The First Criminal Chamber of San Salvador ruled that the criminal proceedings must continue against former president Alfredo Cristiani Burkard for the massacre at the Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, in which six Jesuit priests and two women who worked with them were killed in November 1986.
The case reached the Chamber because Cristiani’s defense argued that the Fourth Sentencing Court had erred in concluding that the former president had not been tried in Spain. The defense attorney maintained before the magistrates that the court had “incorrectly” interpreted the Spanish court’s decision.
The Chamber noted that the argument presented by Cristiani’s defense does not apply, because Article 7 of the Criminal Procedure Code refers to double jeopardy only when there is a final acquittal abroad—that is, a definitive ruling on criminal charges in relation to facts that could be tried in national courts.
Thus, the Chamber magistrates sided with the lower court: “The rulings issued by the Spanish jurisdiction do not constitute definitive pronouncements on the criminal liability of Mr. Cristiani Burkard, but rather decisions adopted within the framework of reviewing the admissibility of a criminal complaint and its subsequent expansion,” the ruling states.
It adds that no ruling in Spain provided a judgment of guilt or innocence for Cristiani; rather, they determined whether the elements presented in the complaint were sufficient to justify incorporating him into the criminal proceedings underway at the time.
In 2009, the Spanish Association for Human Rights and the Center for Justice and Accountability acted as private prosecutors and filed a brief before Central Investigating Court Number 6 of Spain’s National Court against several Salvadorans. Among them was Cristiani Burkard, whom they accused of being responsible as an accessory after the fact in the murders of the six Jesuits, their housekeeper, and her daughter.
The complaint alleged that after the massacre, “Cristiani concealed information about the events of November 16, 1989, from the public; he evaded a proper investigation of the facts by entrusting it to the Commission for the Investigation of Criminal Acts formed in 1985, whose members committed serious procedural irregularities that Cristiani remedied, despite his inescapable obligation to investigate as President of the Republic of El Salvador.”
According to the Chamber, the Spanish complaint also cited the formation of the Commission of Honor, which Cristiani was forced to establish under pressure from the United States, appointing six Army officers and two civilians. The document also states that, according to the complainants, Cristiani ignored requests made by the Fourth Criminal Court of San Salvador to provide documentation and investigate the case.
And when former president Cristiani authorized the Armed Forces to testify, the witnesses were false. The complaint also accused the former president of defending members of the military High Command, who are identified as the perpetrators of the massacre.
However, the Spanish court decided not to prosecute Cristiani in the National Court, reasoning that the former president was accused of the alleged crime of being an accessory after the fact, and not a crime of a terrorist nature or of universal jurisdiction, as occurred with the case of Colonel Montano; the aforementioned, according to Spanish law, is an excluded prosecution.
Later, in 2012, the Spanish complainants attempted to have Cristiani incorporated as a direct perpetrator of the crime, but the judge noted that the former Salvadoran president had been excluded from the proceedings from the beginning, because the investigation showed that the decision to commit the murders was made by the military high command after Cristiani had left the meeting where the events were discussed, and therefore there was no evidence to support criminal proceedings against him.
Following the Chamber’s decision that Cristiani has not been tried in this case, the proceedings will return to the Fourth Sentencing Court in the Salvadoran capital, which has already scheduled the trial against the former president, former PDC lawmaker Rodolfo Parker, and nine military officers for July 20, 2026.
The nine accused military officers are Juan Rafael Bustillo Toledo, Juan Orlando Zepeda Herrera, Rafael Humberto Larios López, Carlos Camilo Hernández Barahona, Nelson Iván López López, Joaquín Arnoldo Cerna Flores, Inocente Orlando Montano, Óscar Alberto León Linares, and Manuel Antonio Ermenegildo Rivas Mejía. All face charges of murder, accessory after the fact, and fraud for the deaths that occurred in 1989.
On November 16, 1989, the following Jesuit priests were murdered at the Universidad Centroamericana: Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín Baró, Segundo Montes Mozo, Juan Ramón Moreno Pardo, and Amando López Quintana, of Spanish nationality, and Joaquín López y López, of Salvadoran nationality; along with their two coworkers, Elba Ramos and her daughter, Celina Ramos. The crime was perpetrated by a military commando unit in the context of the Salvadoran civil war.
Diario El Mundo: https://diario.elmundo.sv/nacionales/camara-decide-que-cristiani-siga-procesado-por-la-masacre-de-la-uca-y-concluye-que-no-fue-juzgado-en-espana
Cámara decide que Cristiani siga procesado por la masacre de la UCA y concluye que no fue juzgado en España
Por Iliana Cornejo
La Cámara Primera de lo Penal de San Salvador decidió que continué el proceso penal en contra del expresidente de la república, Alfredo Cristiani Burkard, por la masacre ocurrida en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, en perjuicio de seis sacerdotes jesuitas, y dos mujeres que colaboraban con ellos, en noviembre de 1986.
