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Friends:

It’s the same story again. Another 13-year-old girl, this time in Bosques del Río in Soyapango, was raped by a soldier, this time from the Parachute Battalion, assigned to secure this neighborhood. Again, the soldier’s comrades didn’t intervene to prevent the rape, but stood guard to ensure it happened. And once again, the Armed Forces, the National Civil Police (PNC), and the Prosecutor’s Office try to cover up the crime.

It happened in Mizata, and it happened again on October 31st in Soyapango. And who knows how many more times it has happened that haven’t been reported. This time it’s reported by El Diario de Hoy, with a detail that is chilling: “A family member lifted her blouse slightly and then they saw that, in addition to various bruise marks, on one side she had the mud imprint of a military boot.” It’s not just chilling, it’s also symbolic of the essence of the problem: militarism.

There’s another no less chilling detail mentioned in the Diario’s report: “Neighbors in Bosques del Río are terrified and few dare to speak about the case. Some, despite living just meters away from the victim, deny knowing about the case, the girl, and her family.”

This symbolizes another essence of the problem: Fear. The neighbors have to coexist with the military, who now rule the neighborhood, control it, and can arrest anyone they want under the “rules” of the permanent state of emergency.

The fear is understandable. From Soyapango, they have taken thousands of neighbors under accusations that nobody had to document or prove. With this, the government sends a clear message: This can happen to anyone, as long as a soldier, a policeman, or a snitch points the finger at them.

The other message is: Enjoy the security we provide you from the gangs, which have terrorized you for years. This is what you wanted, so celebrate the peace and the shows that your president brings you – and keep quiet!

You, the parents, siblings, neighbors, and friends of the girls who live in fear of being raped by uniformed men, at some point you will have to break the silence, before you become complicit. You will have to defend your daughters and support the brave ones who do report the rapes and arbitrary detentions.

If you don’t help each other, no one will defend you.

Regards, Paolo Luers

EDH: https://www.elsalvador.com/opinion/cartas-de-paolo/las-cartas-de-paolo-luers-/1106878/2023/

Carta a la gente en Soyapango y otros barrios: ¿Hasta cuándo van a callarse?

Amigos:
Otra vez lo mismo. Otra vez una niña de 13 años, esta vez en Bosques del Río en Soyapango, fue violada por un soldado, esta vez del Batallón de Paracaidistas, que está asignado a dar seguridad a esta colonia. Otra vez, los compañeros del soldado no intervinieron para evitar la violación, sino montaron guardia para que se consumara. Y otra vez la Fuerza Armada, la PNC y la Fiscalía tratan de encubrir el crimen.

Así pasó en Mizata, y volvió a pasar en el 31 de octubre en Soyapango. Y a saber cuántas veces más que no se han reportado. Esta vez lo reporta El Diario de Hoy, con un detalle que es escalofriante: “La familiar le levantó un poco la blusa y fue entonces que vieron que, además de varias marcas de golpes, en un costado tenía marcado con lodo, la suela de una bota militar.” No sólo es escalofriante, es a la vez simbólico para la esencia del problema: el militarismo.

Hay otro detalle no menos escalofriante que menciona el reporte del Diario: “Vecinos de la colonia Bosques del Río están atemorizados y son pocos los que se atreven a hablar del caso. Algunos, a pesar de vivir a pocos metros de la víctima, niegan conocer el caso, conocer a la niña y su familia”.

Esto simboliza otra esencia del problema: El miedo. Los vecinos tienen que convivir con los militares, que ahora son los que mandan en la colonia, la controlan y pueden capturar a quien quieren bajo las “reglas” del régimen de excepción permanente.

El miedo es entendible. De Soyapango han llevado a miles de vecinos bajo acusaciones que nadie ha tenido que documentar o comprobar. Con esto, el gobierno manda un mensaje claro: Esto puede pasar a cualquiera, con tal que un soldado, un policía o una oreja le ponga el dedo.

El otro mensaje es: Disfruten de la seguridad que nosotros le brindamos de las pandillas, que los han atemorizado por años. Esto es lo que ustedes querían, así que celebren la tranquilidad y los espectáculos que les lleva su presidente – ¡y manténganse callados!

Ustedes, los padres, hermanos, vecinos y amigos de las niñas que viven con miedo de ser violados por uniformados, en algún momento tendrán que romper el silencio, antes de que se vuelvan cómplices. Tendrán que defender a sus hijas y apoyar a los valientes que sí denuncian las violaciones y las detenciones arbitrarias.

Si ustedes no se ayudan, nadie les va a defender.

Saludos, Paolo Luers

EDH: https://www.elsalvador.com/opinion/cartas-de-paolo/las-cartas-de-paolo-luers-/1106878/2023/