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He also announced the latest escalation in his relentless crackdown on his country’s street gangs, which has produced a staggering 57,000 people arrested on suspicion of gang affiliation since March.

Bukele’s self-proclaimed «war on gangs» has likewise led to an increase in cases of arrests deemed arbitrary.

«Thanks to God and thanks to you, Salvadorans have true peace,» President Bukele told thousands of soldiers and police at a carefully staged evening event to launch the fifth phase of his controversial «Territorial Control Plan». 

Called «Extraction,» it aims to strengthen military control of El Salvador’s main cities using high-tech surveillance equipment to prevent gang members from leaving or entering.

The operation began this weekend with 10,000 members of the security forces surrounding the municipality of Soyapango, where they started arresting suspected gang members.

President Bukele dismissed criticism from international human rights organizations and foreign governments over the «state of emergency» he imposed nine months ago following a weekend of extreme gang violence in which more than 70 people were killed.

The emergency measure gave police sweeping new powers, including the right to detain suspects without due process. Bukele told officials that he had the support of more than 95% of Salvadorans.

However, El Salvador’s prison population is proportionately the highest in the world. Already overcrowded prison facilities are bursting at the seams with the arrival of new inmates, leading the government to announce the construction of a large new prison.

Evidence suggests that hundreds, perhaps thousands of people with no apparent links to the gangs have fallen in the raids.

When police officers forced their way through the door of Zoyla Torres’ house, she thought it was a mistake.

«We don’t give trouble to anyone,» she insists. «My husband has nothing to do with the gangs. He works in a factory making sacks for transporting crops.»

However, the police burst into her humble home and arrested her husband Manuel and her brother-in-law while her children were having breakfast.

The same thing was happening across the street at her brother’s house – all based on an anonymous tip.

The three men spent nearly a month enduring the worst prison conditions in Latin America. Zoyla says they were beaten regularly in prison and have been traumatized by the experience.

Marta, an 18-year-old psychology student, was not so lucky.

Her father, Oscar, claims that Marta – a pseudonym – was taken from the house after the police forced her to give them the name of a gang member.

Since she did not know any gang members and was not prepared to accuse anyone falsely, they arrested her, Óscar says.

«At the end of December, she will serve six months in prison. They arrested her for illicit association. But they had no proof, no evidence.»

Oscar’s attempts to win his daughter’s freedom – presenting evidence of her college enrollment and testimonials from her church group about her excellent character – have fallen on deaf ears.

And now Marta, like thousands of other prisoners, faces another six months in legal limbo as the state of emergency will be extended again this year.

Lucrecia Landaverde, a lawyer representing dozens of detainees pro bono, says the policy is causing lasting damage to El Salvador’s judicial system.

«So far, there have been thousands of arbitrary arrests, unfounded accusations, and illegal detentions. There have not been preliminary investigations to see if those arrested are part of the mara structure,» he alleges.

With the right to habeas corpus practically suspended and some police allegedly justifying arbitrary detentions as simply «the will of the president,» it is a concise step to complete totalitarianism, warns Landaverde.

BBC: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-63852269

El Salvador: las personas que han caído en el implacable operativo contra las maras

Anunció también la más reciente escalada en su implacable operativo represivo contra las pandillas callejeras de su país, que ha producido una cifra abrumadora de 57.000 personas arrestadas bajo sospecha de estar afiliadas a pandillas de maras desde marzo.

La autoproclamada «guerra contra las maras» de Bukele igualmente ha dado lugar a un aumento de casos de arrestos considerados como arbitrarios.

«Gracias a Dios y gracias a ustedes, los salvadoreños tienen una paz verdadera», expresó el presidente Bukele a miles de soldados y policías en un evento nocturno cuidadosamente preparado para lanzar la quita fase e su polémico «Plan de Control Territorial». 

Llamado «Extracción», su objetivo es fortalecer el control militar de las principales ciudades de El Salvador usando equipos de vigilancia de alta tecnología, supuestamente para impedir la salida o entrada de pandilleros.

El operativo se inició este fin de semana con 10.000 integrantes de los cuerpos de seguridad rodeando el municipio de Soyapango, donde empezaron a detener supuestos miembros de las pandillas.

El presidente Bukele desestimó las críticas de las organizaciones internacionales de derechos humanos y de gobiernos extranjeros sobre el «estado de excepción» que impuso hace nueve meses, después de un fin de semana de extrema violencia pandillera en la que más de 70 personas murieron.

La medida de emergencia dotó a la policía con nuevos y amplios poderes, incluyendo el derecho a detener a sospechosos sin debido proceso. Bukele les dijo a los oficiales que tenía el apoyo de más del 95% de los salvadoreños.

Sin embargo, la población carcelaria de El Salvador es proporcionalmente la más alta del mundo. Los ya hacinados predios penitenciarios están a punto de reventar con la llegada de nuevos reclusos, llevando al gobierno a anunciar la construcción de una nueva gran cárcel.

La evidencia sugiere que cientos, tal vez miles de personas sin obvios vínculos con las maras han caído en las redadas.

Cuando los agente de policía entraron a la fuerza por la puerta de la casa de Zoyla Torres, ella creyó que se trataba de un error.

«Nosotros no le damos problema a nadie», insiste. «Mi esposo no tiene nada que ver con las maras. Él trabaja en una fábrica haciendo costales para el transporte de cosechas».

Sin embargo, la policía irrumpió en su humilde hogar y detuvo a su esposo Manuel y su cuñado, mientras sus hijos desayunaban.

Lo mismo estaba sucediendo al otro lado de la calle, en la casa de su hermano -todo en base a una pista anónima.

Los tres hombres estuvieron casi un mes soportando las peores condiciones carcelarias en América Latina. Zoyla cuenta que los golpeaban con regularidad en la cárcel y que han quedado traumatizados por la experiencia.

Marta, una estudiante de psicología de 18 años, no tuvo tanta suerte.

Su padre Óscar asegura que Marta -un pseudónimo- fue sacada de la casa después de que la policía la forzara a darles el nombre de un pandillero.

Como no conocía a ningún pandillero y no estaba preparada para acusar falsamente a alguien, simplemente la arrestaron, cuenta Óscar.

«A finales de diciembre cumplirá seis meses en prisión. La arrestaron por asociación ilícita. Pero no tenían pruebas, ninguna evidencia».

Los intentos de Óscar para lograr la libertad de su hija -presentando evidencia de su matriculación en la universidad y testimonios de su grupo en la iglesia en cuando a su buen carácter- han caído en oídos sordos.

Y ahora Marta, como miles de otros presos, enfrenta otros seis meses en un limbo legal ya que el estado de excepción se extenderá otra vez este año.

Lucrecia Landaverde, una abogada que representa gratuitamente a decenas de detenidos, dice que la política está causando un daño duradero al sistema judicial de El Salvador.

«Hasta el momento, ha habido miles de arrestos arbitrarios, acusaciones sin fundamento y detenciones ilegales. Ni siquiera ha habido investigaciones preliminares para ver si los arrestados hacen parte de la estructura de las maras», alega.

Con el derecho a habeas corpus prácticamente suspendido y algunos policías supuestamente justificando las detenciones arbitrarias como simplemente «la voluntad del presidente», es un paso muy corto para llegar al completo totalitarismo, advierte Landaverde.

BBC: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-63852269