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For Francisca, every penny counts. She is 65 years old and her household relies on the income from her youngest son’s job, who still lives with her despite being over 30 years old.

She cannot work anymore due to her health conditions, especially diabetes, which has resulted in a decline in her vision. She spent her whole life as an informal seller, therefore, she could not contribute to a pension fund, like more than 90% of Salvadoran women of retirement age, but it did allow her to have her own house, which blesses her old age.

She does not receive financial aid from other family members. Therefore, for Francisca, every penny counts. The approximately $8 she received each month as part of the targeted propane gas subsidy was invaluable help to lighten the burden.

However, in early June, when she went to purchase a new cylinder at the store in the La Libertad Sur neighborhood where she lives, she was surprised to find that she no longer had the benefit since neither the 9-digit number on her solidarity card nor her DUI number had any results when the seller entered them into their cellphone.

“It may not sound like much, but $8, you have to count your money carefully. To cut this off so suddenly without warning or letting me see what I can do first, I don’t find that right,” she says.

Thus, Francisca is one of dozens of people who, this June, have found out that they no longer have the targeted gas subsidy. Many have reported this on their social networks.

Francisca tried to find more information about what happened, but she is not clear where to go, as she has not seen any information anywhere. She recalls that the first time she obtained the benefit, the National Center for Attention and Subsidy Administration (CENADE), under the Ministry of Economy, was responsible for issuing her card.

She did not know that as of October 2022, that institution no longer exists, as its functions have been absorbed by the General Subsidy Directorate (DGS), attached to the Ministry of Finance (MH). After asking around, she found a phone number where she requested information.

There she was told she needed to provide all her information again to reactivate the benefit. She is now in the process of doing so and has had to provide the same documents as the first time, such as an electricity bill proving her monthly consumption is less than 309.99 kilowatts per hour. Hers barely reaches 100.

Blanca has had a similar experience; she lives in the eastern part of the San Salvador department.

On June 2, they ran out of gas at her home. She only has one drum, so she only buys when the cylinder runs out. When the seller entered the DUI number of her husband, the subsidy beneficiary, they realized they no longer had it.

She also did not know what to do in this situation, as she says that the Government has not carried out any information campaigns, which is important for people like her.

“Perhaps this has to do with the census they were conducting, as they asked us all sorts of questions, if we had a microwave, a washing machine, a car… it seemed a bit strange to me,” Blanca says.

She is not certain about this. She was only recently able to contact a phone number to explain the situation. She was told, as in the previous case, that too much time had passed since she had received the benefit, and that she should go to the Ministry of Finance and submit all the documentation again.

After that, she was told that she would receive a visit at her home to verify whether her financial situation corresponds to that of a subsidy recipient. Her children have grown since she first applied. Both are still studying while working part-time, earning less than the minimum wage.

Her husband, who works in a factory, carries most of the weight in the household. Throughout a decade, his salary has not seen significant increases. Blanca estimates that his income has grown about 30% over that time.

According to the methodology used in El Salvador, which calculates the cost of living as the multiplication of the basic basket by two, it has gone from $352.74 in April 2014 to $510.42 in the same month of 2024, an increase of 45%. Blanca’s husband’s salary, like those of millions of Salvadorans, has not grown at the same pace.

“I just hope they don’t tell me that, since my children are grown up and working now, they will take away the subsidy. We will always need that money. I agree with reviewing and removing the subsidy for those who don’t need it, but they should keep it for those who do,” Blanca says.

Two subsidies and potential IMF demands 

In El Salvador, there are two propane gas subsidies: one is given directly to companies that bottle and commercialize liquefied petroleum gas (LPG). For this, in 2023, the Finance Ministry spent $120.2 million. The second is the targeted subsidy, which is provided through the solidarity card or DUI.

The number of targeted subsidy beneficiaries ranges from 1.1 million to 1.2 million households and small businesses, according to figures provided by the authorities in recent years.

Since 2021, the government of El Salvador has been negotiating with the International Monetary Fund (IMF) to obtain a $1,300-million loan.

In addition to reviewing the Bitcoin Law and increasing transparency, the organization will demand fiscal adjustment from Nayib Bukele’s administration, meaning more revenue and less spending. For the former, a VAT increase is on the table. For the latter, the elimination of subsidies, like the two for propane gas, is among the possibilities.

EDH: https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/gas-suministro-de/1151083/2024/

Gobierno retira subsidio del gas propano focalizado sin informar a los afectados

Para Francisca, cada centavo cuenta. Tiene 65 años y en su casa se vive con el ingreso del trabajo de su hijo menor, que todavía reside con ella a pesar de pasar de los 30.

Ella ya no ha podido trabajar por el achaque de las enfermedades, sobre todo una diabetes que ha derivado en una disminución de su vista. Trabajó toda su vida como vendedora informal, por lo que no pudo cotizar para una pensión, como más del 90 % de mujeres salvadoreñas en edad de retiro, pero sí le permitió hacerse de una casa propia, que bendice su vejez.

No recibe ayuda económica de otros familiares. Por ello, para Francisca cada centavo cuenta. Los aproximadamente $8 que recibía mes a mes como parte del subsidio focalizado de gas propano eran una ayuda invaluable para aligerar la carga.

