The government of Nayib Bukele has agreed, as part of a deal with the International Monetary Fund (IMF), to stop buying bitcoin and has transferred “majority ownership and control” of more than 7,763 coins, valued at over $632 million, to “a private operator,” according to a statement released Thursday by the Fund.
The announcement comes as part of the third review of compliance with the conditions of a $1.4 billion loan, scheduled in several disbursements and underway since early 2025. This is a new setback for one of Bukele’s most controversial and ambitious projects, after he removed bitcoin as legal tender in January of this year, also under pressure from the IMF.
According to the Fund’s statement, the government will retain “a minority stake and custodial responsibility over the assets,” now in private hands. The Fund did not specify which company received the cryptocurrency purchased with public funds or under what conditions the transfer was made.
Since the government adopted bitcoin as legal tender, all information about its cost and management has been kept under seal. The only accessible information comes through The Bitcoin Office website, the official disclosure site for the so-called Bitcoin Funds. According to that office, the administration has continued purchasing the cryptocurrency even after signing the IMF loan agreement, despite the fact that halting investment was an explicit condition of the deal.
In the statement released Thursday, however, the Fund noted that the most recent bitcoin had been acquired through “private donations and has not involved the use of public resources,” and stressed that the government had committed to investing no further. “Going forward, no additional accumulation of bitcoin is anticipated beyond the documented donations,” the document says.
State opacity
Bukele launched his bitcoin crusade in June 2021, when he established it as legal tender, assuring that its implementation would bring prosperity, economic freedom, and financial inclusion. However, the measure was rejected by 71% of the population, and only a small percentage ever used it, according to local surveys.
To launch it, the government created a $150 million trust and gave a $30 “bonus” to every citizen who downloaded the Chivo Wallet app on their phone. It also invested another $50 million in installing ATMs and setting up the logistics. Although many citizens downloaded it, most spent the incentive and stopped using it.
The same year the platform launched, the Attorney General’s Office reported hundreds of complaints of identity theft and theft totaling as much as $840,000, according to journalistic investigations. The company behind the government wallet is Chivo Wallet S.A., a public-private entity that cannot be audited.
The management of bitcoin has been opaque, and the spending does not appear in the execution of the state budget. Faced with criticism, Bukele has displayed, in characteristic fashion, a defiant attitude and has gone so far as to suggest that he buys bitcoin with public money from his phone while in the bathroom. In November 2022, when the cryptocurrency’s price dropped nearly 30%, he posted on his X account that from that point on, he would buy “one bitcoin a day.”
In January of this year, after pressure from the IMF, the ruling party backtracked and removed bitcoin as legal tender, amending six of the sixteen articles of its own law. However, The Bitcoin Office has reported the acquisition of an additional 1,714 bitcoin, purportedly from “donations.” The authorities have not revealed who the alleged donors are.
To this day, it remains unclear where the funds come from or who oversees them. By law, the Central Reserve Bank (BCR) is the entity responsible for managing the country’s international reserves; however, the bitcoin funds are not reflected in its accounts for any fiscal year.
In 2021, Bukele presented the adoption of bitcoin to the world as one of his greatest successes. That same year, El Salvador came to be dubbed “the bitcoin country.” But the promise soon collided with reality: by the end of 2022, 91.7% of the population felt their economic situation had stayed the same or worsened, according to polls. Two years later, in mid-2024, a study by the BCR revealed that the number of people living in poverty had increased by 55,000 compared to the previous year.
Bukele cede ante el FMI: frena la compra de bitcoin y entrega las reservas actuales a un operador privado
El Gobierno de Nayib Bukele ha aceptado, en un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), no comprar más bitcoin y ha transferido “la propiedad mayoritaria y el control” de más de 7.763 criptomonedas, valoradas en más de 632 millones de dólares, a manos de “un operador privado”, según un comunicado emitido este jueves por el Fondo.
El anuncio se da en el marco de la tercera revisión del cumplimiento de las condiciones para un préstamo por 1.400 millones de dólares, programado en varios desembolsos y ejecutado desde principios de 2025. Este es un nuevo revés para uno de los proyectos más polémicos y ambiciosos de Bukele, luego de que en enero de este año retirara el bitcoin como moneda de curso legal, también por presiones del FMI.
