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To its evangelists, bitcoin is a frictionless, empowering form of money that liberates citizens of the world from the shackles of banks and national governments. To sceptics, the cryptocurrency is a tool of kleptocrats and gangsters, environmentally monstrous in its consumption of energy, a digitally glamorised Ponzi scheme whose eventual crash will most hurt those least able to afford a loss.

Confidence may or may not have been enhanced by the unveiling, by President Nayib Bukele, of images of a proposed bitcoin-shaped Bitcoin City in El Salvador, funded with a bitcoin bond, the currency’s logo embedded in the central plaza, a metropolis powered with geothermal energy from a nearby volcano. Bukele, the self-styled “coolest dictator in the world”, a former publicist who wears baseball caps back to front, has already made El Salvador the first country to adopt bitcoin as the official currency. “The plan is simple,” he said. “As the world falls into tyranny, we’ll create a haven for freedom.”

Leaving aside the worrisome Pompeii vibe of the city’s location, some shine has come off the president’s vision with the news that the country’s investments in cryptocurrency have lost 45% of their value, that it scores CCC with the credit rating agency Fitch, and that the perceived risk of its bonds is up there with that of war-torn Ukraine. And Bukele’s talk of freedom doesn’t sit well with Amnesty International’s claim that his recent state of emergency has created “a perfect storm of human rights violations”.

The Guardian: https://www.theguardian.com/commentisfree/2022/may/21/bitcoin-losing-its-cool-look-at-el-salvador

Crypto está empezando a perder su lustre, solo mira a El Salvador

Para sus evangelistas, bitcoin es una forma de dinero sin fricciones y empoderadora que libera a los ciudadanos del mundo de los grilletes de los bancos y los gobiernos nacionales. Para los escépticos, la criptomoneda es una herramienta de cleptócratas y gángsters, ambientalmente monstruosa en su consumo de energía, un esquema Ponzi digitalmente glamorizado cuyo eventual colapso perjudicará más a los menos capaces de permitirse una pérdida.

La confianza puede o no haber sido mejorada por la presentación, por parte del presidente Nayib Bukele, de imágenes de una propuesta de Bitcoin City en forma de bitcoin en El Salvador, financiada con un bono bitcoin, el logotipo de la moneda incrustado en la plaza central, una metrópolis alimentada con energía geotérmica de un volcán cercano. Bukele, el autodenominado «dictador más genial del mundo», un ex publicista que usa gorras de béisbol de atrás hacia adelante, ya ha convertido a El Salvador en el primer país en adoptar bitcoin como moneda oficial. «El plan es simple», dijo. «A medida que el mundo caiga en la tiranía, crearemos un refugio para la libertad».

Dejando de lado el preocupante ambiente de Pompeya de la ubicación de la ciudad, algo de brillo ha salido de la visión del presidente con la noticia de que las inversiones del país en criptomonedas han perdido el 45% de su valor, que puntúa CCC con la agencia de calificación crediticia Fitch, y que el riesgo percibido de sus bonos está a la altura del de Ucrania devastada por la guerra. Y el discurso de Bukele sobre la libertad no encaja bien con la afirmación de Amnistía Internacional de que su reciente estado de emergencia ha creado «una tormenta perfecta de violaciones de derechos humanos».

The Guardian: https://www.theguardian.com/commentisfree/2022/may/21/bitcoin-losing-its-cool-look-at-el-salvador