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In the last five years, El Salvador has seen significant reductions in some high-impact crimes, such as homicide and extortion, both linked to the dismantling of gangs. But at the same time, it has maintained or seen an increase in sexual assaults and violence against women.

Although statistics ceased to be public in 2022, authorities have provided reports, either in interviews or annual reports from institutions, with data related to these crimes. For example, in April 2024, the Ministry of Justice and Public Security (MJSP) provided a balance of crime reduction in a request made by the government for a loan from Bank of America. LA PRENSA GRÁFICA had access to this balance, which has allowed for an official reference on these phenomena.

In these figures, the crime of homicide saw the most significant reduction. The Security Cabinet authorities have emphasized that this is due to the implementation of measures such as the state of exception, in effect in El Salvador since March 2022.

According to the official figures at the closing of 2019, at the beginning of President Nayib Bukele’s first five-year term, there were 2,390 homicides. With the state of exception, this number dropped to 495 in 2022 and 154 in 2023. Authorities mentioned that 95% of those responsible for these homicides were captured, according to statements by the Minister of Security, Gustavo Villatoro. In total, between 2019 and 2023, there were 5,501 homicides, with figures for the first half of 2024 yet to be determined.

Another crime that decreased was extortion, which had 1,715 complaints in 2021 and dropped to 934 in 2023. As for theft, there were 3,584 cases in 2021, while 2023 closed with 294.

Public security experts consulted by LA PRENSA GRÁFICA mentioned that the reduction of violence and the dismantling of gangs are significant achievements.

For Marvin Reyes, spokesperson for the National Civil Police Workers Movement (MTP), one of the “positive aspects” in security matters is the recovery of territories that were previously under gang control.

“In the 5 years, we must highlight positive aspects in the state of exception, which allowed the recovery of territories, the capture of 95 percent of gang structures, and the restoration of peace in different areas of the country,” said Reyes.

The same official data also reveals an increase in rapes in recent years. While 2,370 of these cases were registered in 2021, subsequent years have seen an upward trend, albeit with smaller figures: 926 in 2022 and 1,004 in 2023.

In debt with women’s security

Jeannette Aguilar, a researcher in public policies and security, said that when assessing the five-year term in this area, it is evident that there has not been a “sectoral policy” that integrates prevention as a priority for society.

“What has been implemented in El Salvador in these five years is a strategy of concentration and perpetuation of power, which has had as its central axis the political use of the security issue. And in this regard, what there was is a political strategy based mainly on three elements, such as: negotiation with gangs to reduce homicides, militarization of public life, and the return of the Armed Forces as the armed arm of the current power, and mass imprisonment and suspension of rights as a measure to instill fear in the collective body,” Aguilar mentioned.

She also reiterated the lack of transparency in the use of public funds, as in food provision within Penal Centers. She recalled that the Security Cabinet institutions have also refused to provide official figures on other issues, such as disappearances.

For Verónica Reyna, a security expert at the Passionist Social Service, part of the current administration’s achievements is due to people having felt “relief” from a situation that overwhelmed them, in this case, violence, but they do not see the cost in human rights.

“Thousands of arbitrary detentions and other types of rights violations have been registered. In the last consolidated data from organizations, we have documented more than 6,300 human rights violations, and this has led many people to end up being unjustly prosecuted for an unsubstantiated crime,” she explained.

Reyna adds that there is a superficial approach to the issue because the security policies implemented are repressive in nature and do not directly address the root of violence, focusing instead on police and military forces. This generates results due to the absolute control of state institutions.

For Marvin Reyes, among the negative aspects that the police sector has suffered are forced layoffs from April 1, 2022, without consultation of those involved: “although a renewal is necessary, it should be done in a dignified manner. Many did not receive compensation according to the law. In addition, there is a setback in labor rights and women’s police rights, which have not been respected, and they are in an environment of marginalization and exclusion.”

LPG: https://www.laprensagrafica.com/elsalvador/Violencia-sexual-y-falta-de-transparencia-las-deudas-en-seguridad-durante-primer-quinquenio-del-presidente-Bukele-20240604-0079.html

Violencia sexual y falta de transparencia: las deudas en seguridad durante primer quinquenio del presidente Bukele

En los últimos cinco años El Salvador tuvo reducciones significativas en algunos delitos de impacto, como el homicidio y la extorsión, ambos vinculados a la desarticulación de las pandillas. Pero al mismo tiempo mantuvo o vio aumento en agresiones sexuales y violencia contra la mujer.

