In 2025, El Salvador consolidated a “repressive model” marked by “mass and arbitrary” detentions and the criminalization of human rights defenders, under the extension of a state of exception that has been in place since March 2022 and suspends constitutional guarantees, according to an Amnesty International (AI) report.
The state of exception, promoted by President Nayib Bukele and backed by the Legislative Assembly—which is dominated by the Nuevas Ideas (NI) party—reached its four-year mark as a measure against gangs, resulting in more than 91,000 detentions and thousands of reports of human rights abuses.
“A repressive model marked by the prolongation of the state of exception was consolidated. Mass and arbitrary detentions continued, accompanied by widespread reports of torture, deaths in custody, and enforced disappearances,” says the NGO’s report on the State of the World’s Human Rights.
The organization noted that “the government continued to prioritize punitive security in a context of rising extreme poverty,” and that “the closing of civic space deepened through the passage of the Foreign Agents Law to monitor and penalize civil society organizations.”
Several humanitarian organizations have announced their closure in El Salvador following the passage of the Foreign Agents Law, which imposes a 30% tax on donations. They consider the law “confiscatory” of their resources, warning that it imposes criminal liability for their activism.
“Criminalization” of defenders
In the report, AI also states that “social protest was repressed, and human rights defenders and critical voices were criminalized.”
In the document, AI highlights the arrests of lawyers Ruth López and Enrique Anaya—both critics of the Bukele government—and Fidel Zavala, the spokesperson for an organization that provides free support to detainees. All three remain in prison.
According to AI, these activists were “accused of arbitrary charges and subjected to incommunicado detention and inhumane prison conditions.”
“These cases reflected a systematic pattern of harassment characterized by official stigmatization, the undue sealing of judicial proceedings, the undue prolongation of pretrial detention, and the lack of judicial guarantees,” according to the international organization.
Deaths in prisons
AI reports 470 deaths of detainees in state custody—under the framework of the state of exception—by the end of 2025, citing “causes related to torture, the unjustified denial of adequate and timely medical care, and unsanitary detention conditions.”
The state of exception in El Salvador enjoys broad popular support, which allowed Bukele to secure his immediate reelection even though the Constitution prohibited it, while journalistic investigations by El Faro maintain that the escalation of deaths that gave rise to the state of exception stemmed from the breakdown of a pact between the gangs and the government.
Informe de Amnistía Internacional dice que El Salvador consolida “modelo represivo” bajo régimen de excepción vigente desde 2022
Por EFE
El Salvador consolidó en 2025 un «modelo represivo» bajo la extensión de un régimen de excepción, vigente desde marzo de 2022 y que suspende garantías constitucionales, marcado por detenciones «masivas y arbitrarias» y la criminalización de los defensores de derechos humanos, según un informe Amnistía Internacional (AI).
El régimen de excepción cumplió cuatro años promovido por el presidente Nayib Bukele y respaldado por la Asamblea Legislativa, dominado por el partido Nuevas Ideas (NI), como medida contra las pandillas, lo que ha dejado más de 91.000 detenciones y miles de denuncias de atropellos a los derechos humanos.
«Se consolidó un modelo represivo marcado por la prolongación del estado de excepción. Continuaron las detenciones masivas y arbitrarias, acompañadas de denuncias generalizadas de tortura, muertes bajo custodia y desapariciones forzadas», dice el informe de la ONG sobre la Situación de los Derechos Humanos en el Mundo.
La organización apuntó que «el gobierno continuó priorizando la seguridad punitiva en un contexto de aumento de la pobreza extrema», y que «se profundizó el cierre del espacio cívico mediante la aprobación de la Ley de Agentes Extranjeros para fiscalizar y sancionar a las organizaciones sociales».
Diversas organizaciones humanitarias han anunciado su cierre en El Salvador por la aprobación de la Ley de Agentes Extranjeros, que impone un impuesto del 30% sobre las donaciones, al considerarla «confiscatoria» de sus recursos y que impone responsabilidades penales por su activismo.
«Criminalización» de defensores
En el informe, AI también considera que «se reprimió la protesta social y se criminalizó a las personas defensoras de derechos humanos y a las voces críticas».
AI retoma en el documento las detenciones de la abogados Ruth López y Enrique Anaya – ambos críticos del Gobierno de Bukele -, y del portavoz de una organización que brinda apoyo gratuito a detenidos, Fidel Zavala, quienes se mantienen en prisión.
De acuerdo con AI, estos activistas fueron «acusados de cargos arbitrarios y sometidos a régimen de incomunicación y condiciones de reclusión inhumanas».
«Estos casos reflejaban un patrón sistemático de hostigamiento caracterizado por la estigmatización oficial, la reserva judicial indebida de los procesos, la prolongación indebida de la detención preventiva y la falta de garantías judiciales», según la organización Internacional.
Muertes en prisiones
AI da cuenta de 470 muertes de detenidos -en el marco de la medida de excepción- en custodia estatal al cierre de 2025 con «causas relacionadas con tortura, negación injustificada de atención médica adecuada y oportuna y condiciones de detención insalubres.
El régimen de excepción en El Salvador cuenta con un amplio respaldo popular, que le permitió a Bukele su reelección inmediata a pesar de que lo prohibía la Constitución, mientras que investigaciones periodísticas de El Faro sostienen que la escalada de muertes que dio pie al régimen se originó por la ruptura de un pacto entre las pandillas y el Gobierno.
