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On May 1, 2021, President Nayib Bukele practically seized the Judiciary. He did so through a legislative decree approved by his New Ideas party in the first session of the new Legislative Assembly. The same president defended the decision with cloak and sword, arguing that they were «cleaning the house.»

Since that political movement, considered a blow to the Judicial Branch, much water has flowed under the bridge. All that current has taken away several democratic pillars built from the war’s end.

When the deputies of President Bukele’s party dismissed the five magistrates of the Constitutional Chamber a year ago, they alleged that they did so because, with their resolutions, they violated the Constitution, «putting particular interests in the health and life of the entire population first.»

But, in its resolution of the unconstitutionality of that decree, the Constitutional Chamber revealed the other reason: «the lack of approval of the Executive Body is no reason to dismiss constitutional judges.»

Before this event, Bukele had been rising in tone against the Chamber because it protected the citizens whom the government had arrested and confined by accusing them of being a source of infection and violating their constitutional rights during the COVID-19 pandemic.

The Police and the Armed Forces were empowered to arrest and confine anyone they considered, at their discretion, to violate the quarantine.

The Constitutional Chamber ordered the Executive Branch to immediately release the protected citizens and refrain from detaining and confining citizens without evidence that they represented a risk of contagion. Bukele and some of his officials called the magistrates enemies of the population.

EDH: https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/aniversario-del-golpe-a-la-corte-suprema/952441/2022/

El 1M de 2021 frenó la extradición de pandilleros a Estados Unidos

El 1 de mayo de 2021 el presidente Nayib Bukele prácticamente se apoderó del Poder Judicial. Lo hizo a través de un decreto legislativo aprobado por su partido Nuevas Ideas en la primera sesión de la nueva Asamblea Legislativa. El mismo mandatario defendió a capa y espada la decisión, bajo el argumento de que estaban “limpiando la casa”.

Desde aquel movimiento político, considerado un golpe al Órgano Judicial, ha corrido mucha agua bajo el puente y toda esa corriente se ha llevado varios pilares democráticos que se había logrado construir a partir de la firma de la paz.

Cuando los diputados del partido del presidente Bukele destituyeron a los cinco magistrados de la Sala de lo Constitucional hace un año, alegaron que lo hacían porque con sus resoluciones violaron la Constitución “poniendo en primer lugar intereses particulares sobre la salud y la vida de toda la población”.

Pero, en su resolución de inconstitucionalidad de ese decreto, la Sala de lo Constitucional desveló la otra razón: “la falta de beneplácito del Órgano Ejecutivo no es razón para destituir a jueces constitucionales”.

Antes de este acontecimiento, Bukele había ido subiendo de tono en contra de la Sala, debido a que esta amparó a los ciudadanos a los que el gobierno había detenido y confinado acusándolos de foco de infección y violándoles sus derechos constitucionales durante la pandemia de covid-19.

La Policía y la Fuerza Armada recibieron facultades para detener y confinar a todo aquel que consideraran, a discreción, que violaban la cuarentena.

La Sala de lo Constitucional le ordenó al Órgano Ejecutivo liberar de inmediato a los ciudadanos amparados y abstenerse de detener y confinar a ciudadanos sin pruebas de que representaban un riesgo de contagio. Bukele y algunos de sus funcionarios tildaron a los magistrados de ser enemigos de la población.

EDH: https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/aniversario-del-golpe-a-la-corte-suprema/952441/2022/