De acuerdo con el comunicado del Fondo, el Gobierno mantendrá “una participación minoritaria y la responsabilidad de custodia sobre los activos”, ahora en manos de privados. La entidad no especificó a qué empresa ni bajo qué condiciones se han trasladado las criptomonedas compradas con fondos públicos.
Desde que el Gobierno adoptó el bitcoin como moneda de curso legal, toda la información sobre su costo y administración ha permanecido bajo reserva. La única información accesible se conoce a través de la página web The Bitcoin Office, el sitio oficial de divulgación sobre los llamados Fondos Bitcoin. Según esa oficina, el Ejecutivo ha seguido adquiriendo la criptomoneda incluso después de la firma del préstamo con el FMI, a pesar de que frenar la inversión era una condición explícita para ello.
En el comunicado emitido el jueves, sin embargo, la entidad financiera señala que los últimos bitcoins han sido adquiridos gracias a “donaciones privadas y no ha implicado el uso de recursos públicos” y subrayó que el Gobierno se comprometió a no invertir más. “En adelante, no se prevé una acumulación adicional de bitcoin más allá de las donaciones documentadas”, dice el documento.
Opacidad estatal
Bukele inició su cruzada por el bitcoin en junio de 2021, cuando la instauró como moneda de curso legal, asegurando que su implementación traería prosperidad, libertad económica e inclusión financiera. Sin embargo, la medida fue rechazada por el 71% de la población y apenas un pequeño porcentaje la utilizó alguna vez, según mediciones locales.
Para su puesta en marcha, el Gobierno creó un fideicomiso de 150 millones de dólares y entregó un “bono” de 30 dólares a cada ciudadano que descargara la billetera digital Chivo Wallet en su teléfono. También invirtió otros 50 millones en instalar cajeros y poner en marcha la logística. Aunque muchos ciudadanos la descargaron, la mayoría gastó el incentivo y dejó de usarla.
El mismo año en que se lanzó la plataforma, la Fiscalía reportó cientos de denuncias por usurpación de identidad y hurtos que alcanzaron un monto de hasta 840.000 dólares, según investigaciones periodísticas. La empresa detrás de la billetera gubernamental es Chivo Wallet S.A., una sociedad público-privada que no puede ser fiscalizada.
El manejo del bitcoin ha sido oscuro y el gasto no aparece en la ejecución del presupuesto del Estado. Ante las críticas, Bukele ha mostrado, como es característico en él, una actitud retadora y ha llegado a sugerir que compra bitcoin con dinero público desde su teléfono mientras está en el baño. En noviembre de 2022, cuando el precio de la criptomoneda descendió casi un 30%, publicó en su cuenta de X que, desde ese momento, compraría “un bitcoin al día”.
En enero de este año, tras las presiones del FMI, el oficialismo retrocedió y retiró el bitcoin como moneda de curso legal, modificando seis de los dieciséis artículos de su propia ley. Sin embargo, The Bitcoin Office ha publicado la adquisición de 1.714 bitcoin más, presuntamente provenientes de “donaciones”. Las autoridades no han revelado quiénes son los supuestos donantes.
Hasta hoy, no se tiene claridad de dónde salen los fondos ni quién lleva una contraloría sobre ellos. Según la ley, el Banco Central de Reserva (BCR) es el ente encargado de manejar las reservas internacionales del país; sin embargo, los fondos bitcoin no aparecen reflejados en sus cuentas en ningún ejercicio fiscal.
Bukele presentó la adopción del bitcoin como uno de sus mayores aciertos ante el mundo en 2021. Ese mismo año, El Salvador llegó a ser bautizado como “el país del bitcoin”. Pero la promesa tardó poco en chocar con la realidad: a finales de 2022, el 91,7% de la población consideraba que su situación económica seguía igual o había empeorado, según las encuestas. Dos años después, a mediados de 2024, un estudio del BCR reveló que el número de personas en situación de pobreza había aumentado en 55.000 respecto al año anterior.
