For Friars Joaquín Garay and Edison Zamora, members of the Ecological Walk and the Office of Justice, Peace and Integrity of Creation (JPIC) of the Franciscan Order, the reactivation of metallic mining in El Salvador raises concern over its potential impacts on water, ecosystems, and communities.
During an interview on Radio YSUCA, the friars questioned the fact that the new mining legislation was approved without consulting the communities that could be affected.
The friars maintain that El Salvador faces water stress problems and believe the country does not meet the conditions to develop metallic mining, due to the amount of water this activity requires and the risks of contamination.
Friar Edison Zamora calls on communities to organize, learn about the environmental conditions of their territories, monitor their water sources, and make public any situations that could put them at risk.
The Franciscans lamented that more than 150,000 signatures delivered by representatives of the Catholic Church to the Legislative Assembly, opposing metallic mining, have gone unanswered.
For the priests, the authorities’ silence raises questions about the interests behind decisions related to the exploitation of natural resources.
Friar Edison Zamora notes that rivers play a fundamental role for rural communities, not only for domestic use but also for agriculture and other subsistence activities.
Friar Joaquín Garay warns that many of the areas where mineral resources are found are located near water sources, including the Lempa River basin, considered strategic for the population’s water supply.
The Franciscans warn that the defense of rivers and water sources is not only an environmental struggle but also a defense of the health, economy, and lives of communities.
They note that it is still possible to restore ecosystems, but to do so, they consider it necessary to strengthen community organization, promote environmental education, and demand from the authorities public policies that prioritize the well-being of the population over economic interests.
From the Office of Justice, Peace and Integrity of Creation (JPIC), the Franciscans call for maintaining hope and for taking on, from every home and every community, the commitment to care for our common home.
Franciscanos piden a comunidades organizarse para proteger sus fuentes de agua
Para los Frailes Joaquín Garay y Edison Zamora, integrantes de la Caminata Ecológica y de la Oficina de Justicia, Paz e Integridad de la Creación, JPIC, de la Orden Franciscana, la reactivación de la minería metálica en El Salvador genera preocupación por sus posibles impactos en el agua, los ecosistemas y las comunidades.
Durante la entrevista de radio YSUCA los frailes cuestionaron que la nueva legislación minera haya sido aprobada sin consultar a las comunidades que podrían resultar afectadas.
Los religiosos sostienen que El Salvador enfrenta problemas de estrés hídrico, y consideran que el país no reúne las condiciones para desarrollar minería metálica, debido a la cantidad de agua que requiere esta actividad y a los riesgos de contaminación.
Fray Edison Zamora llama a las comunidades a organizarse, conocer las condiciones ambientales de sus territorios, monitorear sus fuentes de agua y hacer públicas las situaciones que puedan ponerlas en riesgo.
Los franciscanos lamentaron que más de 150 mil firmas entregadas por representantes de la Iglesia católica a la Asamblea Legislativa, en rechazo a la minería metálica, no hayan tenido una respuesta.
Para los sacerdotes, el silencio de las autoridades genera interrogantes sobre los intereses que están detrás de las decisiones relacionadas con la explotación de los recursos naturales.
Fray Edison Zamora señala que los ríos cumplen una función fundamental para las comunidades rurales, no solamente para su uso doméstico, sino también para la agricultura y otras actividades de subsistencia.
Fray Joaquín Garay advierte que muchas de las zonas donde existen recursos minerales se encuentran cerca de fuentes de agua, entre ellas la cuenca del río Lempa, considerada estratégica para el abastecimiento de la población.
Los franciscanos advierten que la defensa de los ríos y las fuentes de agua no es solamente una lucha ambiental, sino también una defensa de la salud, la economía y la vida de las comunidades.
Señalan que todavía es posible recuperar los ecosistemas, pero, para ello, consideran necesario fortalecer la organización comunitaria, promover la educación ambiental y exigir a las autoridades políticas públicas que prioricen el bienestar de la población por encima de los intereses económicos.
Desde la Oficina de Justicia, Paz e Integridad de la Creación, JPIC, los franciscanos hacen un llamado a mantener la esperanza y a asumir, desde cada hogar y cada comunidad, el compromiso de cuidar la casa común.
