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For several days now, we have been hearing complaints about the government mistreatment of the University of El Salvador. It is the only public university with the highest number of students, programs, and professors, the largest budget, and the highest number of students with full or partial scholarships. In some university rankings, it appears as the best in El Salvador, although in a quite low position compared to other state universities in Latin America. In an efficient State, which knows that development cannot be achieved without knowledge, a university like the UES should be the most protected and supported institution by the government. However, this is not the case. For years, the budget has not been adequate. On the contrary, it is given a low budget and not paid on time what it is owed. It is used as lodging for athletes and its facilities are not returned on time. Some officials have the luxury of publicly devaluing the UES’s research, as recently done by an ANDA executive when discussing the university’s analysis of Lake Ilopango, which reveals the serious risks of water potabilization.

These attitudes are not new. But now, the contradictions take on a broader dimension when we frequently hear about large projects. Because talking about grand projects and disregarding scientific knowledge leads nowhere. An evident example of the contradictions between grandiose discourse and disregard for the UES can be found in recent news. The director-general of Energy, Hydrocarbons and Mines shared on X (formerly Twitter) that he had signed “legal instruments” with the International Atomic Energy Agency for the peaceful use of this energy. If I’m not mistaken, the only Salvadoran university that offers a physics program is the UES. And without good physics professionals, not just with undergraduate degrees, but with specializations and doctorates, it is very difficult to not only install but also manage a nuclear power plant for electricity generation. Beyond the convenience or not of a nuclear plant in a country as small as ours and the ecological risks it may entail, it is curious that a nuclear plant is sought while simultaneously mistreating and not seriously investing in the only public university with a physics program.

A few years ago, one of the best rectors in the history of the UES, Dr. María Isabel Rodríguez, insisted on relaunching research at the institution. At that time, deputies, who probably confused scientific research with the work carried out by the State Intelligence Agency, granted the UES a ridiculous amount for research. Today, it seems that the situation has not changed. What should be the “crown jewel”, as those who like classical language would say, lies in serious economic problems caused by the Salvadoran State itself. A Legislative Assembly with an abundance of young deputies should have a much greater university spirit. But it seems that political youth in the various powers of the State ignores the value of work and intellectual effort. They do not realize that without intellectual and scientific capacity, we will be condemned not only to remain at the tail end of human development but also to fall into unproductive fanaticism and polarization and be incapacitated for a productively humane dialogue. Supporting the UES is a national necessity that we all should demand.

UCA: https://noticias.uca.edu.sv/articulos/en-favor-de-la-ues

En favor de la UES

Desde hace días venimos escuchando quejas sobre el maltrato gubernamental a la Universidad de El Salvador. Es la única universidad pública, la que tiene mayor número de alumnos, de carreras y de catedráticos, la de mayor presupuesto y la de mayor número de estudiantes con becas totales o parciales. En algunos rankings de universidades aparece como la mejor de El Salvador, aunque en una situación bastante baja en comparación con otras estatales de América Latina. En un Estado eficiente, que sabe que no se llega al desarrollo al margen del conocimiento, una universidad como la UES debía ser la institución más protegida y apoyada gubernamentalmente. Pero no es así. Desde hace años, el presupuesto no es el indicado. Al contrario, se le pone un presupuesto bajo y no se le paga a tiempo lo que se le debe. Se la usa como hospedaje para deportistas y no se le devuelven a tiempo las instalaciones. Algunos funcionarios se dan el lujo de desvalorizar públicamente las investigaciones de la UES, como ha hecho recientemente un directivo de ANDA ante el análisis universitario del lago de Ilopango, en el que se habla de los graves riesgos de la potabilización del agua.

Estas actitudes no son nuevas. Pero en la actualidad, las contradicciones adquieren una dimensión más amplia cuando se escucha con tanta frecuencia hablar de grandes proyectos. Porque hablar de grandes proyectos y despreciar el conocimiento científico no lleva a ninguna parte. Un ejemplo evidente de las contradicciones entre los discursos grandiosos y la despreocupación por la UES lo podemos encontrar en una noticia reciente. El director general de Energía, Hidrocarburos y Minas compartió en X (antes Twitter) que había firmado “instrumentos legales” con el Organismo Internacional de Energía Atómica para el uso pacífico de esta energía. Si no me equivoco, la única universidad salvadoreña que tiene la carrera de física es la UES. Y sin buenos profesionales de física, no solo con licenciatura, sino con especialidades y doctorados, es muy difícil no solo instalar, sino también manejar una central térmica nuclear para generación de energía eléctrica. Más allá de la conveniencia o no de una planta nuclear en un país tan pequeño como el nuestro y los riesgos ecológicos que puede entrañar, lo curioso es que se quiera instalar una planta nuclear y simultáneamente se maltrate y no se invierta con seriedad en la única universidad pública con una carrera de física.

Hace algunos años, uno de los mejores rectores que ha tenido la UES a lo largo de su historia, la Dra. María Isabel Rodríguez, insistió en relanzar la investigación en el centro de estudios. Los diputados de aquel tiempo, que probablemente confundían la investigación científica con el trabajo que realizaba el Organismo de Inteligencia del Estado, le dieron a la UES una cantidad ridícula para investigación. Hoy no parece que haya cambiado la situación. Lo que debía ser la “joya de la corona”, como dirían los que les gusta el lenguaje clásico, yace en serios problemas económicos causados por el propio Estado salvadoreño. Una Asamblea Legislativa en la que abundan diputados jóvenes debería tener un talante universitario mucho mayor. Pero da la impresión que la juventud política en los diversos poderes del Estado pasa de largo ante el valor del trabajo y el esfuerzo intelectual. No se dan cuenta de que sin capacidad intelectual y científica estaremos condenados no solo a permanecer en la cola del desarrollo humano, sino también a caer en fanatismos y polarizaciones improductivas, e incapacitados para un diálogo humanamente productivo. Apoyar a la UES es una necesidad nacional que todos deberíamos reclamar.

UCA: https://noticias.uca.edu.sv/articulos/en-favor-de-la-ues