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One of the most notorious and determining signs that democracy is in apparent deterioration is intolerance of dissenting voices. This was recently stated by the Argentine political scientist Daniel Zovatto.

In countries whose governments flirt with authoritarianism, it is common for critical voices to face the consequences and even persecution for contradicting the narratives that the ruling party is trying to impose.

El Salvador is one of those corners of the world that seems to be moving quickly towards an increasingly closed, perhaps authoritarian model. And it is also one of the places where dissent is responded to aggressively, not with openness and tolerance.

Nayib Bukele doesn’t like dissonant voices. He also doesn’t enjoy answering uncomfortable questions. This has been demonstrated over the last three years.

In the three years of the Bukele administration, there has been a significant setback in freedom of expression. This intolerance of criticism also coincides with other authoritarian signs, such as the concentration of power, the blocking of transparency, and the amalgamation between party interests with the State in general.

Those from different platforms – party politics, a professional practice, or civil society – have shown positions different from those of the ruling party face armies of users on networks – some real, many false – that insult, harass and threaten them.

EDH: https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/libre-expresion-signo-deterioro-democratico-bukele/979708/2022/

Golpes a la libertad de expresión: el signo más claro del deterioro democrático

Uno de los signos más notorios y determinantes de que una democracia se encuentra en franco deterioro es la intolerancia a las voces disidentes. Así lo afirmó recientemente el politólogo argentino, Daniel Zovatto.

En los países cuyos gobiernos coquetean con el autoritarismo, es común que las voces críticas enfrenten consecuencias y hasta persecución por contradecir las narrativas que los oficialismos intentan imponer.

El Salvador es uno de esos rincones del mundo que parece estar transitando rápidamente hacia un modelo cada vez más cerrado, acaso autoritario. Y es, además, uno de los lugares donde el disenso se responde con agresividad y no con apertura y tolerancia.

A Nayib Bukele no le gustan las voces disonantes. Tampoco disfruta de responder preguntas incómodas. Así lo ha demostrado durante los últimos tres años.

En los tres años de administración Bukele, ha habido un marcado retroceso en la libertad de expresión. Esta intolerancia a las críticas además coincide con otros signos autoritarios, como la concentración del poder, el bloqueo a la transparencia y la amalgama entre los intereses partidarios con el Estado en general.

Aquellos que desde diferentes plataformas —política partidaria, ejercicio profesional o desde la de sociedad civil— han mostrado posturas diversas a las del oficialismo se enfrentan a ejércitos de usuarios en redes –algunos reales, muchísimos falsos– que les insultan, acosan y amenazan.

EDH: https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/libre-expresion-signo-deterioro-democratico-bukele/979708/2022/