The University of El Salvador (UES) confronts a state of institutional neglect reflected in insufficient funding, crumbling infrastructure, and administrative decisions that directly impair the quality of public higher education, according to complaints from students and faculty within the university community.
Professor Paz Narváez, a member of the Movimiento Universitario de Pensamiento Crítico (University Critical Thinking Movement), states that he perceives no interest from the government in enhancing the quality of higher education or supporting the nation’s sole public university.
He explains that although the budget allocated to the UES rose from $114 million to slightly more than $116 million, this increase remains merely symbolic and fails to address the university’s genuine needs. The professor and other UES members contend that the adjustment barely offsets inflation. They emphasize that, in practice, funding for the country’s principal institution of higher learning remains effectively frozen.
Nevertheless, UES Rector Juan Rosa Quintanilla stated to this outlet last year that his administration has driven a significant digital transformation, ensuring cutting-edge technology for students, faculty, and administrative staff. He asserts that the university exercises regional leadership.
Narváez counters, however, that the budgetary allocation reveals no genuine commitment to bolstering the UES. He warns that such amounts preclude improvements to infrastructure, expansion of coverage, or adequate conditions for teaching, research, and social outreach.
Compounding this situation is the decay of university facilities following a government intervention tied to sports games that dragged on for nearly two years and, according to students and internal UES sources, failed to deliver promised enhancements.
Sources indicate that this affects multiple faculties but stands out starkly in the Faculty of Sciences and Humanities, where damage is evident. Both Professor Narváez and several students note that the seats in Auditorium #3 were removed and never replaced. They also report that the “H” classrooms in that faculty served as makeshift storage for equipment that ultimately sustained damage.
These classrooms remain unusable, and various academic spaces exhibit pronounced wear, the sources stress. This reality at the UES clashes with promises made by the current president in November 2018, when he was a presidential candidate, recalled sociology student Andrea Hernández last year.
She remembered that during a rally at Plaza de las Artes on the central campus, the now-president made 15 promises to students. One involved constructing a university campus in every department. One month later, he reiterated the pledge on his X account, declaring that his government would allocate resources to the UES, including two new campuses in Chalatenango and Morazán. Students and faculty, however, point out that they continue awaiting those facilities.
University sources further report that at the close of 2025, changes to school directorships occurred without prior consultation with faculty or students—a process that, faculty say, disregarded internal participation and breeds uncertainty ahead of the new academic year. UES authorities have not confirmed this information.
Last November, UES Rector Juan Rosa Quintanilla assured YSUCA that the university concluded 2025 on a successful note. He dismissed any budget cuts or elimination of vacant positions. He stated that preparations stand ready to commence work in 2026 with the assigned resources.
Presupuesto limitado y deterioro evidencian abandono de la UES, según docentes y estudiantes
La Universidad de El Salvador –UES- enfrenta un escenario de abandono institucional que se refleja en un presupuesto insuficiente, infraestructura deteriorada y decisiones administrativas que impactan directamente en la calidad de la educación superior pública, según denuncias de algunos estudiantes y docentes de la comunidad universitaria.
Por ejemplo, el profesor Paz Narváez, integrante del Movimiento Universitario de Pensamiento Crítico dice que no ve interés del gobierno por mejorar la calidad de la educación superior y apoyar a la única universidad estatal.
Explica que, aunque el presupuesto asignado a la UES pasó de 114 a poco más de 116 millones de dólares, este aumento es simbólico y no responde a las necesidades reales de la universidad. El docente y otros integrantes de la UES opinan que el ajuste presupuestario apenas compensa de forma mínima la inflación. Remarcan que, en la práctica, se mantienen congelados los recursos destinados a la principal casa de estudios superiores del país.
Pese a eso, el rector de la UES, Juan Rosa Quintanilla, dijo el año pasado a este medio que en su gestión la entidad ha impulsado una importante transformación digital que garantiza tecnología de vanguardia a estudiantes, docentes y personal administrativo. Asegura que la universidad maneja un liderazgo a nivel regional.
Sin embargo, Narváez dice que la provisión presupuestaria demuestra que no hay un interés real en fortalecer la UES y advierte que con esos montos no es posible mejorar infraestructura, ampliar la cobertura ni garantizar condiciones adecuadas para la docencia, la investigación y la proyección social.
A esta situación se suma el deterioro de espacios universitarios, tras una intervención gubernamental en el contexto de los juegos deportivos que se extendió por casi dos años y que, según estudiantes y fuentes internas de la UES, no cumplió con las promesas de mejora.
Esto sucede en varias facultades, dicen las fuentes, pero particularmente en Ciencias y Humanidades donde los daños se perciben con claridad. Tanto el profesor Narváez como algunos estudiantes mencionan que las butacas del auditorio #3 fueron retiradas y nunca reemplazadas. También mencionan que las aulas H, de esa Facultad, fueron utilizadas como bodegas para equipos que terminaron dañándose.
Estas aulas permanecen inutilizables y varios espacios académicos presentan un notable desgaste, subrayan las fuentes. La realidad que vive la UES contrasta con algunas promesas que el mandatario actual hizo en noviembre de 2018, cuando era candidato presidencial, dijo el año pasado Andrea Hernández, estudiante de sociología.
Recordó que, en un mitin en la Plaza de las Artes del campus central, el ahora presidente les hizo 15 promesas a los estudiantes. Una de ellas era construir una sede de la universidad en cada departamento. Un mes después reiteró esa promesa en su cuenta de X cuando manifestó que su gobierno destinaría recursos para la UES, incluyendo dos nuevas sedes de Chalatenango y Morazán. Pero estudiantes y docentes señalan que siguen esperando las nuevas sedes.
Las fuentes universitarias mencionan que, al cierre del 2025, se reportaron cambios en direcciones de escuelas realizados sin consultas previas con docentes ni estudiantes, un procedimiento que, según docentes, dejó atrás la participación interna y genera incertidumbre de cara al nuevo año académico. Las autoridades de la UES no han confirmado esta información.
En noviembre pasado, el rector de la Universidad, Juan Rosa Quintanilla, aseguró a YSUCA que la UES finalizó el 2025 de una manera exitosa. Descartó recortes de presupuesto y supresión de plazas vacantes. Mencionó que están preparados para comenzar a trabajar en 2026 con los recursos asignados.

