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Accompanied by soldiers of the Armed Forces of El Salvador (FAES), on February 9, 2020, President Nayib Bukele stormed the Legislative Assembly, sat in the president’s chair of that state body, and opened a plenary session to pray. This show of force had a reason, at least in the president’s speech: to pressure the deputies for the approval of a $109 million loan earmarked for security. Specifically, to finance phase III of the Territorial Control Plan, the government’s strategy at the time was to combat crime supposedly.

But the money has not arrived.

Sixteen months after the ratification of that loan — finally made in June 2021 — El Salvador still hasn’t received a penny despite the urgency shown by the government on the morning of February 9, an act for which President Bukele began to collect authoritarian epithets. «An alarming violation of democratic norms,» the Washington Post called it in its February 12, 2020 editorial.

The Central American Bank for Economic Integration (CABEI) has not made the first disbursement, as reported by the bank to Voz Publica last October 8 through a request for information and as ratified by Revista Factum last October 12 through the bank’s communications office. The status of the loans, updated as of September 21, is also available on the bank’s website.

In its response, the bank gives these reasons: «No preconditions have been met for the disbursements of either loan as of this date. It is impossible to list the changes or adjustments pending approval by CABEI given that they are still in the process of formulation and pending formalization.»

Revista Factum: https://www.revistafactum.com/bcie-prestamo-no/

El BCIE no ha desembolsado los $109 millones por los que Bukele invadió la Asamblea

Acompañado por soldados de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES), el 9 de febrero de 2020, el presidente Nayib Bukele irrumpió en la Asamblea Legislativa, se sentó en la silla del presidente de ese órgano de Estado y abrió una sesión plenaria para orar. Esa demostración de fuerza tuvo una razón, al menos en el discurso del mandatario: presionar a los diputados para la aprobación de un préstamo de $109 millones destinado a la seguridad. En concreto, para financiar la fase III del Plan de Control Territorial, la estrategia gubernamental de ese momento para supuestamente combatir a la criminalidad.

Pero ese dinero no ha llegado.

Dieciséis meses después de la ratificación de ese préstamo -hecha finalmente en junio de 2021-, El Salvador aún no recibe un centavo pese a la urgencia mostrada por el gobierno la mañana del 9F, un acto por el cual el presidente Bukele comenzó a coleccionar calificativos autoritarios. “Una alarmante violación de las normas democráticas”, lo llamó el Washington Post en su editorial del 12 de febrero de 2020.

El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) no ha hecho efectivo el primer desembolso, según informó el banco a Voz Pública el pasado 8 de octubre a través de una solicitud de información y como lo ratificó Revista Factum el pasado 12 de octubre a través de la oficina de comunicaciones del banco. En la web de esa institución también se puede ver el estado de los préstamos, actualizado al 21 de septiembre.

En su respuesta, el banco esgrime estas razones: “No se ha cumplido ninguna condición previa para los desembolsos de ninguno de los dos préstamos a esta fecha. No es posible enumerar los cambios o ajustes pendientes de aprobar por el BCIE dado que aún se está en proceso de formulación y pendientes de ser oficializados”.

Revista Factum: https://www.revistafactum.com/bcie-prestamo-no/