Bukele: A Mirror? — Bukele, ¿un espejo?

Sep 30, 2026

Bukele: A Mirror?
“To begin with, let’s not beat around the bush: I consider Bukele a dictator. Now let’s move on. Nayib Armando Bukele Ortez is the most powerful and beloved man in El Salvador. At forty-four, he has spent six years occupying the presidency of a republic that is no longer a republic. He has all the power. More than 80% of Salvadorans approve of his administration…” So begins the powerful essay by Óscar Martínez, a Salvadoran journalist exiled in our country (Bukele, el rey desnudo, Anagrama, Barcelona, 2026). — “Para empezar, dejémonos de rodeos: yo considero a Bukele un dictador. Ahora sigamos. Nayib Armando Bukele Ortez es el hombre más poderoso y querido en El Salvador. A sus cuarenta y cuatro años, lleva seis ocupando la presidencia de una república que ya no es república. Él tiene todo el poder. Más del 80% de los salvadoreños aprueba su gestión…”. Así inicia el poderoso ensayo de Óscar Martínez, periodista salvadoreño exilado en nuestro país (Bukele, el rey desnudo, Anagrama, Barcelona, 2026).

“To begin with, let’s not beat around the bush: I consider Bukele a dictator. Now let’s move on. Nayib Armando Bukele Ortez is the most powerful and beloved man in El Salvador. At forty-four, he has spent six years occupying the presidency of a republic that is no longer a republic. He has all the power. More than 80% of Salvadorans approve of his administration…” So begins the powerful essay by Óscar Martínez, a Salvadoran journalist exiled in our country (Bukele, el rey desnudo, Anagrama, Barcelona, 2026).

He recalls that Bukele was mayor of the capital, nominated by the Farabundo Martí National Liberation Front (FMLN), the left of the time, and he reconstructs the path by which a fledgling democracy opened the door to an outright dictator. At the newspaper El Faro, where Martínez was editor-in-chief, they documented how Bukele made a pact with the gangs, took advantage of it to reach the mayor’s office and then the presidency, only to later fight them by establishing a state of exception. And indeed, he did away with them. Allow me to underline a few passages that I find telling.

“Salvadoran voters gave him an absolute majority in the Legislative Assembly in 2021, and he used it to illegally take control of judges and Supreme Court justices and to appoint as attorney general of the Republic a man he controls. Bukele has no checks and balances.”

“The attorney general was removed because he had opened an investigation into Bukele… The first action of the attorney general imposed by Bukele was to go after the previous prosecutors, who are now in exile. And the first significant action of the new justices was a double-talk reading of the Constitution to sign off on Bukele’s reelection.”

On February 4, 2024, after the vote, he stepped out onto the balcony of the National Palace to tell a crowd: “It would be the first time a country has a single party in a fully democratic system. The entire opposition put together has been pulverized.”

“Bukele tends to structure his speeches to make it seem that the people are the ones who have given orders like the one to remove the justices of the Constitutional Chamber…”

“He took a good number of civil rights away from all of us Salvadorans, among them the right to due process, the right to have police and prosecutors present evidence to the courts before anyone can be arrested, and the right of the person arrested to an independent trial where it is assessed whether or not that evidence is conclusive.”

“He did away with the postwar parties that seemed invincible…” “Bukele used to praise my work and my newspaper’s, in public and in private. When he came to power and we began to watch him closely, he stopped and began to defame us.”

“The vast majority of my compatriots were desperate, humiliated, and don’t know about democracy or history: they were too busy surviving. They were ready to be deceived. They were eager to believe.”

He tends to rewrite history and repeats “that the 1992 Peace Accords were a farce… Out of Bukele’s mouth comes only talk of good guys and bad guys; the honest and the dishonest; the people and gang members; followers and criminals… All his works are historic, world-class, miraculous, unprecedented, unimaginable… He understands that a slogan matters more than an idea… He presents hollow, resounding shells: ‘there’s enough money when no one steals,’ ‘the same old faces,’ as he called every politician who wasn’t him or one of his own… He knows that hatreds generate more interest than ideas.”

