Eneida Abarca, mother of Carlos Abarca, a young man who has been missing in El Salvador since January 1, 2022, after leaving his home, reported that she, her family, and the people accompanying her in the search for her son are suffering “police harassment,” for which she held the state responsible if anything were to happen to her.
The woman leads the search for her son, a university student who was 22 at the time of his disappearance, because, as she has repeatedly said, neither the Attorney General’s Office nor the police have taken on that task.
Abarca, who maintains that her son had no ties to gangs or other violent groups, has traveled the country putting up posters with the young man’s photograph and information, accompanied by some relatives and other searching mothers.
“We are suffering a lot of harassment from the police, and this situation is not a game. We have received many threats, insults on social media, and expressions of violence,” the mother said at a press conference.
The young man disappeared on January 1, 2022, the day he went for a run near his home in a densely populated neighborhood of San Salvador.
His mother warned that she holds the Salvadoran state responsible for “anything that happens to me or to any member of my family, since the only thing I have done is search for my son and take on the role of investigator that the Attorney General’s Office and the police should be taking on.”
“We put ourselves at risk and we are victims, but instead of accompanying me, what do they do? Harass me all the time,” she said. Despite the current situation, the young man’s mother said they will not stop “searching for Carlos until we find him.”
Bukele’s El Salvador, under a state of exception
In El Salvador, after Nayib Bukele assumed the presidency in 2019, figures on missing persons, clandestine cemeteries, and any type of violence were placed under seal by the security authorities, the police, and the Attorney General’s Office, so official statistics on these cases are not known.
El Salvador has been under a state of exception since March 2022 to combat gangs, a measure that organizations have criticized for violating rights but that — according to the government — has allowed a reduction in violence in the Central American country.
This Wednesday, the Salvadoran Legislative Assembly, dominated by Nayib Bukele’s Nuevas Ideas party, approved the 55th extension of the state of exception, which suspends constitutional guarantees. The extension of the state of exception for another 30 days was approved with the votes of 57 of the 60 lawmakers in Congress, where only three legislators belong to the opposition.
This state of exception, in effect since March 2022 and questioned by activists and human rights organizations, has left at least 93,162 detainees whom the government accuses of belonging to or collaborating with gangs. Meanwhile, humanitarian organizations have registered more than 6,400 complaints of abuses and 570 deaths of people in state custody, most with signs of violence, according to the complaints.
“Lo único que he hecho es buscar a mi hijo”: la madre de un joven salvadoreño desaparecido denunció amenazas
Eneida Abarca, madre del joven Carlos Abarca, desaparecido en El Salvador desde el 1 de enero de 2022 tras salir de su casa, denunció que ella, su familia y las personas que le acompañan en la búsqueda de su hijo sufren “acoso policial”, por lo que responsabilizó al Estado si algo le llegase a suceder.
La mujer encabeza la búsqueda de su hijo, un universitario que tenía 22 años al momento de su desaparición, ya que, según ha denunciado en repetidas ocasiones, ni la Fiscalía General ni la Policía han asumido esa labor.
Abarca, que asegura que su hijo no tenía vínculo con las pandillas u otros grupos violentos, ha recorrido el país para pegar carteles con la fotografía e información del joven, acompañada de algunos familiares y otras madres buscadoras.
“Estamos sufriendo mucho acoso de la Policía y esta situación no es un juego. Hemos recibido muchas amenazas, insultos en redes sociales y expresiones de violencia”, dijo la madre en una conferencia de prensa.
El joven Abarca desapareció el 1 de enero de 2022, día en que salió a correr cerca de su casa ubicada en un barrio populoso de San Salvador.
Su madre advirtió que responsabiliza al Estado salvadoreño por “cualquier situación que me suceda a mí o a algún integrante de mi familia, ya que lo único que he hecho es buscar a mi hijo, asumir el rol de investigadora que tendría que asumirlo la Fiscalía y la Policía”.
“Nosotros nos ponemos en riesgo y somos víctimas, pero en lugar que me acompañen ¿qué hacen?, acosarme todo el tiempo”, expresó. A pesar de la actual situación, la madre del joven aseguró que no van a parar de “buscar a Carlos hasta encontrarlo”.
El Salvador de Bukele, bajo estado de excepción
En El Salvador, después de la llegada de Nayib Bukele a la Presidencia en 2019, las cifras de personas desaparecidas, cementerios clandestinos y cualquier tipo de violencia fueron puestas bajo secreto por las autoridades de Seguridad, la Policía y la Fiscalía, por lo que no se conocen las estadísticas oficiales de estos casos.
El Salvador se encuentra bajo un régimen de excepción desde marzo de 2022 para combatir a las pandillas, una medida señalada por organizaciones de violentar derechos pero que -según el Gobierno- ha permitido la reducción de la violencia en el país centroamericano.
Este miércoles la Asamblea Legislativa salvadoreña, dominada por el partido Nuevas Ideas de Nayib Bukele, aprobó la prórroga número 55 del régimen de excepción que suspende garantías constitucionales. La extención de ese régimen por otros 30 días fue aprobada con los votos de 57 de los 60 diputados del Congreso, donde únicamente tres legisladores pertenecen a la oposición.
Este régimen, vigente desde marzo de 2022 y cuestionado por activistas y organizaciones de derechos humanos, ha dejado al menos 93.162 detenidos a los que el Gobierno acusa de pertenecer o colaborar con las pandillas. En tanto, organizaciones humanitarias han registrado más de 6.400 denuncias de atropellos y 570 muertes de personas en custodia estatal, la mayoría con signos de violencia, según las denuncias.
