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The emergency ended with dozens of deaths and a new reaffirmation of El Salvador’s territorial vulnerability. Although the scene of floods, runoff, and temporarily sheltered citizens while their belongings are left at the mercy of nature is repeated every year, this episode particularly exposed the lack of coordination of some institutions and how cumbersome the next years will be for the new municipalities, without a doubt the first and only effective front to provide early warnings to the most vulnerable population.

One of the main inconsistencies was that of the Ministry of Education, which forced teaching staff to open schools and wait for students in eighteen municipalities even though the risks in the orange alert were nationwide. The ministry tried to get out of the predicament by arguing that individual cases of educational centers at risk would be analyzed by the corresponding departmental direction; in reality, the potential threats to students had nothing to do with the severity of the phenomenon but with the neglect of the infrastructure.

Although at the beginning of his first five-year term in power, the president promised to remodel five thousand five hundred schools in five years, it is a common belief among the population that this was a demagogic statement. Only during that period, two of the Ministry’s leaders offered to put that promise into practice; at this moment, it is not the opposition, the independent thinking sectors or the teaching unions that are throwing away those statements, it is reality that is doing it.

But the main inconsistency is in how lax the controls of the Ministry of Environment and Natural Resources have become in urban planning; the speed and ease of paperwork, praised by developers and by all those who equate construction with development is at the root of many of the problems reported in Greater San Salvador. The runoff filled with soil, a sign of soil erosion in the districts with the highest architectural exploitation, and the floods in stretches and areas where none had been reported before are due to that itch of investors in that sector; they have taken advantage of the opportunity offered by an indolent administration, but the alarm signals are in sight.

In both cases, the government has been more absent than present, late and uncoordinated in providing assistance, listless and permissive in regulating construction companies, and did not accept a single observation on the subject in its first five years. Moreover, it was determined to deprive experts and social organizations of the opportunity to bring their content and knowledge to the national agenda, demonizing and ignoring what they have to say.

Therefore, although the scenes of the population, especially those from more rural east and the marginal suburbs, running with their few belongings to shelters or cleaning their flooded houses with whatever they could find, are invariably the same every year, during these days of emergency, the nation could see how a centralized government looks, hesitant to provide public information to people and with institutions that have lost strength and teeth due to that very eagerness.

LPG: https://www.laprensagrafica.com/opinion/La-emergencia-retrato-de-modo-fiel-al-gobierno-20240623-0051.html

La emergencia retrató de modo fiel al gobierno

La emergencia concluyó con decenas de fallecidos y una nueva reiteración de la vulnerabilidad del territorio salvadoreño. Aunque la escena de inundaciones, escorrentías y ciudadanos albergados temporalmente mientras sus pertenencias quedan al azar de la naturaleza se repite cada año, en este episodio quedó expuesta de modo particular la descoordinación de algunas instituciones y lo trabajoso que serán los siguientes años para las nuevas municipalidades, sin duda el primer frente y el único que puede ser efectivo para brindar las primeras alertas a la población más frágil.

Una de las principales incongruencias fue la del Ministerio de Educación, que obligó al personal docente a abrir los centros escolares y a esperar al alumnado en dieciocho municipios pese a que los riesgos en la alerta naranja eran en todo el país. El ministerio pretendió salir del apuro con el alegato de que los casos particulares de centros educativos en riesgo serían analizados por la correspondiente dirección departamental; en realidad, las eventuales amenazas para los estudiantes no tuvieron que ver con la gravedad del fenómeno sino con lo descuidada de la infraestructura.

Pese a que al inicio de su primer quinquenio en el poder, el mandatario prometió remodelar cinco mil quinientas escuelas en cinco años, es un lugar común entre la población que esa fue una declaración demagógica. Sólo en ese periodo, dos de los titulares de la cartera ofrecieron llevar a la práctica esa promesa; en este momento no es la oposición ni los sectores de pensamiento independiente ni los sindicatos magisteriales los que echan al traste esas declaraciones, es la realidad la que lo hace.

Pero la principal incongruencia es entre lo laxos que se han vuelto los controles de Medio Ambiente y Recursos Naturales en materia urbanística; la velocidad y facilidad de la tramitología, elogiada por los desarrolladores y por todos aquellos que equivalen a rajatabla construcción con desarrollo está a la base de muchos de los inconvenientes reportados en el Gran San Salvador. Las escorrentías llenas de tierra, signo de la erosión de los suelos en los distritos de mayor explotación arquitectónica, y las inundaciones en trechos y zonas donde no se habían reportado antes se debe a ese prurito de los inversionistas en ese rubro; se han aprovechado de la oportunidad que ofrece una administración indolente pero las señales de alarma están a la vista.

En ambos casos, el gobierno ha estado más ausente que presente, tardío y descoordinado en materia asistencial, abúlico y permisivo al regular a las constructoras además de que no aceptó en sus primeros cinco años una sola observación en la materia. Es más, se empeñó en privar a los expertos y a la organización social de la oportunidad de llevar su contenido y conocimiento a la agenda nacional, satanizando e ignorando lo que tienen para decir.

Así pues, aunque las escenas de la población, en especial la del oriente más rural y la de los suburbios marginales corriendo con sus pocas pertenencias a los albergues o limpiando con lo que pudieron sus viviendas anegadas, son invariablemente las mismas de todos estos años, en estos días de emergencia la nación pudo observar cómo luce un gobierno centralizado, receloso de brindarle a la gente la información pública y con instituciones que han perdido fuerza y dientes por ese mismo afán.

LPG: https://www.laprensagrafica.com/opinion/La-emergencia-retrato-de-modo-fiel-al-gobierno-20240623-0051.html