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Carlos’s biggest fear is to receive his life partner in a coffin, who is currently held in the Apanteos prison after being arrested a year and eight months ago under the state of exception.

On the night of August 26, 2022, three police officers arrived at the home of Jocelyn Beatriz Rivera Menjivar, 30, while she was breastfeeding her one-year-three-month-old son. Her husband recounts that after checking Jocelyn’s DUI, one of the officers commented that she did not appear in the system, but another suggested they still take her because they would find something.

At the police station, agents informed Carlos that the detainee would be charged with illicit group activity and assured that she had admitted to being part of a gang, but he denies it is true, as he had been living with her for 10 years and says he never saw her associate with such people.

Jocelyn’s partner fears that she may die in prison based on her mental health situation. In a habeas corpus filed with the Supreme Court, he argued that his life partner had depression issues before her arrest due to losing her first pregnancy.

But Carlos suspects that his child’s mother’s health problems have worsened in prison, due to the response received on March 14, 2023, from a specialized instruction court to a request for a special hearing.

The court points out that a forensic medicine report states the detainee “according to her medical history suffers from schizophrenia; in the physical examination she exhibits scabies, in addition to anxiety and depression crises, a tendency to cry and suicidal thoughts.”

The document also suggests providing the detainee psychiatric consultation because her condition is a chronic illness and “not providing treatment and psychological therapy could lead to death.”

On June 20, 2023, Carlos submitted a new request to the Supreme Court, with precautions that were made to the habeas corpus request, but insists that to date he has not received a response.

The detainee’s partner has requested a precautionary measure from the Court to order that she receive medication and necessary medical treatments.

He also requests the detainee to be placed in a hospital center since her health condition poses a danger to her life.

On the other hand, he requests Jocelyn’s release for the violation of her freedom rights due to a lack of judicial motivation.

An affected child

Carlos explains that although Jocelyn’s arrest has affected the entire family, their youngest son suffered the most since he only drank breast milk.

“For the boy, it was tough (…) he only cried, would not take the milk, got a stomach ache,” says the father.

Since his mother’s arrest, the boy did not like sleeping in the room where he slept with her; the father says he had to put a hammock in the living room, but even then, the child cried and fell asleep, usually until dawn, until he was tired of crying.

He still has sleep problems, appetite issues, and is hyperactive, says the father.

Carlos lost his job as a professor at one of the two private universities where he worked because he was dedicated to carrying out paperwork at various state institutions, hospitals, and social organizations in the fight for his life partner’s freedom.

Socorro Jurídico Humanitario supports the family, expressing their concern because they claim to have exhausted all constitutional possibilities, even responding to the prevention of a habeas corpus. There is no response from the corresponding authorities.

“Knowing her severe diagnosis, which is not just anyone’s statement but from Forensic Medicine, that without the necessary treatment for her illnesses, they may even lead to her death, we have no choice but to denounce it publicly,” says Ingrid Escobar, director of Socorro Jurídico Humanitario.

For now, the case is in the hands of the Fourth Tribunal Against Organized Crime of San Salvador.

“If this young woman dies in the hands of the State, we can prove that at all times and in all jurisdictions, we have told them about the severe risk of death (…) we only ask for her release and if they want to continue investigating, let it be free,” adds Escobar.

Carlos takes comfort in the memories of his partner he keeps on his cellphone, including a trip to the beach just 15 days before the arrest. They ate fish, bought swimwear for the baby, who still couldn’t walk, and for several hours, they enjoyed the sand and waves on the beach, never suspecting that it would be the last time they would go out as a family.

EDH: https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/piden-liberacion-de-mujer-con-esquizofrenia-recluida-en-apanteos/1133534/2024/?utm_source=twitter&utm_medium=noticias&utm_campaign=organico

Piden liberación de mujer con esquizofrenia recluida en Apanteos

El mayor temor de Carlos es recibir en un ataúd a su compañera de vida, quien se encuentra recluida en el penal de Apanteos, luego de ser detenida hace un año y ocho meses en el contexto del régimen de excepción. 

La noche del 26 de agosto de 2022 tres policías llegaron a la vivienda de Jocelyn Beatríz Rivera Menjívar, de 30 años, mientras amamantaba a su hijo de un año tres meses. Su marido relata que luego de revisar el DUI de Jocelyn, uno de los agentes comentó que no aparecía en el sistema, pero otro sugirió que igual se la llevaran porque ya le iban a encontrar algo.

