Honduras will tighten controls and oversight on Chinese-owned businesses amid their rapid growth following the opening of relations with Beijing in 2023 — a measure backed by big business but viewed with suspicion by micro, small and medium-sized enterprises (MSMEs).
The legislative initiative, approved last week after being introduced by ruling-party lawmaker Mario Pérez, instructs authorities to immediately audit the legality of these businesses, their tax compliance, the origin and control of their imports, the immigration status of their staff, and potential capital flight.
Pérez, a lawmaker for the conservative National Party, said when presenting the motion that he does not oppose the Asian nation, but lamented that after more than three years of diplomatic relations with China, the visible result has been a proliferation of retail shops rather than large-scale industrial investments that create jobs.
So far, Honduran authorities have not specified the number of Chinese-owned businesses that have opened in the Central American country in recent years.
The expansion of these establishments coincides with a notable increase in migration from the Asian country, which went from 403 people in 2020 to more than 5,000 in 2025, according to official records.
The president of the Honduran Council of Private Enterprise (Cohep), Anabel Gallardo, backed the state oversight, though she emphasized that compliance with the law must apply to all economic actors equally, regardless of their origin.
“Whatever economic activity we carry out in the country, we must comply with the laws, we must comply with rules, with the regulations in place, we must pay taxes,” Gallardo stressed to EFE.
Although the business leader clarified that the organized private sector has not directly identified unfair competition practices by Chinese business owners, she warned that informality remains a problem for the national economy and reduces state revenue for investment in infrastructure, education, and health.
Gallardo also noted that small and medium-sized business owners have expressed concern about a possible commercial disadvantage, and she urged the government to ensure that all businesses operate within the Honduran legal framework while advocating for protecting domestic production through campaigns to promote local consumption.
For his part, José Castañeda, president of the Honduran Federation of Micro, Small and Medium-Sized Enterprises (Femise), called the regulation “laughable” and told EFE that MSMEs can hardly compete with China’s production capacity.
“When Chinese products come in, domestic companies die,” Castañeda said, attributing the problem to the lack of comprehensive public policies to strengthen domestic production.
The MSME representative — a sector that generates 76% of employment in Honduras but contributes only 34% to the Gross Domestic Product (GDP) — pointed out that small Honduran businesses operate in a “subsistence economy” and said boosting domestic production, especially of food, must be a priority.
“We urgently need to start producing food in Honduras,” he stressed, after asserting that in the medium and long term, this type of tax oversight will end up “affecting the Honduran consumer.”
Castañeda also argued that Honduras should prioritize a development strategy based on training, production, and long-term economic policies, rather than relying solely on control measures targeting foreign businesses.
The approval of this initiative comes amid a debate in Honduras over the economic balance sheet and the concrete benefits of the bilateral relationship with China, established on March 26, 2023, following the severing of diplomatic ties with Taiwan.
The issue takes on special relevance under the government of Honduran President Nasry “Tito” Asfura, whose administration, which took office last January, has shown closer alignment with Washington and received the open backing of U.S. President Donald Trump, at a time when the United States is pursuing a strategy aimed at curbing the expansion of Chinese influence in Latin America.
Este país centroamericano endurecerá el control a los comercios chinos ante su rápida expansión
Por EFE.
Honduras endurecerá el control y la fiscalización sobre los negocios de origen chino ante su rápido crecimiento tras la apertura de relaciones con Pekín en 2023, una medida que cuenta con el respaldo de la gran empresa pero despierta recelos entre las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes).
La iniciativa legislativa, aprobada la semana pasada tras ser presentada por el diputado oficialista Mario Pérez, instruye a las autoridades a auditar de inmediato la legalidad de estos comercios, el cumplimiento del pago de impuestos, el origen y control de sus importaciones, el estatus migratorio del personal y la posible fuga de divisas.
Pérez, parlamentario del conservador Partido Nacional, dijo al presentar la moción que no se opone a la nación asiática, pero lamentó que, tras más de tres años de relaciones diplomáticas con China, el resultado visible sea la proliferación de comercios minoristas en lugar de inversiones industriales a gran escala que generen empleo.
Hasta ahora, las autoridades hondureñas no han precisado la cantidad de negocios de origen chino abiertos en el país centroamericano en los últimos años.
La expansión de estos establecimientos coincide con un notable incremento del flujo migratorio desde el país asiático, que pasó de 403 personas en 2020 a más de 5.000 en 2025, según los registros oficiales.
La presidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Anabel Gallardo, respaldó la fiscalización estatal, aunque enfatizó que el cumplimiento de la ley debe aplicarse a todos los actores económicos por igual, independientemente de su origen.
“De cualquier actividad económica que realicemos en el país, debemos de cumplir leyes, debemos de cumplir reglas, reglamentos que hay, debemos de pagar impuestos”, subrayó Gallardo a EFE.
Aunque la líder patronal aclaró que el sector privado organizado no ha identificado directamente prácticas de competencia desleal por parte de los empresarios chinos, advirtió que la informalidad sigue siendo un problema para la economía nacional y reduce los ingresos del Estado para invertir en infraestructura, educación y salud.
Gallardo indicó además que pequeños y medianos empresarios han expresado preocupación por una posible desventaja comercial, por lo que instó al Gobierno a garantizar que todos los negocios operen bajo el marco legal hondureño y abogó por proteger la producción nacional mediante campañas de consumo interno.
Por su parte, el presidente de la Federación Hondureña de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Femise), José Castañeda, calificó la regulación de “irrisoria” y afirmó a EFE que las Mipymes difícilmente pueden competir con la capacidad productiva de China.
“Cuando entra el producto chino se mueren empresas nacionales”, aseguró Castañeda, quien atribuyó el problema a la falta de políticas públicas integrales para fortalecer la producción nacional.
El representante de las Mipymes —sector que genera el 76 % del empleo en Honduras pero solo aporta el 34 % al Producto Interno Bruto (PIB)— señaló que las pequeñas empresas hondureñas operan en una “economía de subsistencia” y consideró prioritario impulsar la producción nacional, especialmente de alimentos.
“Necesitamos comenzar a producir comida urgentemente en Honduras”, enfatizó, tras asegurar que este tipo de supervisiones impositivas en el mediano y largo plazo terminarán “afectando al consumidor hondureño”.
Castañeda también defendió que Honduras debería priorizar una estrategia de desarrollo basada en formación, producción y políticas económicas de largo plazo, en lugar de depender solo de medidas de control sobre los comercios extranjeros.
La aprobación de esta iniciativa se produce en medio de un debate en Honduras sobre el balance económico y los beneficios concretos de la relación bilateral con China, establecida el 26 de marzo de 2023 tras la ruptura de vínculos diplomáticos con Taiwán.
El tema cobra especial relevancia bajo el Gobierno del presidente hondureño, Nasry ‘Tito’ Asfura, cuya administración iniciada el pasado enero ha mostrado una mayor sintonía con Washington y ha recibido el respaldo abierto del mandatario estadounidense, Donald Trump, en momentos en que Estados Unidos impulsa una estrategia orientada a limitar la expansión de la influencia china en América Latina.

