On the occasion of the International Day of the World’s Indigenous Peoples, communities from the country’s eastern region and representatives of the native peoples of Izalco denounced evictions and the advance of tourism, real estate, logistics, and extractive projects that, they say, affect their territories, natural assets, and ancestral sites.
Every August 9 marks the International Day of the World’s Indigenous Peoples, established by the United Nations in 1994. According to United Nations data, there are around 476 million Indigenous people in 90 countries. These peoples represent about 6% of the world’s population and are among the most disadvantaged and vulnerable populations. They also account for around 15% of the world’s poorest people.
The 2026 International Day of the World’s Indigenous Peoples highlights this situation through the theme “Honoring Indigenous Midwives: Safeguarding Life and Well-being.” Indigenous midwifery, according to the United Nations, is an expression of these knowledge systems that supports the transmission of knowledge, strengthens cultural identity, and ensures the continuity of Indigenous peoples’ ways of life.
The 2024 population and housing census recorded 68,148 people who self-identified as Indigenous, equivalent to 1.1% of the Salvadoran population, according to a report by Infobae.
In that context, members of communities along the country’s eastern coastal strip, organized under MILPA El Salvador, said that this August 9 is not a date to celebrate but rather to demand that the Salvadoran state respect their territorial rights.
Marilyn Vanegas, a representative of these communities, denounced the advance of tourism, real estate, and extractive projects that, she said, are causing the displacement of communities. “Water, forests, and ancestral territories are not commodities or sacrifice zones for corporate capital,” she said.
Representatives of the native peoples of Izalco voiced the same complaints. José Francisco Pulque Morán, a native of Sisimitepec, Nahuizalco, Sonsonate, said that the communities reject projects that affect native peoples in different parts of the country.
For her part, Doris Elizabeth Robledo Mesquita, from the municipality of Izalco, demanded an end to the extractive projects that, in her view, threaten ecosystems, the land, and ancestral sites.
The Indigenous communities also demanded that the Salvadoran state end the evictions, respect their territorial rights, and uphold free, prior, and informed consent for projects that could affect their territories. They also called for guaranteed protection of their natural assets and their rights as native peoples.
Pueblos indígenas denuncian desalojos y proyectos extractivos en sus territorios
Por Milton Rodríguez
En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, comunidades de la zona oriental del país y representantes de los pueblos originarios de Izalco denunciaron desalojos y el avance de proyectos turísticos, inmobiliarios, logísticos y extractivos que, aseguran, afectan sus territorios, bienes naturales y lugares ancestrales.
Cada 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, establecido por las Naciones Unidas en 1994. Según información de Naciones Unidas, existen alrededor de 476 millones de personas indígenas en 90 países. Estos pueblos representan cerca del 6 % de la población mundial y se encuentran entre las poblaciones más desfavorecidas y vulnerables. Representan, además, alrededor del 15 % de las personas más pobres del mundo.
El Día Internacional de los Pueblos Indígenas de 2026 pone de relieve esta situación a través del lema “Honrar a las parteras indígenas: salvaguardar la vida y el bienestar”. La partería Indígena, según Naciones Unidas, es una expresión de estos sistemas de conocimiento, que apoya la transmisión del saber, fortalece la identidad cultural y garantiza la continuidad de las formas de vida de los pueblos Indígenas.
El censo de población y vivienda de 2024 registró 68,148 personas que se autoidentificaron como indígenas, equivalentes al 1.1 % de la población salvadoreña, según una publicación de Infobae.
En ese contexto, integrantes de comunidades de la franja costera del oriente del país, organizadas en MILPA El Salvador, señalaron que este 9 de agosto no es una fecha para celebrar, sino para exigir al Estado salvadoreño el respeto de sus derechos territoriales.
Marilyn Vanegas, representante de estas comunidades, denunció el avance de proyectos turísticos, inmobiliarios y extractivos que, según afirmó, estarían provocando el desplazamiento de comunidades. “El agua, los bosques y los territorios ancestrales no son mercancías de consumo ni zonas de sacrificio para el capital corporativo”, expresó.
Las mismas denuncias fueron planteadas por representantes de los pueblos originarios de Izalco. José Francisco Pulque Morán, originario de Sisimitepec, Nahuizalco, Sonsonate, señaló que las comunidades rechazan proyectos que afectan a los pueblos originarios en diferentes zonas del país.
Por su parte, Doris Elizabeth Robledo Mesquita, del municipio de Izalco, exigió el cese de los proyectos extractivos que, a su juicio, amenazan los ecosistemas, la tierra y los lugares ancestrales.
Las comunidades indígenas también exigieron al Estado salvadoreño el cese de los desalojos, el respeto de sus derechos territoriales y el cumplimiento del consentimiento previo, libre e informado ante proyectos que puedan afectar sus territorios. Asimismo, pidieron garantizar la protección de sus bienes naturales y sus derechos como pueblos originarios.
