The Gap Between What Heritage Claims About El Salvador and Its Own Data — La brecha entre lo que Heritage afirma sobre El Salvador y sus propios datos

Apr 23, 2026

The Gap Between What Heritage Claims About El Salvador and Its Own Data
The Heritage Foundation, loyal to President Trump, promotes the image of Nayib Bukele and his security model. But in its own Index of Economic Freedom, El Salvador fares poorly. — La Heritage Foundation, fiel al presidente Trump, promueve la imagen de Nayib Bukele y su modelo de Seguridad. Pero en su propio Índice de Libertad Económica El Salvador sale mal parado.

We are republishing on this site the column by Daniel Olmedo, a lawyer and human rights consultant specializing in international law, rule of law, and accountability in Central America. It was published on April 20 in EL FARO.

On March 27, El Salvador marked four years under a state of exception. On April 16, the Tom Lantos Human Rights Commission of the U.S. House of Representatives held a hearing to examine the human rights impact of this ongoing measure.

Among the witnesses who testified before commission members were representatives of the Salvadoran Journalists’ Association, the Robert and Ethel Kennedy Human Rights Center, Cristosal, Human Rights Watch, and the Washington College of Law at American University, as well as the Heritage Foundation.

The first five witnesses expressed concern over serious human rights violations and the possible commission of crimes against humanity in El Salvador during the state of exception.

By contrast, the Heritage Foundation representative acknowledged that Salvadoran policy poses certain challenges but described it in general terms as reasonable and necessary to combat gang-related violence in the country. He also argued that some allegations of human rights violations lack credibility.

While he acknowledged specific concerns — particularly the use of pretrial detention — he maintained that these issues are not unique to El Salvador but rather part of broader regional patterns that predated the current administration.

One way to evaluate these claims is to examine them in light of the Heritage Foundation’s own analytical framework, measuring them against the standards it uses to assess protections against government abuse.

Since 1995, the foundation has published its Index of Economic Freedom, which measures 12 freedoms across 184 countries, including judicial effectiveness. According to its own methodology, judicial effectiveness requires “efficient and fair judicial systems that ensure full respect for the laws and the adoption of appropriate legal measures against violations.”

To arrive at its score, the Index evaluates factors such as judicial independence, the quality of judicial processes, and perceptions of the quality of public services and the independence of the civil service.

The Heritage Foundation’s website publishes data on judicial effectiveness for 29 countries in the Western Hemisphere, covering the period since 2017, as part of its Index of Economic Freedom.

In 2026, El Salvador scored 15.3 out of 100 on judicial effectiveness. According to the Index’s classification, this places the country in the “repressed” category, indicating performance “below the world average.”

A closer look at the regional context further underscores the scale of this result. Within the Western Hemisphere, El Salvador ranks third from the bottom among the 29 countries evaluated on this dimension. Only Nicaragua and Venezuela scored lower.

Heritage Foundation data further indicate that countries like Cuba and Haiti — as well as all other Central American states — outperform El Salvador in terms of judicial effectiveness.

Focusing specifically on El Salvador’s performance over time, the Index of Economic Freedom shows that since 2017, the country has consistently scored below 50 on judicial effectiveness, but at a level similar to many other countries in the region.

However, a historical perspective reveals a sharp deterioration starting in 2022, the year the state of exception was established. Since then, El Salvador has experienced a steep decline, placing it in the “repressed” category.

The statements made by the Heritage Foundation representative during the congressional commission hearing sought to normalize the deficiencies in the protection of citizens in El Salvador, presenting them as ordinary regional conditions unrelated to the state of exception.

When these claims are measured against the Index of Economic Freedom — also produced by the Heritage Foundation — a tension emerges between the institution’s public discourse on El Salvador and the reality reflected in its own data.

Paolo Lüers: https://www.paololuers.com/columnas/la-brecha-entre-lo-que-heritage-afirma-sobre-el-salvador-y-sus-propios-datos-de-daniel-olmedo

La brecha entre lo que Heritage afirma sobre El Salvador y sus propios datos

Republicamos en este sitio la columna de Daniel Olmedo, abogado y consultor en derechos humanos, especializado en derecho internacional, estado de derecho y rendición de cuentas en Centroamérica. Fue publicada el 20 de abril en EL FARO .