Sin embargo, a principios de junio, cuando iba a comprar un nuevo cilindro en la tienda de la colonia de La Libertad Sur en la que vive, se llevó la sorpresa de que ya no contaba con el beneficio, pues ni los 9 dígitos de su tarjeta solidaria ni los de su número de DUI tuvieron resultado cuando el vendedor los introdujo en su teléfono celular.

“Se oyen poco $8, pero uno ya lleva contadito su dinero. Que le corten esto a uno de golpe, sin avisarle nada primero para ver qué puede hacer, yo no lo encuentro bueno”, comenta.

Francisca es, por tanto, una entre decenas de personas que, este mes de junio, se han enterado de que ya no cuentan con el subsidio focalizado al gas. Muchos lo denunciaron a través de sus redes sociales.

Francisca intentó buscar más información sobre lo ocurrido, pero no tiene claro adónde puede comunicarse, pues no ha visto información en ningún lado. Recuerda que, la primera vez que obtuvo el beneficio, la institución encargada de emitir su tarjeta fue el Centro Nacional de Atención y Administración de Subsidios (CENADE), en el Ministerio de Economía.

Ella no sabía que, desde octubre de 2022, esa institución ya no existe, pues sus funciones han sido absorbidas por la Dirección General de Subsidios (DGS), adscrita al Ministerio de Hacienda (MH). Tras preguntar a sus conocidos, dio con un número de teléfono en el que solicitó información.

Allí le dijeron que era necesario que volviera a dar todos sus datos para que le activaran el beneficio. Ahora está en ese proceso y ha tenido que llevar los mismos documentos que llevó la primera vez, como un recibo de luz eléctrica, que demuestre que su consumo mensual es menor a los 309.99 kilowats por hora. El de ella apenas roza los 100.

Algo parecido ha vivido Blanca, quien vive en el extremo oriente del departamento de San Salvador.

El 2 de junio se terminó el gas en su casa. Solo tiene un tambo, por lo que solo compra al agotarse el cilindro. Cuando el vendedor introdujo el número de DUI de su esposo, el beneficiario del subsidio, se dio cuenta que ya no lo tienen.

Ella tampoco sabía qué hacer en esta situación, pues dice que desde el Gobierno no se ha realizado ninguna campaña informativa, algo importante para gente como ella.

“Quizá tiene que ver en esto el censo que anduvieron haciendo, pues allí le preguntaron de todo a uno, si tenía microondas, lavadora, carro… me resultó un poquito extraño”, opina Blanca.

Lo cierto es que no tiene certeza de ello. Hasta hace poco pudo contactar con un número de teléfono para que le explicaran la situación. Le dijeron, así como en el caso anterior, que ya había pasado demasiado tiempo recibiendo el beneficio y que, por tanto, debía acercarse a hacer el trámite en el Ministerio de Hacienda e introducir, de nuevo, toda la documentación.

Tras esto, le comentaron que recibirá una visita en su hogar, en la que verificarán si, en efecto, tiene un nivel de vida como para recibir un subsidio. Sus hijos han crecido desde que hizo el trámite por primera vez. Ambos, quienes todavía estudian, también trabajan en empleos de medio tiempo, con salarios menores al mínimo.

El peso mayor de su casa, por tanto, lo lleva su esposo, quien labora en una fábrica. En toda una década no ha recibido importantes aumentos de sueldo. Blanca calcula que ha sido en torno al 30 % lo que sus ingresos han aumentado en todo ese tiempo.

Según la metodología que se utiliza en El Salvador, que calcula el costo de la vida como la multiplicación de la canasta básica por dos, este pasó de $352.74 en abril de 2014 a $510.42 en el mismo mes de 2024, un incremento del 45 %.

El salario del esposo de Blanca, como el de millones de salvadoreños, no ha crecido al mismo ritmo.

“Yo solo espero que no me vayan a decir que, como mis hijos ya están grandes y trabajan, pues que nos van a quitar el subsidio. Ese dinero siempre nos va a hacer falta. Estoy de acuerdo que se haga una revisión para aquel que no lo necesita, pero que se lo dejen a quien sí”, comenta Blanca.

Dos subsidios y las posibles exigencias del FMI

En El Salvador hay dos subsidios al gas propano: uno de ellos se entrega directamente a las empresas envasadoras de gas licuado de petróleo (GLP) que comercializan el producto. Para este, en 2023, el Ministerio de Hacienda erogó $120.2 millones. El segundo es el subsidio focalizado, que se entrega mediante la tarjeta solidaria o el DUI.

Los beneficiarios del subsidio focalizado oscilan entre 1.1 millones y 1.2 millones de hogares y pequeños negocios, según las cifras que las autoridades han manejado durante los últimos años.

El Gobierno de El Salvador mantiene, desde 2021, una negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener un préstamos de $1,300 millones.

Además de revisar la Ley Bitcoin y aumentar la transparencia, la entidad le exigirá a la administración de Nayib Bukele un ajuste fiscal, es decir, que aumente ingresos y disminuya gastos. En lo primero, está sobre la mesa la subida del IVA. En lo segundo, la eliminación de subsidios, como los dos que se entregan para el gas propano.

EDH: https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/gas-suministro-de/1151083/2024/