There is little difference in how remittances are used in central and eastern El Salvador, according to research by Elsa Ramos, coordinator of the Migration Chair at the Technological University of El Salvador (UTEC), titled “Use of Remittances in Central and Eastern El Salvador.”
Ramos noted that remittances are used mainly to cover basic household needs, such as food, access to healthcare, and payment for services. To a lesser extent, this income goes toward investments or productive projects.
The researcher also highlighted that remittances have increased over the years. Statistical data from the Central Reserve Bank (BCR) indicate that in 2016 they reached $4,561.6 million, while in 2025 they reached $9,987.9 million.
Ramos also noted that the cost of migrating is high, from paying to enter the United States irregularly through “coyotes,” to the dangers that can arise during the journey to that country, such as kidnapping for human trafficking or the sale of organs.
The researcher explained that remittances continue to play an important role in supporting more than 20% of Salvadoran households. She noted that, without this steady income, many families would be in a condition of human poverty.
Furthermore, she indicated that remittances generate indirect benefits for society, because they help stimulate the local economy.
Finally, Ramos indicated that most migrants do not make the decision to leave the country “voluntarily.” Although the decision to migrate may be personal, she maintained that the context forces many people to seek income outside the country to improve their families’ living conditions.
Remesas se destinan principalmente a cubrir necesidades básicas de los hogares salvadoreños
Existe poca diferencia entre el uso que se da a las remesas en la zona central de El Salvador y en la zona oriental, según la investigación de Elsa Ramos, coordinadora de la Cátedra de Migraciones de la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC), titulada “Uso de las remesas en la zona central y oriental de El Salvador”.
Ramos señaló que las remesas son utilizadas principalmente para cubrir necesidades básicas de los hogares, como alimentación, acceso a servicios de salud y pago de servicios. En menor medida, estos ingresos son destinados a inversiones o proyectos productivos.
La investigadora también destacó que las remesas han aumentado con el paso de los años. Datos estadísticos del Banco Central de Reserva (BCR) indican que en 2016 alcanzaron los 4,561.6 millones de dólares, mientras que en 2025 llegaron a 9,987.9 millones de dólares.
Ramos también señaló que el costo de migrar es alto, desde el pago para ingresar de manera irregular a Estados Unidos por medio de “coyotes”, hasta los peligros que pueden presentarse durante el trayecto hacia ese país, como el secuestro con fines de trata de personas o la venta de órganos.
La investigadora explicó que las remesas continúan desempeñando un papel importante en la manutención de más del 20% de los hogares salvadoreños. Señaló que, de no contar con este ingreso constante, muchas familias estarían en condición de pobreza humana.
Además, indicó que las remesas generan beneficios indirectos para la sociedad, debido a que contribuyen a dinamizar la economía local.
Finalmente, Ramos indicó que la mayoría de los migrantes no toma la decisión de abandonar el país de manera “voluntaria”. Aunque la decisión de migrar puede ser personal, sostuvo que el contexto obliga a muchas personas a buscar ingresos fuera del país para mejorar las condiciones de vida de sus familias.