The book is worth reading.

Professor at UNAM

El Universal: https://www.eluniversal.com.mx/opinion/jose-woldenberg/bukele-un-espejo/

Bukele, ¿un espejo?

José Woldenberg

“Para empezar, dejémonos de rodeos: yo considero a Bukele un dictador. Ahora sigamos. Nayib Armando Bukele Ortez es el hombre más poderoso y querido en El Salvador. A sus cuarenta y cuatro años, lleva seis ocupando la presidencia de una república que ya no es república. Él tiene todo el poder. Más del 80% de los salvadoreños aprueba su gestión…”. Así inicia el poderoso ensayo de Óscar Martínez, periodista salvadoreño exilado en nuestro país (Bukele, el rey desnudo, Anagrama, Barcelona, 2026).

Recuerda que Bukele fue alcalde de la capital postulado por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), la izquierda de entonces, y reconstruye la ruta a través de la cual una naciente democracia abrió la puerta a un rotundo dictador. En el periódico El Faro, donde Martínez era el jefe de redacción, documentaron cómo pactó con las pandillas, se aprovechó de ello para llegar a la alcaldía y luego a la presidencia, para después combatirlos instaurando un régimen de excepción. Y en efecto, acabó con ellas. Permítanme unos subrayados que me parecen elocuentes.

“Los votantes salvadoreños le dieron en 2021 una mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa y él la ocupó para tomar ilegalmente el control de jueces y magistrados de la Corte Suprema de Justicia y para nombrar fiscal general de la República a un hombre que él controla. Bukele no tiene contrapesos”.

“El fiscal fue destituido porque había abierto una investigación contra Bukele… La primera acción del fiscal impuesto por Bukele fue perseguir a los fiscales anteriores, que ahora están exilados. Y la primera acción trascendente de los nuevos magistrados fue hacer una lectura cantinflesca de la Constitución para avalar la reelección de Bukele”.

El 4 de febrero de 2024, luego de las votaciones, salió al balcón del Palacio Nacional para decir ante una multitud: “Sería la primera vez que en un país exista un partido único en un sistema plenamente democrático. Toda la oposición junta quedó pulverizada”.

“Bukele suele estructurar sus discursos para hacer ver que el pueblo es el que ha dado órdenes como la de sacar a los magistrados de la Sala de lo Constitucional…”.

“Nos quitó a todos los salvadoreños un buen número de derechos civiles, entre ellos el derecho al debido proceso, a que policías y fiscales presenten pruebas ante el sistema judicial para que haya una captura y a que el capturado vaya a un juicio independiente donde se valore si esas pruebas son o no concluyentes”.

“Acabó con los partidos de la posguerra que parecían invencibles…”. “Bukele elogiaba en público y en privado mi trabajo y el de mi periódico. Cuando llegó al poder y empezamos a vigilarlo de cerca, dejó de hacerlo y empezó a difamarnos”.

“La gran mayoría de mis compatriotas estaban desesperados, humillados y no saben de democracia ni de historia: estaban muy ocupados sobreviviendo. Estaban listos para ser engañados. Estaban ansiosos por creer”.

Suele reescribir la historia y repite “que los Acuerdos de Paz de 1992 fueron una farsa… Por la boca de Bukele solo se habla de buenos y malos; honrados y deshonrados; pueblo y mareros; seguidores y criminales… Todas sus obras son históricas, mundiales, milagrosas, insólitas, inimaginables… Entiende que un eslogan importa más que una idea… Presenta cascarones sonoros: “el dinero alcanza cuando nadie roba”, “los mismos de siempre”, como llamó a todos los políticos que no fueran él o los suyos… Sabe que los odios generan más interés que las ideas”.

Vale la pena leer el libro.

Profesor de la UNAM

El Universal: https://www.eluniversal.com.mx/opinion/jose-woldenberg/bukele-un-espejo/