En la delegación policial, los agentes le informaron a Carlos que la detenida sería acusada por el delito de agrupaciones ilícitas y aseguraron que ella misma había aceptado ser parte de una pandilla, pero él niega que eso sea cierto, porque tenía 10 años de vivir con ella y dice que nunca la vio relacionarse con ese tipo de personas.

El miedo del compañero de Jocelyn, que ella pueda morir dentro del penal, se basa en la situación de salud mental de la joven madre. En un habeas corpus presentado a la Corte Suprema, expuso que su compañera de vida, antes de su detención, había tenido problemas depresivos a causa de la pérdida de su primer embarazo.

Pero Carlos sospecha que los problemas de salud de la madre de su hijo se han agravado dentro de la prisión, debido a la respuesta obtenida el 14 de marzo de 2023 por un juzgado especializado en instrucción, a una solicitud de audiencia especial.

El juzgado señala que un informe de Medicina Legal indica que la detenida “según historial médico padece esquizofrenia; en el exámen físico presenta escabiosis, además de crisis de ansiedad y depresión, tendencia al llanto e ideas suicidas”. 

Asimismo el documento sugiere que se le brinde a la detenida consulta psiquiátrica debido a que su condición es una enfermedad crónica y “de no darle el tratamiento y terapia psicológica podría llevar a la muerte”.

El 20 de junio de 2023, Carlos presentó un nuevo escrito ante la Corte Suprema, con las prevenciones que le hicieron a la solicitud de habeas corpus, pero asegura que hasta la fecha no ha tenido respuesta. 

El compañero de vida de la capturada ha solicitado a la Corte una medida cautelar para que ordene que ella reciba el medicamento y los tratamientos médicos necesarios. 

Además, el internamiento de la imputada en un centro hospitalario debido a que su condición de salud representa un peligro para su vida. 

Por otra parte, pide la liberación de Joselyn por la vulneración a su derecho de libertad por falta de motivación judicial.

Un niño afectado

Carlos explica que aunque la captura de Joselyn ha afectado a toda la familia, él que más sufrió fue su hijo pequeño, debido a que solamente tomaba leche materna. 

“Para el niño fue duro (…) él solo lloraba, no me agarraba la  leche, se enfermó del estómago”, dice el papá. 

Desde que su madre fue capturada, el niño no le gustaba dormir en el cuarto donde dormía con ella, el padre narra que tuvo que poner una hamaca en la sala, pero aún así el infante lloraba y se quedaba dormido, usualmente hasta la madrugada, hasta que se cansaba de llorar.

Ahora sigue teniendo problemas de sueño, apetito y está hiperactivo, dice el padre. 

Carlos perdió su trabajo como catedrático en una de las dos universidad privadas donde laboraba, debido a que se dedicó a realizar trámites en diferentes instituciones del Estado, hospitales y organizaciones sociales, en la lucha por lograr la libertad de su compañera de vida. 

La familia ha sido apoyada por el Socorro Jurídico Humanitario, quienes han mostrado su preocupación porque según ellos ya han agotado todas las posibilidades constitucionales, incluso respondiendo la prevención de un habeas corpus. no hay una respuesta por parte de las autoridades correspondientes. 

“Sabiendo su diagnóstico tan grave, que no lo dice cualquier persona, sino Medicina Legal, que de no dársele sus tratamientos sus enfermedades pueden llegar a causarle incluso la muerte, no nos queda más que denunciarlo públicamente” manifiesta Ingrid Escobar, directora del Socorro Jurídico Humanitario. 

Por el momento, el caso se encuentra a cargo del Tribunal Cuarto Contra el Crimen Organizado de San Salvador.

“Si esta muchacha llega a fallecer en manos del Estado, nosotros tenemos como probar que en todo momento y en todas las jurisdicciones les hemos dicho el grave riesgo de muerte (…) solo pedimos que la liberen y que si quieren seguir investigando, sea libertad” agrega Escobar. 

Carlos se consuela con los recuerdos de su compañera que guarda en su celular. Entre esos un paseo a la playa solo 15 días antes de la captura. Comieron pescado, le compraron ropa de baño al bebé, que aún no caminaba, por varias horas disfrutaron de la arena y las olas en la playa, sin sospechar que esa era la última vez que pasearían en familia.

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