What’s happening in Vamos is unheard of. A minority party that isn’t growing because it hasn’t managed to include broad sectors affected by the Bukele government’s policies wants to get rid of those who propose opening up the party. It’s not a fight for power, because there’s no power at stake. It’s a fight for the future of Vamos.
Two weeks before the internal election to choose the new leadership, scheduled for September 20, it came to light that two of Vamos’s main leaders — Claudia Ortiz, candidate for Secretary General, and Pacífico Chávez, candidate for Secretary of Organization — have had their party membership rights suspended, including the right to run as candidates in the internal elections. The reason: unspecified complaints received by the Honor and Discipline Tribunal. The real reason: Someone is afraid Claudia Ortiz will win and lead the party.
Legally, a sanction like this doesn’t hold without due process. And politically, it means suicide for Vamos.
Claudia Ortiz is running in the internal elections to secure a clear mandate to remove the obstacles to this opposition party’s growth and build alliances with social movements opposed to the Bukele regime. This initiative is, right now, the only glimmer of light in the long, dark tunnel of opposition inertia. At last, a strategy is taking shape to build a political option capable of generating consensus and shared action plans with citizen and social movements willing to defend democracy.
You have to wonder: Why does this initiative, clearly necessary, meet such fierce opposition from those currently leading Vamos? Of course, they have the right to disagree with Claudia’s proposals and turn this into an internal debate before the election of the new leadership. But expulsions and disqualifications are extreme measures that can’t be explained simply by the existence of two different visions within Vamos.
So what motivates the current leadership, represented by Cesia Rivas — the alternate for lawmaker Claudia Ortiz — to take such an extreme and disruptive measure that puts their party’s existence at stake?
Faced with this mystery, you always tend to ask the obligatory question: Who would benefit from Vamos’s self-destruction? The answer is obvious: Bukele and his Nuevas Ideas party. If there’s a hidden hand in this fight, it’s theirs. It wouldn’t be surprising in a country that has lost — or rather, abandoned — the most basic democratic rules in the practice of politics.
Vamos’s secretary general stated that no one has been expelled. But she says nothing about lifting the precautionary measure stripping Claudia Ortiz of her right to compete for the party’s leadership. It’s the equivalent of the way the Bukele regime systematically violates due process: Accuse, detain, imprison “preventively,” and then, after three or four years, see who’s guilty. An opposition party has no business adopting this principle.
Now, Vamos has announced the “temporary suspension” of its internal elections. This opens a window of time to seek a solution to the internal conflict. It also gives time for Vamos’s membership and social and citizen movements to coordinate a public pressure campaign on the Vamos leadership, demanding that the suspension of Claudia Ortiz and Pacífico Chávez be reversed, and that differences be resolved as they should be — in a free and fair election without interference from the current leadership.
Perhaps this way, the movement Claudia leads will come out stronger, and its goal of building — inside or outside Vamos — a political option that can build a shared platform with civil society and its movements to compete seriously in future elections will become more realistic.
Paolo Lüers: https://www.paololuers.com/columnas/vamos-o-se-hunde-o-agarra-vuelo-de-paolo-luers
VAMOS: O se hunde o agarra vuelo
Por Paolo Luers
Lo que está pasando en Vamos es insólito. Un partido minoritario, que no crece porque no ha logrado incluir amplios sectores afectados por las políticas del gobierno Bukele, quiere deshacerse de quienes proponen una apertura del partido. No es un pleito por el poder, porque no hay poder en juego. Es una lucha por el futuro de Vamos.
A dos semanas de la elección interna para elegir la nueva directiva, programada para el 20 de septiembre, se supo que a dos de los líderes principales de Vamos -Claudia Ortiz, candidata a Secretaria General, y Pacífico Chávez, candidato a Secretario de Organización- les han sido suspendidos sus derechos de militancia, incluso el derecho de participar como candidatos en las elecciones internas. La causa son denuncias no especificadas que ha recibido el Tribunal de Honor y Disciplina. La causa real: Alguien tiene miedo de que Claudia Ortiz gane y dirija el partido.
Legalmente, no procede una sanción de este tipo sin debido proceso. Y políticamente, significa el suicidio de Vamos.
Claudia Ortiz compite en las elecciones internas para conseguir un claro mandato para remover los obstáculos del crecimiento de este partido opositor y construir alianzas con los movimientos sociales opositores al régimen Bukele. Esta iniciativa es, hoy por hoy, la única lucecita en el largo y oscuro túnel de la inercia opositora. Al fin se dibuja una estrategia para construir una opción política capaz de generar consensos y planes compartidos de acción con movimientos ciudadanos y sociales dispuestos a defender la democracia.
Uno se pregunta: ¿Por qué esta iniciativa, a todas luces necesaria, encuentra tan férrea oposición entre quienes actualmente dirigen Vamos? Por supuesto, tienen el derecho de disentir con las propuestas de Claudia y convertir esto en el debate interno antes de la elección de la nueva dirigencia. Pero expulsiones e inhabilitaciones son medidas extremas que no se explican solamente con la existencia de dos visiones diferentes en Vamos.
Entonces, ¿qué motiva a la actual dirigencia, representada por Cesia Rivas, la suplente de la diputada Claudia Ortiz, a tomar una medida tan extrema y disruptiva que pone en juego la existencia de su partido?
Ante esta incógnita, siempre uno tiende a hacerse la pregunta de rigor: ¿Quiénes se beneficiarían de la autodestrucción de Vamos? La respuesta es obvia: Bukele y su partido Nuevas Ideas. Si hay mano peluda en este pleito, es la de ellos. No sería extraño en un país que ha perdido -más bien abandonado- las mínimas reglas democráticas en el ejercicio de la política.
La secretaria general de Vamos declaró que nadie ha sido expulsado. Pero no menciona que se haya suspendido la medida cautelar de despojar a Claudia Ortiz del derecho de competir por la dirección del partido. Es el equivalente a la manera como el régimen Bukele viola sistemáticamente el debido proceso: Acusar, detener, encarcelar “preventivamente” y, luego de 3 o 4 años, ver quién es culpable. No se vale que este principio se adopte en un partido opositor.
Ahora, Vamos anunció la “suspensión temporal” de sus elecciones internas. Esto abre una ventana de tiempo para buscar una solución al conflicto interno. Da tiempo también para que la militancia de Vamos y los movimientos sociales y ciudadanos coordinen una campaña pública de presión sobre la dirección de Vamos, exigiendo que se revierta la suspensión de Claudia Ortiz y Pacífico Chávez, y que se resuelvan las diferencias como se debe, en una elección libre y justa sin intervención de la actual dirección.
Tal vez de esta manera el movimiento que lidera Claudia salga fortalecido y se vuelva más realista su propósito de construir, dentro o fuera de Vamos, una opción política que pueda construir con la sociedad civil y sus movimientos una plataforma compartida con la cual competir en serio en futuras elecciones.
Paolo Lüers: https://www.paololuers.com/columnas/vamos-o-se-hunde-o-agarra-vuelo-de-paolo-luers
