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On Sunday, March 14, 2021, minutes before the end of the broadcast of Focos, Karen Fernández said goodbye as host of her program. Karen, who had interviewed for four years, announced that she was leaving the television space to take up a position behind the cameras as co-director. Although the decision to leave the screen had been meditating on for a few months, he says that he decided to do so because of a particular trigger: the hundreds of insults – even some threats – from followers of the president and his party through Twitter. His interviews were a space where, exceptionally, uncomfortable questions were asked on television to political representatives of all colors. He even bothered the Vice President of the Republic.

«People have the right to give their opinion about our work, but it is very different from being told ‘hopefully you and your mother are raped,» Karen tells El Faro about the type of messages she received when the president renamed a quote from her on a television program. On June 28, 2019, she says the attacks began to arrive systematically.

That day Karen participated as a panelist in República on Channel 33. In the program, the journalist compared the Nazi concentration camps with some photos of the gang members stacked one after the other as part of the announcement of the state of emergency decreed in prisons in April 2019.

After the interview, Karen went to her office, and while she was parking, she received a call that misplaced her: «A friend called me to ask me how I was doing and to tell me that he sympathized with me about the attacks. I had no idea what he was talking about.» For two days, she received hundreds of notifications in which anonymous users and others with a first and last name responded with a copy to her and the president; some explicitly expressed their desire to be raped to «see if she continues to think the same.»

By the night of June 28, the president’s retweet had 838 comments, mostly mockery and insults against the journalist.

Since Bukele took office as president, Twitter has been the official platform to communicate its decisions andlaunch criticism of its detractors and opponents. Sometimes, as in the case of Karen, she has not even had to make a direct comment on what she publishes so that the multitude of followers, which today adds up to 4.1 million, respond with insults or bullying to whomever he chooses as a target. There is no known record that there has been a call to stop digital harassment against those he considers his adversaries from his account or that of any of his officials and allies.

El Faro: https://elfaro.net/es/202207/el_salvador/26294/El-bukelismo-se-ensaña-con-las-mujeres-periodistas.htm

El bukelismo se ensaña con las mujeres periodistas

El domingo 14 de marzo de 2021, minutos antes de finalizar la transmisión de Focos, Karen Fernández se despidió como conductora de su programa. Karen, que había dirigido la entrevista por cuatro años, anunciaba que dejaba el espacio de televisión para asumir un cargo atrás de las cámaras como codirectora. Aunque la decisión de dejar la pantalla la venía meditando desde hace algunos meses, dice que decidió hacerlo por un detonante muy particular: los cientos de insultos –incluso algunas amenazas– de seguidores del presidente y su partido a través de Twitter. Sus entrevistas eran un espacio en donde, excepcionalmente, se hacían preguntas incómodas en televisión a personeros políticos de todos los colores. Llegó a incomodar incluso al vicepresidente de la República. 

«La gente tiene derecho a opinar sobre nuestro trabajo, pero es muy distinto a que te digan ‘ojalá aparezcan violadas vos y tu mamá», cuenta Karen a El Faro en referencia al tipo de mensajes que recibió cuando el presidente retituteó un cita de ella en un programa de televisión. A partir de entonces, el 28 de junio de 2019, dice que los ataques empezaron a llegar de manera sistemática.

Ese día Karen había participado como panelista en República, de Canal 33. En el programa, la periodista comparó los campos de concentración nazis con unas fotos de los pandilleros apilados uno tras de otro, como parte del anuncio del estado de emergencia decretado en las cárceles en abril de 2019.

Posterior a la entrevista, Karen se dirigió a su oficina y mientras se estacionaba recibió una llamada que la descolocó: «Me llamó un amigo para preguntarme cómo estaba y para decirme que se solidarizaba conmigo por los ataques. Yo no tenía idea de qué me estaba hablando». Durante dos días recibió cientos de notificaciones en donde usuarios anónimos y otros con nombre y apellido respondían con copia a ella y al presidente, algunos manifestaron explícitamente su deseo por que la violaran para «ver si así sigue opinando lo mismo».  

Para la noche de ese 28 de junio, el retuit del presidente tenía 838 comentarios, en su mayoría, burlas e insultos hacia la periodista.

Desde que Bukele asumió como presidente, Twitter ha sido la plataforma oficial tanto para comunicar sus decisiones como para lanzar críticas a sus detractores y opositores. A veces, como en el caso de Karen, ni siquiera ha tenido que hacer un comentario directo sobre lo que publica para que la multitud de seguidores, que a día de hoy suma 4.1 millones, responda con insultos o bullying a quien él elija como objetivo. No hay registro conocido que desde su cuenta ni de la de ninguno de sus funcionarios y aliados haya existido un llamado a que cese el acoso digital contra quienes él considera sus adversarios.

El Faro: https://elfaro.net/es/202207/el_salvador/26294/El-bukelismo-se-ensaña-con-las-mujeres-periodistas.htm