, pero la jueza nunca subió al estrado. En su lugar, los abogados de ambas partes salieron de la sala del tribunal unos cinco minutos antes de la cita de la audiencia. Mantuvieron una conferencia de 15 minutos y luego la audiencia fue cancelada. No se hizo ningún anuncio en el tribunal sobre el motivo de la cancelación.
Simon Sandoval-Moshenberg, uno de los abogados de Ábrego García, dijo simplemente que la audiencia no podía llevarse a cabo el martes y que en los próximos días se publicaría una actualización del caso en el expediente judicial.
“Desafortunadamente el tribunal no pudo seguir adelante este día”, declaró Sandoval-Moshenberg.
El caso del ciudadano salvadoreño se convirtió en un punto central del debate migratorio después de que el año pasado fue deportado por error a su país de origen. Desde su regreso, ha estado luchando contra una segunda deportación a un país africano, como propusieron funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus iniciales en inglés).
Ábrego García sostuvo que, si iba a ser deportado, debería ser a Costa Rica, que previamente aceptó recibirlo. Pero Todd Lyons, exdirector interino del ICE, señaló en un memorando de marzo de 2026 que deportarlo a Costa Rica sería “perjudicial para Estados Unidos”, porque el país había gastado recursos y capital político negociando con Liberia para que aceptara a nacionales de terceros países.
El impulso para deportarlo a Liberia continuó incluso después de que Estados Unidos firmó un acuerdo con Costa Rica para aceptar a deportados que no pueden ser devueltos legalmente a sus países de origen.
“El gobierno sigue el mismo rodeo de tantas veces. Enviar a Kilmar a Costa Rica está sobre la mesa. Sin embargo, el gobierno sigue castigándolo por ejercer sus derechos constitucionales y busca enviarlo a Liberia”, manifestó Jossie Flor Sapunar, directora nacional de comunicaciones de We Are CASA, un grupo activista que ha apoyado a Ábrego García y a su familia y que tiene previsto estar en el tribunal. “Kilmar se ha convertido en un símbolo internacional del debido proceso, un símbolo que la administración Trump quiere silenciar”.
Partidarios de Ábrego García se reunieron el martes afuera del tribunal en los suburbios de Washington, D.C., algunos con chalecos verdes que decían “CASA”.
Nadine Seiler, de 61 años, sostenía una pancarta en apoyo a Ábrego García mientras un coro cantaba “We Shall Not be Moved”. Seiler dijo que inmigró desde Trinidad hace casi 39 años.
“Soy inmigrante. He venido a representar a mi comunidad inmigrante”, dijo Seiler. Indicó que Ábrego García dijo hace meses que estaba dispuesto a salir del país, pero el gobierno no ha aceptado. “No se trata de política. Se trata de crueldad”.
Añadió en un correo electrónico que la familia merece privacidad, ya sea en su hogar en Maryland o en Costa Rica.
Ábrego García, de 31 años, tiene esposa e hijo estadounidenses y ha vivido en Maryland durante años, pero inmigró a Estados Unidos ilegalmente cuando era adolescente. En 2019, un juez de inmigración determinó que no podía ser deportado a El Salvador porque allí enfrentaba peligro por parte de una pandilla que había amenazado a su familia.
Fue arrestado en Baltimore en marzo de 2025 después de recoger a su hijo, que entonces tenía 5 años y tiene autismo y otras discapacidades, en la casa de su abuela, según documentos judiciales.
Luego, fue enviado a un enorme complejo penitenciario en El Salvador conocido como CECOT, que según activistas está plagado de abusos y donde los reclusos son hacinados en celdas sin poder salir al exterior. Funcionarios del ICE admitieron en documentos presentados ante el tribunal que su deportación fue un “error administrativo”.
Ante la presión pública y una orden judicial, la administración republicana del presidente Trump lo trajo de regreso en junio de 2025, pero solo después de obtener una acusación formal de tráfico de personas en Tennessee. Un juez federal desestimó ese caso en mayo de 2026, al concluir que el Departamento de Justicia buscaba castigar a Ábrego García por impugnar su deportación. El gobierno está apelando.
