Two young women displaced from Finca El Espino: “Now there’s nothing left of what was there in our childhood” — Dos jóvenes desplazadas de la Finca El Espino: “Ahora ya no queda nada de lo que había en nuestra infancia”

Jun 1, 2026

Two young women displaced from Finca El Espino: "Now there's nothing left of what was there in our childhood"
Evelyn and Dayana are two young women who spent their childhood at Finca El Espino but were displaced along with their families by the new construction. — Evelyn y Dayana son dos jóvenes que vivieron su infancia en la Finca El Espino, pero que fueron desplazadas junto a sus familias con las nuevas construcciones.

Evelyn’s and Dayana’s families were displaced from Finca El Espino between 2006 and 2007, and on the night of Thursday, May 28, both took part in a vigil near the area where construction of the new International Center for Fairs and Conventions (CIFCO) began.

The young women spoke about how hard it was for them, their families, and the other members of the communities settled on Finca El Espino to leave the area.

“Little by little they displaced the families. We were among the first families displaced back then, around 2007 or 2006. I remember more or less that they did offer my parents money to leave, they offered them $4,000 to buy a house they were offering in the San Francisco housing development, over in Ciudad Arce, and just like our family, other families from the same area were displaced to different places,” Dayana said.

“A lot of people were displaced to the Lourdes (Colón) area, to the (San Juan) Opico area, Santa Ana, a lot of places that are far from here, and these people couldn’t get decent housing like what they had here (at Finca El Espino), because they weren’t offered enough money, and these were people who always worked honestly,” the young woman added.

Facing the new construction in the area, the young women recalled their childhood; above all, what Evelyn misses most is the weather.

“I remember when I was little, I remember the weather here, how cold it got, how we had to bundle up so much because it was so cold back then. We had to put on gloves, we had to put on scarves, sweaters, because it was a cold place, it was a place full of vegetation, it was a place full of animals. I mean, we lived alongside the animals because, since we were a coffee farm, our plan wasn’t to displace the animals or anything, but to live on and maintain that farm,” she said.

Like Dayana’s family, Evelyn’s family was also displaced. “Even though we were a small coffee-farming community that worked on this farm, that built here, it was our farm, because we felt it was ours, our parents, our grandparents lived here. So they displaced us, and just like they displaced us, they displaced many animals, they displaced many birds, they displaced too many living beings that were here.”

Dayana said that in the community they lived in on Finca El Espino, one of the families refused to leave, but that they eventually ended up giving in because “they started oppressing them until they brought in the machines, they cut off their electricity, until they really couldn’t live in that place anymore. People couldn’t sleep peacefully anymore because of the sheer pressure from the people who wanted to come build here. Now we come here and what was here from our childhood no longer exists, now it’s all buildings, offices.”

Finally, they stated that the narrative circulating on social media that there were no protests against the construction now rising in El Espino is false, because they remember their communities expressing their discontent over the forced displacements.

“They say that when they built these shopping centers nobody said anything, when they built the other (buildings) nobody said anything. There were people who said a lot of things, there were people who complained, but there has always been a lot of repression, there has always been repression. The population has complained and has not agreed with what is being done. So this is a struggle that goes back many years,” Evelyn concluded.

LPG: https://www.laprensagrafica.com/elsalvador/dos-jovenes-desplazadas-de-la-finca-el-espino-ahora-ya-no-queda-nada-de-lo-habia-en-nuestra-infancia-20260529-0027.html

Dos jóvenes desplazadas de la Finca El Espino: “Ahora ya no queda nada de lo que había en nuestra infancia”

Por Graciela Aguilar y Francisco Rubio

Las familias de Evelyn y Dayana fueron desplazadas entre 2006 y 2007 de la Finca El Espino, y la noche del jueves 28 de mayo ambas participaron de una vigilia cerca de la zona donde inició la construcción del nuevo Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO).

Las jóvenes hablaron de lo difícil que fue para ellas, sus familias y los demás miembros de las comunidades asentadas en la Finca El Espino marcharse del lugar.

“Poco a poco fueron desplazando a las familias. Nosotros fuimos de las primeras familias desplazadas en ese entonces allá por el 2007 o 2006 más o menos recuerdo que sí les ofrecieron dinero a mis papás para para irse, les ofrecieron $4,000 para comprar una casa que se las ofrecieron en la urbanización San Francisco, allá en Ciudad Arce, y así como nuestra familia también otras familias del mismo sector fueron desplazadas en diferentes lugares”, mencionó Dayana.

“Mucha gente fue desplazada al sector de Lourdes (Colón), al sector de (San Juan) Opico, Santa Ana, muchos lugares que están lejos de acá y estas personas no pudieron adquirir una vivienda digna como la tenían acá (en la Finca El Espino), porque no les ofrecían suficiente dinero y fueron personas que siempre trabajaron honradamente”, agregó la joven.

Frente a la nueva construcción en la zona, las jóvenes recordaron su infancia, sobre todo lo que más añoran, en el caso de Evelyn, es el clima.

“Yo recuerdo cuando era pequeña, yo recuerdo el clima de acá, cómo hacía frío, cómo nos teníamos que abrigar demasiado, porque hacía demasiado frío en ese entonces. Nos teníamos que poner guantes, nos teníamos que poner bufandas, suéteres, porque era un lugar frío, era un lugar lleno de vegetación, era un lugar lleno de animales, o sea, nosotros convivíamos con los animales porque como éramos una finca cafetalera, nuestro plan no era desplazar a los animales o algo, sino que vivir y mantener esa finca”, mencionó.

Al igual que Dayana, a la familia de Evelyn también la desplazaron. “A pesar de que nosotros fuimos una pequeña comunidad cafetalera, que trabajamos en esta finca, que construimos acá, era nuestra finca, porque nosotros la sentíamos nuestra, nuestros padres, nuestros abuelos vivían acá. Entonces, a nosotros nos desplazaron y así como a nosotros nos desplazaron, desplazaron a muchos animales, desplazaron muchas aves, desplazaron demasiados seres vivos que habían acá”.

Dayana dijo que en la comunidad que vivían dentro de la Finca El Espino una de las familias se opuso a marcharse, pero que eventualmente terminaron cediendo porque “empezaron a oprimirlos hasta que empezaron a meter las máquinas, les cortaban la luz, hasta que ya realmente ellos no podían habitar en ese lugar, ya no podía dormir la gente tranquila por la misma presión de la gente que quería venir a construir acá. Ahora nosotros venimos acá y lo que había de nuestra infancia ya no existe, ahora todos son edificios, oficinas”.

Finalmente, aseguraron que la narrativa que se maneja en redes sociales que antes no hubo protestas por las construcciones que ahora se erigen en El Espino es falso, porque recuerdan que sus comunidades expresaron su descontento ante los desplazamientos forzados.

“Dicen que cuando construyeron estos centros comerciales nadie decía nada, cuando construyeron los otros (edificios) nadie decía nada, sí hubo personas que dijeron muchas cosas, sí hubo personas que se quejaron, pero siempre ha habido mucha represión, siempre ha habido represión. La población se ha quejado y no ha estado de acuerdo con lo que se hace. Entonces, esto es una lucha que viene de hace muchos años”, concluyó Evelyn.

LPG: https://www.laprensagrafica.com/elsalvador/dos-jovenes-desplazadas-de-la-finca-el-espino-ahora-ya-no-queda-nada-de-lo-habia-en-nuestra-infancia-20260529-0027.html