Si bien las estadísticas dejaron de ser públicas en el año 2022, las autoridades han brindado informes, ya sea en entrevistas o reportes anuales de instituciones, con datos referentes a estos delitos. Por ejemplo, en abril de este 2024 el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública (MJSP) hizo un balance de la reducción del crimen en una solicitud que hizo el gobierno para un préstamo ante el Bank of America. LA PRENSA GRÁFICA tuvo acceso a ese balance, lo que ha permitido tener una referencia oficial de estos fenómenos.

En dichas cifras el delito de homicidio es el que tuvo su reducción más significativa. Las autoridades del Gabinete de Seguridad han hecho énfasis en que se debe a la aplicación de medidas como el régimen de excepción, vigente en El Salvador desde marzo de 2022.

Según las cifras oficiales con las que cerró el año 2019, al inicio del primer quinquenio del presidente Nayib Bukele hubo 2,390 homicidios. Ya con el régimen de excepción se pasó a 495 en 2022 y 154 en el 2023. Las autoridades mencionaron que el 95 % de los responsables de dichos homicidios fueron capturados, según declaraciones del ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro. En total, entre 2019 y 2023, hubo 5,501 homicidios, a falta de conocer cómo cierra el primer semestre de 2024.

Otro delito a la baja fue el de extorsión, que en el año 2021 tuvo 1,715 denuncias y descendió a 934 en 2023. En cuanto al robo, en 2021 hubo 3,584 casos, mientras que el 2023 cerró con 294.

Expertos en seguridad pública consultados por LA PRENSA GRÁFICA mencionaron que la reducción de la violencia y la desarticulación de las pandillas son logros significativos.

Para Marvin Reyes, vocero del Movimiento de Trabajadores de la Policía Nacional Civil (MTP), dentro de los “aspectos positivos” en materia de seguridad se encuentra la recuperación de territorios que antes estaban bajo dominio de las pandillas.

“En los 5 años hay que resaltar aspectos positivos en el régimen de excepción, que permitió la recuperación de los territorios, la captura de un 95 por ciento de las estructuras de pandillas y recobrar la tranquilidad de las diferentes zonas del país”, mencionó Reyes.

Los mismos datos oficiales revelan también un aumento de violaciones en los últimos años. Si bien en 2021 se registraron 2,370 de estos casos, en los años posteriores se ha visto una tendencia al alza, aunque con menores cifras: 926 en 2022 y 1,004 en 2023.

En deuda con la seguridad de las mujeres

Jeannette Aguilar, investigadora en políticas públicas y seguridad, dijo que al hacer un balance del quinquenio en esta materia se puede ver que no se ha tenido una “política sectorial” que integre la prevención como una prioridad para la sociedad.

“Lo que en El Salvador se ha implementado en estos cinco años es una estrategia de concentración y perpetuación del poder, que ha tenido como eje central el uso político del tema de seguridad. Y en función de ello, lo que hubo es una estrategia política basada principalmente en tres elementos, como lo son: negociación con pandillas para bajar los homicidios, militarización de la vida pública y retorno de la Fuerza Armada como brazo armado del poder de turno y encarcelamiento masivo y suspensión de derechos como medida para instaurar el miedo en el cuerpo colectivo”, mencionó Aguilar.

Reiteró además la falta de transparencia en el uso de fondos públicos, como en la alimentación dentro de los Centros Penales. Recordó que las instituciones del Gabinete de Seguridad también se han negado a dar cifras oficiales en otros temas, como en el caso de las desapariciones .

Para Verónica Reyna, experta en seguridad del Servicio Social Pasionista, parte de los logros de la actual administración se deben a que las personas han sentido ese “alivio” de una situación que les agobiaba, en este caso la violencia, pero no ven el costo en derechos humanos.

“Se han registrado miles de detenciones arbitrarias y otro tipo de violaciones a derechos. En el último consolidado de las organizaciones hemos documentado más de 6,300 violaciones a derechos humanos y esto ha llevado a que muchas personas terminen siendo procesadas injustamente por un delito sin fundamento”, expuso.

Agrega que hay un abordaje superficial del tema porque las políticas de seguridad implementadas son enfoques de carácter represivo que no ataca directamente al origen de la violencia y que tiene un abordaje policial y militar. Esto genera resultados por el control absoluto de las instituciones del Estado.

Para Marvin Reyes, dentro de los aspectos negativos que el sector policial ha sufrido están los despidos forzosos a partir del 1 de abril de 2022 sin haber consultado a los involucrados: “si bien es cierto se requiere una renovación, se debe hacer de manera digna. Muchos no recibieron una indemnización conforme a la ley. Además, existe un retroceso en el derecho laboral y de la mujer policía, que no se le ha respetado y están en un ambiente de marginación y exclusión”.

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