El caso llegó a la Cámara, porque la defensa de Cristiani alegó que el Tribunal Cuarto de Sentencia se había equivocado al concluir que el exmandatario no había sido juzgado en España. La abogada sostuvo a los magistrados que el tribunal interpretó “incorrectamente” la decisión del juzgado español.
La Cámara señala que el argumento dado por la defensa de Cristiani no aplica, porque el artículo 7 del Código Procesal Penal hace alusión al doble juzgamiento cuando éste se trata de una sentencia absolutoria firme en el extranjero, es decir, una decisión final sobre la acusación penal, en relación a hechos que pueden ser conocidos en tribunales nacionales.
Es así, que los magistrados de Cámara le dan la razón al Tribunal: “Las resoluciones emitidas por la jurisdicción española no constituyen pronunciamientos definitivos sobre la responsabilidad penal del señor Cristiani Burkard, sino decisiones adoptadas en el marco del examen de admisibilidad de una querella, y de su posterior ampliación”, indica el fallo.
A esto añade que ninguna resolución en España aportó un juicio de culpabilidad o inocencia de Cristiani, sino que determinó la suficiencia de elementos aportados por la querella para justificar incorporarlo al procedimiento penal que se desarrollaba entonces.
En 2009, la Asociación Pro Derechos Humanos de España y el Centro de Justicia y Responsabilidad actuaron como querella y presentaron ante el Juzgado Central de Instrucción Número 6 de la Audiencia Nacional de España, un escrito contra varios salvadoreños, entre ellos, Cristiani Burkard donde lo señalaban de responsable como encubridor por el asesinato de los seis jesuitas, la empleada doméstica y la hija de ésta.
La querella indicó que luego de la masacre “Cristiani ocultó información sobre los hechos ocurridos el 16 de noviembre de 1989 a la opinión pública; elude la adecuada investigación de los hechos, encargando a la Comisión Investigadora de Hechos Delictivos formada en 1985, cuyos miembros incurren en graves irregularidades procedimentales subsanadas por Cristiani, a pesar de la ineludible obligación de investigar como Presidente de la República de El Salvador”.
Según la Cámara, la querella española también cita la conformación de la Comisión de Honor, que Cristiani tuvo que conformar por las presiones de Estados Unidos, donde nombró a seis oficiales del Ejército y dos civiles, también cita el documento y dice que, según ellos, Cristiani ignoró los requerimientos hechos por el Juzgado Cuarto de lo Penal de San Salvador para aportar documentación e instruir el caso.
Y cuando el expresidente Cristiani autorizó a la Fuerza Armada para testificar, los testigos eran falsos. La querella también acusó al exmandatario de defender a los miembros del Alto Mando militar, quienes son señalados como autores de la masacre.
Sin embargo, el juzgado español decidió no procesar a Cristiani en la Audiencia Nacional porque razonó que el exmandatario era señalado de un supuesto delito de encubrimiento y no de uno de índole terrorista o de naturaleza universal, como ocurrió con el caso del coronel Montano, lo anterior, según la ley española es una persecución excluida.
Luego, en 2012, la querella española intentó que se incorporara a Cristiani como autor directo del crimen, pero el juez señaló que el expresidente salvadoreño había sido excluido del proceso desde el inicio, porque la investigación reflejaba que la decisión de cometer los homicidios fue adoptada por el alto mando militar, después que Cristiani dejara la reunión donde se habían discutido los hechos, y por ello, no había prueba que fundamentara un proceso penal contra él.
Tras la decisión de la Cámara, que Cristiani no ha sido juzgado por este caso, el proceso volverá al Tribunal Cuarto de Sentencia de la capital salvadoreña, el cual, ya tienen programado el juicio en contra del exmandatario y el exdiputado pedecista, Rodolfo Parker, y nueve militares, para el 20 de julio de 2026.
Los nueve militares acusados son Juan Rafael Bustillo Toledo, Juan Orlando Zepeda Herrera, Rafael Humberto Larios López, Carlos Camilo Hernández Barahona, Nelson Iván López López, Joaquín Arnoldo Cerna Flores, Inocente Orlando Montano, Óscar Alberto León Linares y Manuel Antonio Ermenegildo Rivas Mejía. A todos se les acusa de asesinato, encubrimiento y fraude por las muertes ocurridas en 1989.
El 16 de noviembre de 1989, en la Universidad Centroamericana fueron asesinados los sacerdotes jesuitas: Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín Baró, Segundo Montes Mozo, Juan Ramón Moreno Pardo y Amando López Quintana, de nacionalidad española y Joaquín López y López, de nacionalidad salvadoreña; y sus dos colaboradoras, Elba Ramos y su hija, Celina Ramos. El crimen fue perpetrado por un comando militar en el contexto del conflicto armado salvadoreño.
Diario El Mundo: https://diario.elmundo.sv/nacionales/camara-decide-que-cristiani-siga-procesado-por-la-masacre-de-la-uca-y-concluye-que-no-fue-juzgado-en-espana
