A smear campaign against the health workers dismissed in El Salvador. That is the charge leveled by Dr. Rafael Aguirre, General Secretary of the Union of Doctors of the Salvadoran Social Security Institute (SIMETRISSS), who told YSUCA that pro-government social media pages are seeking to discredit the more than 1,800 workers fired from Hospital Rosales on December 23.
This outlet verified several posts from various accounts showing nurses lounging in chairs with phones in hand, alongside other images purporting to depict mistreatment of patients. However, some users pointed out that one such image was not even from the country but from the Dominican Republic—and dated 2016.
Some defend the dismissals, arguing they will enable staff renewal. YSUCA spoke with a longtime patient of Hospital Rosales, who warned that the move could harm those left without seasoned professionals. “One cannot claim the entire staff is incompetent,” he stressed.
For his part, Aguirre decries the campaign and emphasizes that most of those let go were trained nurses, schooled by the institution itself—yet now portrayed as “a purge of bad employees” at the hospital. The union leader insists this portrayal is “utterly divorced from reality.” Indeed, the doctor reiterated that the dismissed workers had no pending disciplinary proceedings or prior infractions, and all had passed their quarterly or semestral evaluations with strong marks.
“We categorically reject any label of ‘bad worker’ or ‘troublemaker’ that anyone seeks to pin on them,” he declared, recalling the critical role those workers played during the COVID-19 crisis despite lacking proper protective gear for medical care.
The SIMETRISSS secretary also argued that the current health system crisis stems not from frontline staff but from administrative failures that “have fallen short.”
To date, Health Minister Francisco Alabi has not commented on the dismissals—which affected individuals say amount to 80% of the country’s main hospital. The official also failed to respond to emails from this outlet inquiring about the rationale for the mass firings.
In Aguirre’s view, the lack of public answers from the Ministry of Health (Minsal), the Salvadoran Social Security Institute (ISSS), and other administrative authorities underscores the problem’s gravity. “We are witnessing administrative collapse and a health system disaster for which no one wants to take responsibility,” the union leader stated.
Organizations documented that more than 19,000 public health workers departed last year: 7,500 from Minsal; 1,500 from the Solidarity Fund for Health (FOSALUD), and about 700 from the ISSS. SIMETRISSS reported 32 specialist physicians among those dismissed. Aguirre highlighted how the public now suffers the consequences: delayed appointments, denied treatments, and lost hospital care.
Mass dismissals of health workers offer no path to success but instead pose a direct threat to Salvadorans’ constitutional right to health care, the SIMETRISSS secretary wrote in an opinion column published last December.
Despedidos del Rosales “no eran malos trabajadores”: sindicato rechaza campaña en redes
Una campaña de desprestigio contra el personal de salud despedido en El Salvador. Eso denuncia el doctor Rafael Aguirre, secretario general del SIMETRISSS, quien explicó a YSUCA, que páginas de redes sociales que se catalogan pro-gobierno buscan desprestigiar a los más de 1,800 trabajadores despedidos del Hospital Rosales el 23 de diciembre.
Este medio verificó varias publicaciones realizadas desde distintas cuentas, donde se ve a enfermeras recostadas en sillas, con sus teléfonos en la mano y otras imágenes donde se describe un supuesto mal trato a la población. Sin embargo, algunos usuarios señalaron que una de esas imágenes no era del país, sino de República Dominicana y del 2016.
Sobre esta decisión, hay personas que justifican los despidos porque creen que permitirá la renovación del personal. YSUCA conversó con un paciente que por años ha sido tratado en el hospital Rosales y opinó que esta decisión podría afectar a la población que se queda sin profesionales con experiencia. “No se puede decir que todo el personal es malo”, reiteró.
Por su parte, Aguirre lamenta esa campaña y remarca que la mayoría de los desvinculados era personal de enfermería capacitado, entrenado por la misma institución, pero que ahora lo hacen ver como “una purga de personal malo” dentro de ese centro hospitalario. No obstante, el líder sindical subraya que eso es “completamente alejado de la realidad”. De hecho, el medico reiteró que los trabajadores cesados no tenían procesos sancionatorios abiertos, ni antecedentes disciplinarios, y que todos habían aprobado las evaluaciones trimestrales o semestrales con buenas calificaciones.
“Rechazamos categóricamente cualquier etiqueta de mal trabajador o de personal conflictivo que se les quiera imponer”, dijo al recordar el rol que jugó ese personal en el contexto del COVID –19, a pesar de que no se contaban con los implementos necesarios para la atención médica.
El secretario del SIMETRISSS también señaló que la crisis actual del sistema de salud no es responsabilidad del personal asistencial, sino de las deficiencias administrativas que “no han dado la talla”.
A la fecha, el ministro de Salud, Francisco Alabi no se ha pronunciado sobre los despidos que, según algunos afectados, representa el 80% del principal Hospital del país. El funcionario tampoco ha respondido correos enviados por este medio donde se le consultaba el motivo de los despidos masivos.
A juicio del médico, la falta de respuestas públicas por parte del Ministerio de Salud, la dirección del Seguro Social y otras autoridades administrativas evidencia la gravedad del problema. “Estamos viendo un descalabro administrativo y un desastre en el sistema de salud, del cual hoy nadie quiere dar la cara”, expresó el líder sindical.
Organizaciones documentaron que el año pasado salieron más de 19,000 trabajadores del sistema de salud público. De estos, 7,500 eran del Minsal; 1,500 correspondían a FOSALUD y unos 700 al ISSS. SIMETRISSS reportó 32 médicos especialistas despedidos. El efecto de esto lo sufre la población que recibe citas tardías, no recibe tratamientos o pierde la atención hospitalaria, remarca Aguirre.
Despedir personal de salud en masa no es una receta para el éxito, sino una amenaza directa al derecho constitucional que tienen los salvadoreños a la salud, expresó el secretario del SIMETRISSS en una columna de opinión publicada en diciembre pasado.
