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«The military here has wiped out everything. I assure you that here each family has detained at least one family member since the regime’s beginning.» Those are the words with which Camila described the situation of Puerto El Triunfo in Usulután, where its inhabitants affirm that the military now dominates the municipality.

Camila has participated in marches carried out by relatives of prisoners, but fear does not allow her to express her case publicly. The only thing he dares to say is that the authorities have captured a few gang members and many innocent people in that municipality.

While recounting what she and her neighbors are going through, she mentions that at night a group of soldiers patrol the streets of Puerto El Triunfo in a double cabin pickup with a horn in which they ask everyone to «deliver the gang members.»

That’s why they say that now in Puerto El Triunfo, the military is in control. Soldiers have captured fishermen, boatmen, hairdressers, motorcyclists, and even a former mayor of the municipality. And those who remain live in fear of being next.


Los militares se adueñaron de Puerto El Triunfo

«Los militares aquí han arrasado con todo. Le aseguro que acá cada familia tiene al menos un familiar detenido desde que inició el régimen». Esas son las palabras con las que Camila describió la situación de Puerto El Triunfo, en Usulután, donde sus habitantes afirman que el municipio ahora es dominado por los militares.

Camila ha participado en marchas realizadas por familiares de privados de libertad, pero el miedo no la deja expresar públicamente su caso. Lo único que se atreve a contar es que en ese municipio las autoridades han capturado a pocos pandilleros y muchas personas inocentes.

Mientras relata lo que viven ella y sus vecinos, menciona que por las noches un grupo de militares patrullan las calles de Puerto El Triunfo en un pick up doble cabina con una bocina en la que piden a todos que «entreguen a los pandilleros».

Por eso dicen que ahora en Puerto El Triunfo los militares son los que tienen el control. Los soldados han capturado a pescadores, lancheros, peluqueros, motoristas e incluso a un exalcalde del municipio. Y los que quedan viven con miedo de poder ser el siguiente.