El Salvador’s President Nayib Bukele inaugurated a new maximum-security prison in nearby Costa Rica on Wednesday, less than three weeks before Costa Ricans elect a new president in an election that has put crime front and center in campaigns.
Bukele’s government is helping build the prison, which Costa Rican President Rodrigo Chaves announced last year as part of a crackdown on violence fueled by drug trafficking.
The model for the new prison, El Salvador’s 40,000-inmate Terrorism Confinement Center (CECOT), is the centerpiece of Bukele’s war on gangs. The Salvadoran government is also providing technical assistance for the project.
“Everything we did in CECOT will be replicated in the Costa Rican version,” Bukele said on Wednesday, after describing how he took on a “dictatorship of organized crime” in his country.
While Bukele’s crackdown is credited with a sharp drop in El Salvador’s murder rate, human rights organizations report abuses within CECOT, describing inhumane conditions and deaths within the prison – allegations El Salvador’s government denies.
The new Costa Rican facility, named the Center for High Containment of Organized Crime (CACCO) and located about 11 miles (18 km) outside the capital San Jose, will have a capacity for 5,100 inmates and will increase Costa Rica’s prison capacity by 40%.
Costa Rica, long considered to be the safest nation in Central America, is grappling with a wave of homicides tied to drug trafficking groups fighting over territories and markets. Opinion polls rank insecurity as the public’s top concern ahead of general elections on February 1.
BURKELE WARNED NOT TO POLITICISE VISIT
Chaves leaves office on May 8, before the CACCO’s mid-year completion target. His party’s candidate, Laura Fernandez, leads polls to succeed him.
The ruling party is aiming to win in the first round, needing at least 40% of the votes, and hopes for a big enough legislative majority to be able to push through reforms similar to Bukele’s in El Salvador, especially in the judiciary.
“This CACCO will be empty if our laws don’t change and if the judiciary doesn’t change,” said Chaves, who has criticized Costa Rica’s justice system, saying it has worked against his government and been responsible for homicide rates that have hit record highs during his administration.
Chaves, who is facing corruption charges which he rejects, says the judiciary is politicised and corrupt. He is pushing for tougher penalties, restricting the possibility of alternative sentences, replacing judges and magistrates and making gang membership a crime.
Opposition groups criticized Bukele’s visit as potential interference in Costa Rica’s election. The Supreme Electoral Tribunal said on Monday that there were no laws preventing Bukele’s visit, though it warned him not to express support or opposition for political parties.
Chaves called this “a lack of respect” toward his guest and apologized to Bukele.
With a homicide rate of almost 17 per 100,000 inhabitants, less than a fifth of El Salvador’s figure a decade ago, Costa Rica needs to take measures soon to prevent the escalation of criminal gang control, Bukele said.
“If not, [crime] will continue to grow, and more Costa Ricans will die, and people won’t be able to go out on the streets at certain hours due to curfews,” he said, before admitting that the problems in both countries are different in nature, possibly alluding to the weight of the drug trafficking industry in the Costa Rican case.
Costa Rica recibe al presidente Bukele para inaugurar nueva megacárcel semanas antes de las elecciones
El presidente salvadoreño Nayib Bukele inauguró el miércoles una nueva prisión de máxima seguridad en la vecina Costa Rica, a menos de tres semanas de que los costarricenses elijan un nuevo presidente en unos comicios que han situado a la criminalidad en el epicentro de las campañas.
El gobierno de Bukele colabora en la construcción del penal, anunciado el año pasado por el presidente costarricense Rodrigo Chaves como parte de una ofensiva contra la violencia alimentada por el narcotráfico.
El modelo para la nueva prisión, el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador con capacidad para 40,000 reos, es la piedra angular de la guerra contra las pandillas de Bukele. El gobierno salvadoreño también brinda asistencia técnica para el proyecto.
“Todo lo que hicimos en el CECOT se replicará en la versión costarricense”, declaró Bukele el miércoles, tras describir cómo enfrentó una “dictadura del crimen organizado” en su país.
Aunque a la mano dura de Bukele se le atribuye un drástico descenso en la tasa de homicidios de El Salvador, organismos de derechos humanos denuncian abusos en el CECOT, describiendo condiciones inhumanas y muertes dentro del penal, acusaciones que el gobierno salvadoreño niega.
Las nuevas instalaciones costarricenses, denominadas Centro de Alta Contención de Crimen Organizado (CACCO) y situadas a unos 18 kilómetros de la capital, San José, tendrán capacidad para 5,100 reclusos y aumentarán la capacidad carcelaria de Costa Rica en un 40%.
Costa Rica, considerada durante mucho tiempo la nación más segura de Centroamérica, lidia con una ola de homicidios vinculada a grupos de narcotraficantes que se disputan territorios y mercados. Los sondeos de opinión sitúan la inseguridad como la principal preocupación ciudadana de cara a las elecciones generales del 1 de febrero.
ADVIERTEN A BUKELE QUE NO POLITICE LA VISITA
Chaves deja el cargo el 8 de mayo, antes de la fecha prevista para la finalización del CACCO a mediados de año. La candidata de su partido, Laura Fernández, lidera las encuestas para sucederlo.
El oficialismo aspira a ganar en primera vuelta, para lo cual necesita al menos el 40% de los votos, y espera obtener una mayoría legislativa suficiente para impulsar reformas similares a las de Bukele en El Salvador, especialmente en el poder judicial.
“Este CACCO estará vacío si nuestras leyes no cambian y si el poder judicial no cambia”, afirmó Chaves, quien ha criticado el sistema de justicia costarricense alegando que ha operado en contra de su gobierno y es responsable de las tasas de homicidios que han alcanzado máximos históricos durante su administración.
Chaves, quien enfrenta cargos de corrupción que él rechaza, sostiene que el poder judicial está politizado y corrupto. El mandatario aboga por penas más duras, la restricción de medidas alternas a la prisión, el reemplazo de jueces y magistrados, y la tipificación de la pertenencia a pandillas como delito.
Grupos de oposición criticaron la visita de Bukele calificándola de posible injerencia en las elecciones de Costa Rica. El Tribunal Supremo de Elecciones declaró el lunes que no existen leyes que impidan la visita de Bukele, aunque le advirtió que no expresara apoyo ni oposición a partidos políticos.
Chaves tildó esto de “falta de respeto” hacia su invitado y se disculpó con Bukele.
Con una tasa de homicidios de casi 17 por cada 100,000 habitantes —menos de una quinta parte de la cifra de El Salvador hace una década—, Costa Rica necesita tomar medidas pronto para evitar la escalada del control de las pandillas criminales, señaló Bukele.
“De lo contrario, [el crimen] seguirá creciendo, morirán más costarricenses y la gente no podrá salir a la calle a ciertas horas por toques de queda”, aseveró, antes de reconocer que los problemas en ambos países son de distinta naturaleza, posiblemente en alusión al peso de la industria del narcotráfico en el caso costarricense.
