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The state of exception under which Nayib Bukele’s government has managed to neutralize the advance of gangs in El Salvador has several controversial aspects that the ruling party justifies with its popularity among citizens. Among these are the forced or involuntary disappearances recorded since the harsh policy was approved in March 2022, and that has been extended to the present. A group of civil society organizations has documented 327 disappearances, a “serious violation of human rights.”

Since the state of exception was imposed by a Parliament loyal to Bukele, Salvadoran police and military have carried out more than 78,000 massive and indiscriminate arrests of people. “Mostly, they are low-income young people between 18 and 30 years old, accused of illicit associations, whose legal drafting and application are so broad that it facilitates illegal and arbitrary arrests,” the report from the coalition of non-governmental organizations contextualizes.

“In addition, authorities refuse to provide information on the whereabouts of the detained individuals or acknowledge such detentions. This occurs on a massive, systematic, and repetitive basis, which shows, at least, that the highest-level authorities are aware of the situation. This deliberate practice aims to generate terror and subjugation among the relatives of those detained. In some cases, the refusal to provide information on the detained individuals comes from authorities trying to hide torture and the inhumane conditions in which they are held in prison,” the signing organizations add: Cristosal, Fespad Foundation for the Study of the Application of Law, the Due Process Foundation (DPLF), UCA’s Institute of Human Rights (Idhuca), Ormusa Association Organization of Salvadoran Women for Peace, and Pasionista Social Service (SSPAS), many of which have been repeatedly vilified by Bukele himself.

The report will be presented on May 9 to the UN Working Group on Enforced Disappearances (WGEID).

Three patterns of disappearance

The most glaring side of Bukele’s harsh policy, and the one that dominates the government’s and citizens’ discourse, is that the dismantling of gangs’ lethal violence has reduced homicides to almost zero. Moreover, the government insists, the extortive power of gang members in the territories has ended, and Salvadorans have been able to walk fearlessly through the streets at night again.

These organizations identified three patterns of forced disappearance in El Salvador. The first is that of “people detained by state agents (police or military) in public places and in front of witnesses; refusal to acknowledge the detention and their whereabouts; days, weeks, or months later due to the insistence of families, the individuals are located in detention centers; despite being located, the information is scarce, and the detainees are mostly incommunicado.”

The second pattern implies that “despite the families’ insistence and filing habeas corpus, no news” of the detainees is received. The last pattern has to do with the death of detainees in detention centers. “It is learned that individuals lost their lives while in state custody; the bodies of some of them are found with signs of torture and mistreatment,” the organizations warn.

The report also mentions that during this period, at least 244 people died while in state custody. “In this way, an absolute regime of incommunicado has been installed in the police and penitentiary system of El Salvador concerning those captured during the state of exception,” the report points out. Despite the complaints from relatives of those detained, the organizations say that the Attorney General’s Office has been negligent with them.

“The Attorney General’s Office paused the already scarce investigations into disappearances perpetrated by gangs and organized crime before the state of exception, excusing itself on the severity of criminality,” the organizations state. “In addition, criminal reforms were included that undermine basic guarantees of due process.”

Given the “seriousness of the situation facing the country,” the organizations request the United Nations to issue a “General Allegation on El Salvador highlighting the existence of thousands of unsolved disappearances committed by non-state agents, the existence of forced disappearances committed in the state of exception, including short-term forced disappearances, and the serious risk of the disappearance of people in prison situations.”

El País: https://elpais.com/america/2024-05-07/organizaciones-sociales-denuncian-327-desapariciones-forzadas-bajo-el-regimen-de-excepcion-de-bukele.html

Organizaciones sociales denuncian 327 desapariciones forzadas bajo el régimen de excepción de Bukele

El régimen de excepción con el que el Gobierno de Nayib Bukele ha logrado neutralizar el avance de las maras en El Salvador, tiene varios flancos controvertidos que el oficialismo justifica con la popularidad que tiene entre los ciudadanos. Entre ellos están las desapariciones forzadas o involuntarias registradas desde que se aprobó en marzo de 2022 la política de mano dura, y que se ha prorrogado hasta la actualidad. Un grupo de organizaciones de la sociedad civil ha documentado 327 desapariciones, una “grave violación a los derechos humanos”.

