Instruments of Injustice — Instrumentos de injusticia

Jun 15, 2026

Instruments of Injustice
"Whitewashed tombs" is an expression found in the Bible, a metaphor used in the Gospel to rebuke hypocrisy, lies, and double-speak. A ruling or sentence handed down in imposing courthouses and adorned with legal flourishes serves no purpose when it harbors injustice and rot inside; courthouses become "whitewashed tombs," pristine and polished on the outside, but full of decay and stench within their halls. — “Sepulcros blanqueados” es una expresión que encontramos en la Biblia, una metáfora utilizada en el Evangelio para reprender la hipocresía, la mentira y el doble discurso. De nada sirve una resolución o sentencia dictada en imponentes recintos judiciales y adornada con florituras legales cuando en su interior se alberga injusticia y podredumbre; los centros judiciales se convierten en “sepulcros blanqueados”, pulcros y lustrosos por fuera, pero llenos de descomposición y hedor en el interior de sus salones.

“Whitewashed tombs” is an expression found in the Bible, a metaphor used in the Gospel to rebuke hypocrisy, lies, and double-speak. A ruling or sentence handed down in imposing courthouses and adorned with legal flourishes serves no purpose when it harbors injustice and rot inside; courthouses become “whitewashed tombs,” pristine and polished on the outside, but full of decay and stench within their halls.

“Whitewashed tombs” is what Salvadoran courthouses could become to the extent that, through unjust, unconstitutional laws that violate human rights, they serve as venues to convict hundreds of innocent people whose only crime is having been the target of anonymous tips, fabricated files, and arbitrary arrests to meet quotas.

In today’s El Salvador, the conditions are ripe for courthouses to turn into genuine centers of barbarity and injustice. The reforms to the Code of Criminal Procedure, the Law Against Organized Crime, and the Criminal Code are so numerous, so unbalanced, and so dismissive of the most basic fundamental rights that a judge can easily become an instrument of injustice.

The examples pile up, but we need not look far: we can cite the addition of Article 6-A to the Law Against Organized Crime, applicable to all cases under the state of exception. This article basically allows a citizen to be convicted without presenting much evidence at trial. Let’s put it in plain Salvadoran: the statement a police officer wrote up in a corner of his office—without the judge present, without the prosecutor, without the defense attorney, and without anyone else besides an unknown anonymous witness—is enough, once read aloud during a trial, to convict a person.

We are not talking about just any conviction, but a prison sentence that could mean up to forty years locked in a penitentiary, or even life imprisonment under the new legal modifications introduced in March 2026. When a collective interest is built using innocent blood as mortar, security is no security at all; courthouses become judicial meat grinders, and judges become executioners. Thus, a curse falls upon justice, like the one pronounced on the barren fig tree, for it is incapable of bearing true fruit—only fear, silence, suspicion, and suffering.

Oswaldo Feusier, academic in the Department of Legal Sciences.

Noticias UCA: https://noticias.uca.edu.sv/articulos/instrumentos-de-injusticia

Instrumentos de injusticia

Oswaldo Feusier

“Sepulcros blanqueados” es una expresión que encontramos en la Biblia, una metáfora utilizada en el Evangelio para reprender la hipocresía, la mentira y el doble discurso. De nada sirve una resolución o sentencia dictada en imponentes recintos judiciales y adornada con florituras legales cuando en su interior se alberga injusticia y podredumbre; los centros judiciales se convierten en “sepulcros blanqueados”, pulcros y lustrosos por fuera, pero llenos de descomposición y hedor en el interior de sus salones.

“Sepulcros blanqueados” es en lo que podrían convertirse los centros judiciales salvadoreños en la medida que, con leyes injustas, inconstitucionales y violatorias de derechos humanos, sirvan como centros para la condena de cientos de personas inocentes, cuyo único delito es haber sido objeto de denuncias anónimas, fichas inventadas y detenciones arbitrarias para cumplir cuotas.

En El Salvador de nuestros días, están dadas las condiciones para que los centros judiciales se conviertan en auténticos centros de barbarie e injusticia. Las reformas al Código Procesal Penal, a la Ley Contra el Crimen Organizado y al Código Penal son tantas, tan desequilibradas y negatorias de los más elementales derechos fundamentales que fácilmente el juez puede convertirse en un instrumento de injusticia.

Los ejemplos se acumulan por montones, pero, sin ir muy lejos, podemos citar la adición del artículo 6-A de la Ley Contra el Crimen Organizado, aplicable para todos los casos del régimen de excepción. Un artículo que básicamente permite condenar a un ciudadano sin producir mayor prueba durante su juicio. Digámoslo en buen salvadoreño: la declaración que redactó un agente policial en un rincón de su oficina, sin presencia del juzgador, sin el fiscal, sin el defensor y sin ninguna otra persona que un testigo anónimo desconocido, basta con ser leída durante un juicio para condenar a una persona.

No estamos hablando de cualquier condena, sino de una pena de prisión que podría durar hasta cuarenta años de encierro en un centro penal, e incluso cadena perpetua con las nuevas modificaciones legales incorporadas en marzo de 2026. Cuando un interés colectivo se erige teniendo como mortero sangre inocente, la seguridad no es tal, los centros judiciales se convierten en trituradoras judiciales, los jueces en verdugos. Así, sobre la justicia cae una maldición, como aquella dictada sobre la higuera estéril, pues es incapaz de producir fruto verdadero, solo miedo, silencio, recelo y sufrimiento.

Oswaldo Feusier, académico del Departamento de Ciencias Jurídicas.

Noticias UCA: https://noticias.uca.edu.sv/articulos/instrumentos-de-injusticia