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Of course, the Islamic State and all its branches, such as the one responsible for the recent attack in Moscow, the ISIS-J from Khorasan, pose imminent threats to Europe, Asia, and the world. During his official visit to South America these days, French President Emmanuel Macron recognized from French Guiana that the ISIS-J act raises alerts in his country ahead of the upcoming Olympic Games in Paris.

Terrorist attacks against democracies are the constant; in fact, since its establishment in Afghanistan in 2015, ISIS-J has carried out numerous attacks in Europe, but targeting the tyrannical regime of Russian Putin – a perpetrator of mass exterminations – raises a special question: Why do terrorists attack terrorists?

With Khorasan, ISIS claims the historic “Great Khorasan” of Persian majority, a territory located today almost entirely on the border between Iran and Afghanistan. For Iran’s Shiite cleric terrorists, ISIS is also an enemy, but ISIS-J attributes Putin’s brutal repression of Muslim communities in the Russian republics of the North Caucasus and in Syria to support the dynastic dictator Bashar al-Assad. Putin allegedly used and/or provided chemical weapons to al-Assad for at least two of these massacres. A UN panel of experts confirmed seven years ago the use of sarin gas by Syria and provided evidence that ISIS, on its part, would have used mustard gas against al-Assad loyalists.

The Chinese Communist Party’s support for Russia, Iran, and Afghanistan geographically extends the armed arm of ISIS-J. Chinese leaders carry accusations of massacres against Muslim communities, particularly against the Uighur ethnic group in northeastern China. The Uighurs – labeled “terrorists” by Beijing – have been confined to concentration camps in their own millennia-old region, subjected – among other abuses – to systematic torture, forced sterilization of women and men, and brainwashing to eliminate Uighur culture and generate obedience to Beijing.

The set of contradictions exposed by the ISIS-J attack in Moscow demonstrates the irresponsibility of Central America’s tyrannical governments in establishing alliances with Russia and China without any benefit to our people. Democracy in the constitutional text and political reality, within a country and in foreign relations, is incompatible with bloodshed and disrespect for international law. For example, the “police academy” in Nicaragua, by Daniel Ortega’s decision, will soon be led by Russian police. No less serious: Russian and Chinese deputies – accomplices of Putin and Xi – are partners in several legislative assemblies and even the Central American Parliament created as the repository of the Esquipulas II agreements under the idea of a region of peace and freedom, with full respect for human rights, whose democratic path we have lost.

The fights between terrorists, such as ISIS-J versus Putin, represent a more complex dynamic than attacks against democratic nations, which is why the tragic, painful, and inhumane moment, with hundreds of dead and wounded in Moscow, leaves us speechless: terrorism against innocent civilians exported by Putin, causing suffering for millions of people in Ukraine and the world, now has it at home.

Ph.D. in International Relations

EDH: https://www.elsalvador.com/opinion/editoriales/terrorismo-rusia-estado-islamico-/1132393/2024/

Terroristas versus terroristas

Por supuesto que el Estado Islámico y todos sus ramales como la ejecutora del atentado reciente en Moscú, el del Jorasán (ISIS-J), constituyen peligros inminentes en Europa, Asia y el mundo. En estos días de visita oficial por Suramérica, el presidente Emanuel Macron reconoció desde la Guayana Francesa que el acto de ISIS-J eleva las alertas en su país de cara a los próximo Juegos Olímpicos en París.

Los ataques terroristas contras las democracias es la constante; de hecho, el ISIS-J desde su constitución en Afganistán el año 2015 ha ejecutado numerosos ataques en Europa, pero que atente contra el régimen del tirano ruso Putin -perpetrador de exterminios masivos-merece una interrogante especial: ¿Por qué terroristas atacan terroristas?

Con Jorasán, ISIS reivindica el histórico “Gran Jorasán” de mayoría persa, territorio localizado hoy casi totalmente en la parte fronteriza de Irán con Afganistán. Para los terroristas clérigos chií de Irán también ISIS es su enemigo, pero ISIS-J le atribuye a Putin la brutal represión contra comunidades musulmanas en las repúblicas rusas del Cáucaso Norte, y en Siria para sostener al dictador dinástico Bashar al-Assad. Putin habría utilizado y/o provisto de armas químicas a al-Assad para al menos dos de esas matanzas. Un panel de expertos de la ONU confirmó hace 7 años el uso de gas sarín por Siria y aportó evidencias de que ISIS, por su parte, habría utilizado gas mostaza contra leales a al-Assad.

El apoyo del Partido Comunista chino a Rusia, Irán y Afganistán prolonga geográficamente el brazo armado de ISIS-J. Los jerarcas chinos cargan señalamientos por matanzas contra comunidades musulmanas en particular contra el grupo étnico uigur en el nordeste de China.  Los uigures-etiquetados “terroristas” por Pekín-han sido confinados a campos de concentración en su propia región milenaria, sometidos-entre otros abusos-a torturas sistemáticas, esterilización forzada de mujeres y hombres, y lavado de cerebro para eliminar la cultura uigur y generar la obediencia a Pekín.

El conjunto de contradicciones desnudadas por el ataque de ISIS-J en Moscú exhibe la irresponsabilidad de los gobiernos tiránicos de Centroamérica al establecer alianzas con Rusia y China sin ningún beneficio para nuestros pueblos. La democracia en el texto constitucional y en la realidad política, dentro de un país y en las relaciones exteriores, es incompatible con el derramamiento de sangre y el irrespeto al Derecho Internacional. Por ejemplo, la “academia policial” en Nicaragua por decisión de Daniel Ortega será dirigida muy pronto por policías rusos. No menos grave: los diputados de Rusia y China-cómplices de Putin y Xi-son socios de varias asambleas legislativas y hasta del Parlamento Centroamericano creado como depositario de los acuerdos de Esquipulas II bajo el ideario de una región de paz y libertad, de vigencia absoluta de los derechos humanos, cuya ruta democrática hemos perdido. 

Los pleitos entre terroristas, como ISIS-J versus Putin, constituyen una dinámica más compleja que los atentados contra naciones democráticas, por ello el momento trágico, doloroso e inhumano, con cientos de muertos y heridos en Moscú, nos deja sin palabras: el terrorismo contra civiles inocentes exportado por Putin, que provoca sufrimiento para millones de personas en Ucrania y el mundo, ahora lo tiene en casa.

Doctor en Relaciones Internacionales

EDH: https://www.elsalvador.com/opinion/editoriales/terrorismo-rusia-estado-islamico-/1132393/2024/