De Daniel Olmedo, 20 de abril de 2026 / EL FARO

El 27 de marzo, El Salvador cumplió cuatro años bajo estado de excepción. El 16 de abril, la Comisión de Derechos Humanos Tom Lantos de la Cámara de Representantes de Estados Unidos celebró una audiencia para examinar el impacto en los derechos humanos de esta medida vigente.

Entre los testigos que declararon ante los miembros de la Comisión se encontraban representantes de la Asociación de Periodistas Salvadoreños, el Centro de Derechos Humanos Robert y Ethel Kennedy, Cristosal, Human Rights Watch y la Facultad de Derecho de la Universidad Americana de Washington, así como la Fundación Heritage.

Los cinco primeros testigos manifestaron su preocupación por las graves violaciones de los derechos humanos y la posible comisión de crímenes de lesa humanidad en El Salvador durante el estado de excepción.

Por el contrario, el representante de la Fundación Heritage reconoció que la política salvadoreña presenta ciertos desafíos, pero la calificó en términos generales como razonable y necesaria para combatir la violencia relacionada con las pandillas en el país. Además, argumentó que algunas denuncias de violaciones de derechos humanos carecen de credibilidad.

Si bien reconoció preocupaciones específicas, en particular el uso de la detención preventiva, sostuvo que estos problemas no son exclusivos de El Salvador, sino que forman parte de patrones regionales más amplios y que ya estaban presentes antes de la actual administración.

Una forma de evaluar dichas afirmaciones es examinarlas a la luz del marco analítico de la propia Heritage Foundation, contrastándolas con los estándares que utiliza para evaluar las protecciones contra el abuso gubernamental.

Desde 1995, la fundación publica su Índice de Libertad Económica , que mide 12 libertades en 184 países, incluida la eficacia judicial. Según su propia metodología , la eficacia judicial requiere «sistemas judiciales eficientes y justos que garanticen el pleno respeto de las leyes y la adopción de las medidas legales pertinentes contra las infracciones».

Para su calificación, el Índice evalúa factores como la independencia judicial, la calidad de los procesos judiciales y las percepciones sobre la calidad de los servicios públicos y la independencia de la función pública.

El sitio web de la Heritage Foundation publica datos sobre la eficacia judicial de 29 países del hemisferio occidental, que abarcan el período desde 2017, como parte de su Índice de Libertad Económica .

En 2026, El Salvador obtuvo una puntuación de 15,3 sobre 100 en eficacia judicial. Según la clasificación del Índice, esto sitúa al país en la categoría de “reprimido”, lo que indica un desempeño “por debajo del promedio mundial”.

Un análisis más detallado del contexto regional subraya aún más la magnitud de este resultado. Dentro del hemisferio occidental, El Salvador ocupa el antepenúltimo lugar entre los 29 países evaluados en esta dimensión. Solo Nicaragua y Venezuela registran puntuaciones más bajas.

Los datos de la Heritage Foundation indican además que países como Cuba y Haití —así como todos los demás estados centroamericanos— obtienen mejores resultados que El Salvador en términos de eficacia judicial.

Centrándonos específicamente en el desempeño de El Salvador a lo largo del tiempo, el Índice de Libertad Económica muestra que, desde 2017, el país ha registrado sistemáticamente puntuaciones de eficacia judicial inferiores a 50 puntos, pero a un nivel similar al de muchos otros países de la región.

Sin embargo, una perspectiva histórica revela un marcado deterioro a partir de 2022, año en que se instauró el estado de excepción. Desde entonces, El Salvador experimentó un declive abrupto, lo que lo sitúa en la categoría de “reprimido”.

Las declaraciones realizadas por el representante de la Heritage Foundation durante la audiencia ante la comisión del Congreso de los Estados Unidos buscaban normalizar las deficiencias en la protección de los ciudadanos en El Salvador, presentándolas como condiciones regionales ordinarias no relacionadas con el estado de excepción.

Al contrastar estas afirmaciones con el Índice de Libertad Económica , también elaborado por la Fundación Heritage, se revela una tensión entre el discurso público de la institución sobre El Salvador y la realidad reflejada en sus propios datos.

Paolo Lüers: https://www.paololuers.com/columnas/la-brecha-entre-lo-que-heritage-afirma-sobre-el-salvador-y-sus-propios-datos-de-daniel-olmedo