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Residents of Bajo Lempa have asked the Prosecutor’s Office to grant them the possibility to prove the innocence of their incarcerated relatives, who are now suffering from the “subhuman” conditions that prevail in the regime’s prisons, as well as the continuous beatings that are reported.

As the public is well aware, arrests made under the “state of exception” -which is no exception, but rather the rule- do not distinguish between guilty or innocent people, without giving those arrested the opportunity to clarify their situation, as it is almost equivalent to talking to walls.

For those who are unaware or don’t want to realize it, this “state of exception” or state of siege, as it was called before, limits the rights of Salvadorans to due process, including the right to be brought promptly before a judge who determines whether an arrest is valid and to be tried within no more than two years.

According to surveys, many Salvadorans support the regime until they or their relatives, friends, or neighbors are forced to endure it themselves, or walk around in fear of falling victim to it at any moment.

The same goes for the drama of families of missing persons: many are indifferent until it reaches their closest circle.

There have been reports of a Salvadoran resident in the United States who came to visit his family and disappeared. There are many cases of mothers searching for their children, sometimes for years, without authorities giving any answers.

In the current situation where the regime suspends judicial rights and conducts raids without giving anyone the opportunity to defend themselves for their personal conduct, we fall into the horror of “the righteous pay for the sinners,” where nobody has the chance to prove their innocence, to bring witnesses to attest to their behavior free of serious faults, or to show they committed no crime.

The organization Cristosal and the Humanitarian Legal Aid have exposed many cases where people who have not committed crimes, who are day laborers, small-scale farmers, artisans, students, and young people living in areas where most people are calm, are arbitrarily arrested and tortured without reason, and also marked, so that if they do not report every few days to a certain delegation, they will be taken back to the dark dungeons. And even if there is a court order to release them, if the chief jailer does not feel like complying, they will not be released, which only displays what psychiatrists call sadism.

However, even if it is not “obvious,” the world sees and censors all of this; torturing and harassing defenseless people does not go unnoticed.

Nothing Maduro or Díaz-Canel does to opponents and critics is ignored, even if today the great and consolidated democracies do nothing more than issue scoldings… we will see what will happen in Venezuela, where living conditions, the almost non-existent water supply, constant power outages, and arbitrary arrests are reaching a breaking point.

Paying off debt by acquiring debt? Just like paying it off with a credit card

The cracks in the current “State” of the regime are becoming more visible, like the issuance of new bonds that pay very high interest to cover interest and previous debt, which knowledgeable people equate to paying off debts with a credit card, which is akin to the classic comparison of shooting oneself in one’s own body, as it happens “here” and also “there”…

EDH: https://www.elsalvador.com/opinion/nota-del-dia/regimen-de-excepcion-/1136678/2024/

Los pobladores del Bajo Lempa piden a la Fiscalía poder defenderse

Pobladores del Bajo Lempa han solicitado a la Fiscalía que les conceda la posibilidad de demostrar la inocencia de sus familiares encarcelados y que ahora sufren de las condiciones “infrahumanas” que prevalecen en las cárceles del régimen, además de las continuas golpizas que se denuncian.

Como bien sabe el público, las capturas bajo el régimen de “excepción” —nada de excepción, ya es la regla— no distinguen entre culpables o inocentes, sin dar oportunidad a los capturados para aclarar su situación, pues casi equivale a hablar con las paredes.

Para quienes lo ignoran o no quieren darse cuenta, este estado de “excepción” o de sitio, como se le llamaba antes, limita los derechos de los salvadoreños a un debido proceso, entre ellos a ser llevados pronto ante un juez que determine si es válida una captura y comparecer en juicio en un plazo no mayor a dos años.

Según las encuestas, muchos salvadoreños apoyan el régimen hasta que les toca sufrirlo a ellos o a sus familiares, amigos o vecinos, o andan con el temor de caer víctimas de él en cualquier momento.

Igual sucede con el drama de las familias de desaparecidos: muchos son indiferentes hasta que llegan a experimentarlo en su círculo más cercano.

Se ha informado del caso de un salvadoreño residente en Estados Unidos que vino a visitar a su familia y que desapareció. Así hay muchos casos de madres que andan buscando a sus hijos, incluso por años, sin que las autoridades les den respuestas.

En los actuales momentos en que el régimen suspende los derechos judiciales y hace redadas sin dar oportunidad a nadie de defenderse por su personal conducta caemos en el horror de que “justos pagan por pecadores”, que nadie tiene la oportunidad de demostrar su inocencia, de llevar testigos que den fe de su comportamiento libre de fallas graves, de no haber cometido delito alguno.

La organización Cristosal y el Socorro Jurídico Humanitario han expuesto muchos casos en que personas que no han delinquido, que son jornaleros, agricultores en pequeño, artesanos, estudiantes y jóvenes que viven en zonas donde la mayoría son personas tranquilas, por disposición arbitraria son capturados y torturados sin razón alguna, quedando además marcados, que si no se presentan cada tantos días a la delegación tal serán nuevamente llevados a las tenebrosas ergástulas y aunque haya orden de un juzgado de liberarlos, si al carcelero mayor no le da la real gana cumplir, no salen, lo cual sólo exhibe lo que los siquiatras llaman sadismo.

Pero aunque no sea “evidente”, todo esto lo ve y censura el mundo, torturar y vejar personas indefensas no pasa inadvertido…

Nada de lo que Maduro o Díaz-Canel hacen con opositores y críticos se ignora, aunque por hoy las grandes y consolidadas democracias no hacen más que emitir regañitos… ya veremos lo que sucederá en Venezuela, donde las condiciones de vida, el casi nulo suministro de agua, los permanente apagones, las capturas arbitrarias están llegando a un punto previo al estallido.

¿Pagar deuda adquiriendo deuda? Igual como saldarla con tarjeta crédito

Las grietas del “Estado” actual del régimen son cada vez más visibles, como la emisión de nuevos bonos que pagan un altísimo interés para pagar intereses y previa deuda, lo que personas conocedoras equiparan a pagar deudas con una tarjeta de crédito, lo cual equivale al clásico parangón del que se mete un balazo en su propio cuerpo, como sucede “aquí” y también “allá”…

EDH: https://www.elsalvador.com/opinion/nota-del-dia/regimen-de-excepcion-/1136678/2024/