Remittances sent by Salvadorans abroad, mainly from the United States, are one of the most important pillars of the Salvadoran economy, above all because they represent a direct injection of money that ultimately ends up circulating within the country through consumption.
According to data from the Central Reserve Bank (BCR), so far this year — with the most recent figures through August — the country has received a total of $6,788.28 million, a figure that exceeds the one recorded in the same period of 2025 by more than $279 million but shares the same common denominator: how recipients use it.
BCR data categorize the money received by various metrics, including how it is used. And while it is true that remittance growth has lost momentum this year due to immigration developments in the U.S., the fact is that this variable has not changed significantly, since the vast majority of households use the money they receive to cover monthly expenses.
Specifically, of the $6,788.28 million in remittances recorded in the first eight months of the year, as much as $6,717.96 million was used for consumption — that is, for purchasing goods such as food, clothing, medicine, etc., as well as paying for services such as education, health, electricity, drinking water, and phone service.
That amount equals 98.96% of the total, meaning only the remaining 1.04% was used for investments, a percentage equivalent to “only” $70.29 million of the grand total.
According to the BCR, remittances not used for consumption are those “dedicated to investment by beneficiaries, such as purchasing or remodeling property; starting, maintaining, or expanding businesses; among others,” which could indicate that the vast majority of Salvadorans in the diaspora send their money precisely to directly support their families.
However, the total figure used for investment could differ from reality because the statistic is based on information beneficiaries provide when collecting their remittances, so if someone gives imprecise information, it can affect the amounts the BCR records as remittances for consumption or investment.
Even so, the data speak to the importance of this inflow of money for the finances of thousands of families in the country, which stay afloat thanks to the income they receive through this channel.
Likewise, the positive impact extends to a broader picture, such as the impact of external shocks like the war in Iran, which has caused a cascade of effects, mainly through rising prices in oil-importing countries.
According to a World Bank report published in June, the steady flow of remittances in Central American countries has made it possible to mitigate the impact of the conflict in the Middle East, as it has allowed families to maintain their domestic demand (purchasing goods or paying for services) — that is, consumption — but also their purchasing power, which has allowed economic activity in countries like El Salvador to stay afloat.
However, the current situation also carries an air of uncertainty due to the outlook facing Salvadorans in the United States. Increasingly strict immigration policies, that country’s own economic and employment situation, as well as the possible end of Temporary Protected Status (TPS), add to concerns about the behavior of remittances, which could lose even more momentum next year.
In fact, a recent analysis by the Inter-American Dialogue organization points out that these factors have already contributed to reducing the pace of remittance growth in the country, which is why it projects that in 2027 these inflows will experience 0% growth because “some migrants are using their savings to send remittances, but many of those who previously increased their transfers are now reducing them,” it notes.
In fact, the BCR’s own data through August show that remittance growth fell from 18.4% to 3.8% in one year, since 2026 has not shown the same strength with which remittances grew throughout last year.
El Diario de Hoy: https://www.eldiariodehoy.com/negocios/casi-el-99-de-las-remesas-se-ha-destinado-al-sostenimiento-de-los-hogares-en-2026/94264/2026/
Casi el 99% de las remesas se ha destinado al sostenimiento de los hogares en 2026
Por Juan Carlos Mejía
Las remesas que envían los salvadoreños en el exterior, principalmente desde Estados Unidos, representan uno de los pilares más importantes de la economía salvadoreña, sobre todo, porque significan una inyección directa de dinero que, finalmente, termina circulando dentro del territorio a través del consumo.
De acuerdo con los datos del Banco Central de Reserva (BCR), en lo que va del año, y con el dato más reciente a agosto, el país ha recibido un total de $6,788.28 millones, una cifra que supera en más de $279 a la que se registró en el mismo período de 2025, pero que comparte el mismo común denominador: el uso que los receptores le dan.
Los datos del BCR agrupan este dinero recibido en distintos parámetros de medición, entre los cuales está el uso que se le da y, si bien es cierto que el crecimiento de las remesas ha perdido fuerza este año debido a las coyunturas migratorias en el país norteamericano, lo cierto es que esta variable no ha cambiado de forma significativa, debido a que la gran mayoría de los hogares utilizan el dinero recibido para suplir los gastos mensuales.
Puntualmente, de los $6.788.28 millones en remesas registrados en los primeros ocho meses del año, hasta $6,717.96 millones fueron utilizados para el consumo, es decir, para la compra de bienes como los alimentos, vestuario, medicamentos, etc., así como para el pago de servicios, ya sea la educación, salud o energía eléctrica, agua potable y telefonía.
Ese monto equivale a un 98.96% del total, lo que implica que solo el 1.04% restante fue utilizado para inversiones, un porcentaje que equivale a «solo» $70.29 millones del gran total.
De acuerdo con el BCR, las remesas que no se utilizan al consumo con aquellas que son «dedicadas para la inversión de los beneficiarios, tales como compras o remodelaciones de inmuebles; establecimiento, mantenimiento o ampliación de negocios; entre otras», lo que podría indicar que la gran mayoría de los salvadoreños de la diáspora envían su dinero, precisamente, para apoyar directamente al sostén de sus familias.
No obstante, la cifra total que se utiliza para inversión podría diferir de la realidad debido a que la estadística sale a partir de la información que los beneficiarios brindan a la hora de cobrar su remesa, por lo que si alguien da información poco precisa puede influir en los montos que el BCR registra como remesas para consumo o para inversión.
Aun así, el dato da cuenta de la importancia que esta entrada de dinero tiene en la economía de miles de familias en el país, las cuales se mantienen a flote gracias a los ingresos que perciben por esta vía.
Asimismo, el impacto positivo se traslada a un panorama más general, como lo es el del impacto de los choques externos, como la guerra en Irán, la cual ha provocado una cascada de efectos, principalmente, por el lado de la subida de precios en los países importadores de petróleo.
Según un informe del Banco Mundial publicado en junio, el flujo constante de remesas en los países centroamericanos ha permitido mitigar el impacto del conflicto en Medio Oriente, pues ha permitido que las familias mantengan su demanda interna (compra de bienes o pago de servicios), es decir, el consumo, pero también su capacidad de compra, lo cual ha permitido que la dinámica económica en países como El Salvador se mantenga a flote.
No obstante, la situación actual también posee un halo de incertidumbre debido al panorama que enfrentan los salvadoreños en Estados Unidos. Las políticas migratorias cada vez más fuertes, la propia situación económica y de empleo en dicho país, así como el posible final del Estatus de Protección Temporal (TPS), agregan preocupación sobre el comportamiento de las remesas, las cuales, incluso, podrían perder todavía más fuerza el próximo año.
De hecho, un análisis reciente de la organización Diálogo Interamericano, apunta que estos factores ya impactaron en la reducción del ritmo de crecimiento de las remesas en el país, por lo que proyecta que, en 2027, estos ingresos de dinero experimentarán un crecimiento del 0%, debido a que «algunos migrantes están utilizando sus ahorros para enviar remesas, pero muchos de los que anteriormente aumentaron sus envíos ahora están reduciéndolos”, señala.
De hecho, los propios datos del BCR a agosto reflejan que el crecimiento de las remesas cayó del 18.4% al 3.8% en un año, debido a que este 2026 no ha presentado la misma fuerza con la que crecieron las remesas durante todo el año pasado.
El Diario de Hoy: https://www.eldiariodehoy.com/negocios/casi-el-99-de-las-remesas-se-ha-destinado-al-sostenimiento-de-los-hogares-en-2026/94264/2026/