Desde que el régimen de excepción fue impuesto por un Parlamento leal a Bukele, policías y militares salvadoreños han llevado a cabo más de 78.000 detenciones masivas e indiscriminadas de personas. “En su mayoría, son jóvenes de bajos recursos de entre 18 y 30 años, acusados de agrupaciones ilícitas, cuya redacción legal y aplicación es de tal amplitud que facilita las detenciones ilegales y arbitrarias”, contextualiza el informe de la coalición de organizaciones no gubernamentales.

“En adición, las autoridades se niegan a brindar información sobre el paradero de las personas detenidas o a reconocer tales detenciones. Ello ocurre de forma masiva, sistemática y repetitiva lo que evidencia, al menos, que las autoridades del más alto nivel tienen conocimiento de la situación. Dicha práctica deliberada pretende generar terror y sometimiento de los familiares de las personas detenidas. En algunos casos, la negativa a dar información sobre las personas detenidas obedece a que las autoridades buscan ocultar torturas y las condiciones inhumanas en que son mantenidas en prisión”, agregan las organizaciones firmantes: Cristosal, Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (Fespad), Fundación para el Debido Proceso (DPLF), Instituto de Derechos Humanos de la UCA (Idhuca), Asociación Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (Ormusa) y Servicio Social Pasionista (SSPAS), muchas de ellas vilipendiadas en reiteradas ocasiones por el mismo Bukele.

El informe será presentado el 9 de mayo al Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de la Organización de las Naciones Unidas (WGEID, por sus siglas en inglés).

Tres patrones de desaparición

El lado más rutilante de la política de mano dura de Bukele, y la que más impera entre el discurso del Gobierno y los ciudadanos, es que la desarticulación de la violencia letal de las maras ha reducido los homicidios casi a cero. Se acabó además, sostiene el Ejecutivo, el poder extorsivo de los pandilleros en los territorios, y los salvadoreños pudieron volver a caminar sin miedo en las calles durante las noches.

Estas organizaciones identificaron tres patrones de desaparición forzada en El Salvador. El primero es el de “personas detenidas por agentes del Estado (policías o militares) en lugares públicos y frente a testigos; negativa a reconocer la detención y su paradero; días, semanas o meses después por la insistencia de las familias, las personas son ubicadas en centros dedetención; pese a ser ubicadas, la información es escasa y las personas detenidas están mayormente incomunicadas”.

El segundo patrón supone que “pese a insistencia de las familias e interposición de habeas corpus no se tiene noticia” de los detenidos. El último patrón tiene que ver con la muerte de los detenidos en los centros de detención. “Se tiene noticia que las personas perdieron la vida bajo custodia del Estado; los cuerpos de algunas de ellas son hallados con huellas de tortura y malos tratos”, alertan las organizaciones.

El informe también menciona que durante este periodo se reportaron la muerte de al menos 244 personas bajo custodia del Estado. “De este modo, se ha instalado un régimen de incomunicación absoluto en el sistema policial y penitenciario de El Salvador en relación con las personas capturadas durante el estado de excepción”, apunta el informe. A pesar de las denuncias de los familiares de los detenidos, las organizaciones señalan que la Fiscalía ha sido displicente con ellas.

“La Fiscalía General pausó las, de por sí escasas, investigaciones sobre las desapariciones perpetradas por las pandillas y el crimen organizado antes del estado de excepción, excusándose en la gravedad de la criminalidad”, afirman las organizaciones. “En adición, se incluyeron reformas penales que socavan garantías básicas del debido proceso”

Dada la “gravedad de la situación que atraviesa el país”, las organizaciones solicitan a Naciones Unidas una “Alegación General sobre El Salvador que destaque la existencia de miles de desapariciones cometidas por agentes no estatales no esclarecidas, la existencia de desapariciones forzadas cometidas en el estado de excepción, incluyendo las desapariciones forzadas de corto plazo, y el grave riesgo de la desaparición de personas en situación de prisión”.

El País: https://elpais.com/america/2024-05-07/organizaciones-sociales-denuncian-327-desapariciones-forzadas-bajo-el-regimen-de-excepcion-de-bukele.html