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In El Salvador, approximately 10,000 coffee-related jobs are lost for every 100,000 quintals less produced, according to the findings of the latest report on Salvadoran coffee by the United States Department of Agriculture’s Foreign Agricultural Service (USDA).

The study also argues that in El Salvador, 30 million new high-quality, rust-resistant plants must be planted each year for a decade to fully renew the national coffee-growing area, an essential step for its sustainability and recovery. The annual report was published by the organization on May 14th.

The decline in Salvadoran coffee production is evidenced by export figures, as this bean has a vocation for international trade.

According to data from the Central Reserve Bank (BCR), El Salvador has not exceeded one million exported quintals since 2014 (the first year of Salvador Sánchez Cerén’s government), a threshold that was greatly surpassed in the previous five years, reaching its highest point in 2011 with 2.27 million exported quintals.

Since 2014, the year with the highest foreign sales was 2019, with just 790,000 quintals, almost half of what was exported in the worst year of the 2009-2014 five-year period (see additional graphic). This decline is attributed to coffee rust, low selling prices, and lack of investment in the sector.

According to Juan Bolaños, a coffee-grower from Santa Ana, the catastrophe for the sector began in 2012, when Tropical Depression 12 E caused excess moisture that led to a new strain of rust (a disease affecting coffee plants) that they were unprepared for. The plague destroyed much of the plantations located below 1,000 meters in altitude. In addition, other coffee-producing countries that did not have this problem increased their production: international coffee prices fell due to the oversupply.

“Many decided to get out of the business… in my case, I was left cleaning weeds from my land a month before the harvest season, then collecting what grew, wildly… I resumed work more seriously in 2019, but I still haven’t fully recovered,” says Bolaños.

USDA researchers point out that in good years (2009-2012), coffee provided more than 100,000 jobs in El Salvador.

Indeed, there is a direct relationship when reviewing export figures alongside jobs generated by coffee production collected by the USDA. For example, in 2020, the worst production in 15 years was experienced, with only 600,000 quintals exported. That year also recorded the lowest number of jobs (37,005) in the same period, according to data from the Salvadoran Coffee Institute (ISC).

In 2021, exports grew slightly to 640,000 (6.7%). The jobs provided by the activity also increased, moving to 39,546 (a 6.8% increase). In 2022, sales to the international market reached 750,000, 17% higher than the previous year, the same percentage by which jobs grew (46,102).

Absence of state strategies

Researchers noted that government efforts have not been effective in helping producers recover from losses due to diseases such as coffee rust and anthracnose and erratic weather patterns that affect flowering.

The government tends to focus on assistance programs aimed at small farmers with less than 3 hectares, accounting for less than 10 percent of the planted areas.

“Through these programs, the Ministry of Agriculture, through the National Agricultural Research Center (CENTA), gives away coffee plants that often lack genealogy and quality certification, resulting in less productive trees. Moreover, farmers usually lack resources for the maintenance that would allow the plants to reach the age of production (approximately 3 years). Therefore, most of the time, farmers sell the plants or they die due to lack of inputs (i.e., fertilizers, insecticides, fungicides),” says the text.

They add that this program often has logistical problems, and the plants are distributed almost at the end of the rainy season, so many remain unplanted.

This is something coffee-grower Juan Bolaños agrees with, as he resents the absence of an integrated strategy. He recalls, for example, when in May 2021, the Legislative Assembly approved a $640 million trust fund for the sector. The entire coffee sector, he says, was happy with the news. But the trust fund remains on paper three years later.

For the producer, a good decision to make is to deliver, possibly, fewer plants, but with the support to ensure they reach their full potential at the end of their 3-year maturation cycle. Good logistics supervision must be added to the delivery.

“It is a strategic sector for the country, as coffee represents one of the few remaining forests for water capture… What are these heatwaves we are experiencing due to? Haven’t you noticed how all the coffee plantations on the roadside between Chalchuapa and Santa Ana are now residential developments or subdivisions? Preserving the coffee forest benefits the entire population,” comments the coffee-grower Bolaños.

EDH: https://www.elsalvador.com/noticias/negocios/cafe-acafesal-sector-cafetalero-economia-/1145025/2024/

Baja producción del café se debe a ausencia de políticas e impacta en empleo formal

En El Salvador se pierden, aproximadamente, 10,000 empleos relacionados con el café por cada 100,000 quintales menos producidos, según las conclusiones del último informe sobre el grano salvadoreño del Servicio de Agricultura Exterior del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su siglas en inglés).

El estudio también sostiene que en El Salvador se deben sembrar, cada año, 30 millones de nuevas plantas de buena calidad y resistentes a la roya durante una década para renovar por completo la zona cafetalera nacional, un paso esencial para su sustentabilidad y recuperación. El informe anual fue publicado por la entidad el 14 de mayo.

Que la producción del café salvadoreño lleva años de decadencia lo muestran las cifras de exportaciones, siendo este un grano con vocación para el comercio internacional.

Según datos del Banco Central de Reserva (BCR), El Salvador no supera desde 2014 (el primer año de gobierno de Salvador Sánchez Cerén) el millón de quintales exportados, un umbral que fue superado por mucho en el lustro anterior a ese, registrando su punto más alto en 2011, con 2.27 millones de quintales exportados.

Desde 2014, el año en el que más se vendió al exterior fue 2019, con apenas 790,000 quintales, casi la mitad de lo exportado en el peor año del quinquenio 2009-2014 (consultar gráfica adicional). Esta caída se achaca a la roya del café, los bajos precios de venta y la falta de inversión en el sector.

Según Juan Bolaños, caficultor de Santa Ana, la catástrofe para el sector comenzó en 2012, cuando la Depresión Tropical 12 E provocó un exceso de humedad que devino en una nueva raza de roya (enfermedad de la planta de café), para la que no estaban preparados.

La plaga destruyó buena parte de las plantaciones ubicadas por debajo de los 1,000 metros de altura. A eso se sumó que los demás países caficultores, que no tuvieron este problema, aumentaron su producción: los precios internacionales del café cayeron por tanta oferta.

“Muchos decidieron salirse del negocio… en mi caso, yo me quedé limpiando de malezas mi terreno un mes antes de la época de corte, para después recoger lo que nacía, a lo salvaje… retomé el trabajo más en serio en 2019, pero todavía no termino de recuperarla”, dice Bolaños.

Los investigadores de la USDA señalan que, en los años buenos (2009-2012), el café proveía de más de 100,000 empleos en El Salvador.

En efecto, hay una relación directa, si se revisan las cifras de exportación con las de los empleos generados por la producción de café recogidos por la USDA. Por ejemplo, en 2020 se vivió la peor producción en 15 años, con solo 600,000 quintales exportados. Y ese año se registra la menor cantidad de puestos de trabajo (37,005) en el mismo periodo, según los datos del Instituto Salvadoreño del Café (ISC).

En 2021, las exportaciones crecieron un poco, a 640,000, un 6.7 %. Y los empleos brindados por la actividad, también, pues pasaron a 39,546, un alza del 6.8 %. En 2022, las ventas al mercado internacional fueron de 750,000, un 17 % superiores que el año anterior, el mismo porcentaje en el que crecieron los empleos (46,102).

Ausencia de estrategias estatales

Los investigadores señalaron que los esfuerzos gubernamentales no han sido eficaces para ayudar a los productores a recuperarse de las pérdidas debidas a enfermedades como la roya del café y la antracnosis, y a patrones climáticos erráticos que afectan a la floración.

El gobierno tiende a centrarse en programas de asistencia dirigidos a pequeños agricultores con menos de 3 hectáreas, que representan menos del 10 por ciento de las áreas plantadas.

“Mediante estos programas, el Ministerio de Agricultura, a través del Centro Nacional de Investigación Agrícola (CENTA), regala plantas de café que la mayoría de las veces carecen de genealogía y certificación de calidad, por lo que se obtienen árboles menos productivos. Además, los agricultores suelen carecer de recursos para el mantenimiento que permita a las plantas alcanzar la edad de producción (aproximadamente 3 años). Por ello, la mayoría de las veces los agricultores venden las plantas o éstas mueren por falta de insumos (es decir, fertilizantes, insecticidas, fungicidas)”, dice el texto.

Añaden que este programa suele tener problemas logísticos, y las plantas se distribuyen casi al final de la temporada de lluvias, por lo que muchas quedan sin plantar.

Esto es algo con lo que está de acuerdo el caficultor Juan Bolaños, que resiente la ausencia de una estrategia integral. Recuerda, por ejemplo, cuando en mayo de 2021, la Asamblea Legislativa aprobó un fideicomiso de $640 millones para el sector. Todo el sector cafetalero, dice, se sintió contento ante la noticia. Pero el fideicomiso sigue en papel tres años después.

Para el productor, una buena decisión para tomar es la de entregar , posiblemente, menos plantas, pero que se cuente con el apoyo para que estas lleguen a buen término al término de su ciclo de 3 años de maduración. A la entrega, por lo tanto, se debe sumar una buena logística de supervisión.

“Es un sector estratégico para el país, pues el café representa uno de los pocos bosques que van quedando para la captación de agua… ¿A qué se deben estos calores que vivimos? ¿No se ha fijado cómo todos los cafetales a pie de calle entre Chalchuapa y Santa Ana ahora son residenciales o lotificaciones? Conservar el bosque cafetalero es de beneficio para toda la población”, comenta el cafetalero Bolaños.

EDH: https://www.elsalvador.com/noticias/negocios/cafe-acafesal-sector-cafetalero-economia-/1145025/2024/